Regularización del Padrón Electoral Puede haber margen suficiente para proceder a la modernización del Padrón Electoral sin perder el tiempo en auditorías, cuyos resultados únicamente quedarían para la historia y sólo estarían relacionados con el reciente referéndum revocatorio.
Existe el suficiente consenso público de que el actual Padrón Electoral no es garantía para ninguna consulta popular futura, especialmente luego de constatarse que se halla "contaminado", un eufemismo que ahora se usa para no decir que está plagado de irregularidades e insuficiencias.
De momento, se menciona la posibilidad de realizar una auditoría general, con el apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA), aunque el presidente de la Corte Nacional Electoral (CNE), José Luis Exeni, habla de una auditoría técnica, que implicaría efectuar sólo un trabajo por muestreo.
Sin embargo, la misma autoridad electoral ha ido más allá, señalando que se debe adoptar medidas modernas como la inclusión de la fotografía en los registros correspondientes y, mejor aún, instituir el sistema biométrico, que consiste en el control de las huellas digitales en el Registro Electoral.
Como se trata de contar con un padrón plenamente confiable, lo mejor será dar el salto y proceder, sin más pérdidas de tiempo, a poner en práctica el sistema biométrico, o sea, modernizar la base de datos al máximo.
Más adelante —si es que continúa la tendencia de llevar a la ciudadanía con mucha frecuencia a las urnas—, no estaría mal pensar en que los procesos electorales se concreten por medio de computadoras, como ocurre en Brasil con una admirable eficiencia pues en 48 horas, como máximo, se dan a conocer los cómputos nacionales.
En cuanto a la "contaminación" del padrón, se han conocido múltiples denuncias, hasta con demostraciones fotográficas y televisivas, de que en el pasado referéndum boliviano se ha incurrido en anomalías. La última de ellas salió de la Corte Departamental Electoral de Santa Cruz, tras haberse establecido que en su padrón había 160.000 electores inscritos irregularmente porque no tenían las fechas de nacimiento, dato fundamental para un registro de esta naturaleza. La constatación se hizo con el Registro Civil, donde simple y llanamente no están consignados los nombres de los referidos "electores", por tanto menos podían figurar las fechas de nacimiento.
Por otra parte, Exeni admitió la existencia de vacíos en las normas y en el propio Código Electoral y que, por lo tanto, es necesario subsanarlos "con el fin de darles mayor transparencia a las consultas populares". En el caso del Código, cualquier adición o reforma sólo puede hacerla el Congreso y, viniendo de éste, seguramente supondría algún retraso.
Puede haber margen suficiente para proceder a la modernización del Padrón Electoral sin perder el tiempo en auditorías, cuyos resultados únicamente quedarían para la historia y sólo estarían relacionados con el reciente referéndum revocatorio.
En vista de que se avecinan nuevas consultas populares, lo que ahora debe importar es el futuro. El Gobierno ha aprobado un decreto fijando el 7 de diciembre como fecha de dos referendos destinados a aprobar su proyecto de Constitución, conjuntamente con tres elecciones: de prefectos de La Paz y Cochabamba, de consejeros departamentales y de subprefectos.
Para no llegar con las mismas susceptibilidades del último proceso electoral, lo mejor será modernizar y purgar el Padrón Electoral, hasta dejarlo totalmente regularizado.