Literatura de exportación Novelas y poesías de autores contemporáneos bolivianos se abren paso en mercados que los pueden conseguir en portugués e italiano. “Es una espiral positiva que sólo puede crecer”, dice Silvio Mignano.
EN LA BIENAL
DEL LIBRO DE SAO PAULO • Manfredo Kempff presenta, el 22 de agosto, su “San Diablo” en portugués.
A la par de la XIII Feria Internacional del Libro en La Paz, se desarrolló en Sao Paulo (Brasil), en agosto reciente, la 20a Bienal del Libro (Bienal do Livro). Bolivia estuvo allí y en portugués. Las gestiones de
Andrés Cardó, ejecutivo de Santillana que trabajó en Bolivia en los 90, dieron su fruto y la obra de Manfredo Kempff Suárez, Sandiablo, se lanzó con Alfaguara brasileña. Sobre Sao Diabo debatió el autor el viernes 22 y concedió entrevistas a la prensa. Por supuesto, se habló de Bolivia, de Santa Cruz y de literatura.
Leslie Salazar, responsable de comunicación y mercadeo de Santillana Bolivia, explica que la editorial tiene entre sus planes ampliar la cantidad de ediciones de obras nacionales. Su intención es captar autores y no sólo a través del Premio Nacional de Novela —cuya obra ganadora se edita, además de la que recibe la mención de honor— y, paralelamente, aprovechar las 22 casas que tiene en el mundo para exportar los títulos. “Al menos, en principio, a los mercados similares al nuestro, por el idioma”.
Las traducciones son una opción por explorar. Ha sido Cardó quien, por la experiencia en el contexto boliviano, sugirió la posibilidad. Se pensó en tres títulos de Kempff Suárez y los editores eligieron Sandiablo.
Por otras vías, Kempff y dos autores nacionales más, que editan con Alfaguara, vieron este año traducida su obra al italiano. La explicación sobre este proceso la da Silvio Mignano, embajador de Italia en Bolivia. “Son iniciativas privadas que partieron de la Feria Internacional del Libro de La Paz y que la embajada ha favorecido”, dice.
El año pasado, la participación italiana en la feria tuvo la presencia del crítico y experto en literatura Danilo Manera. “Le invitamos con la ilusión de que pudiese enamorarse de la literatura boliviana y facilitar un acercamiento entre autores y editores”. Dicho acercamiento se produjo y “luego el trabajo corre por sí mismo”.
Ese correr “depende mucho de la calidad de los textos; se presentan, los editores los seleccionan y se reservan el derecho de valorar en sentido de si pueden o no funcionar en Italia”.
Uno de los títulos que está ya en el idioma de Dante es Mundo negro (Mondo Noir) de Wilmer Urrelo, con un texto crítico firmado por Mignano y editado por Edizioni Estemporanee.
“Se está estudiando si Fantasmas asesinos, la ganadora del Premio de Novela del año pasado, puede seguir este camino”.
El otro libro es La materia del deseo (La materia dal dasiderio) de Edmundo Paz Soldán, con el sello Fazi de Roma, y Margarita Hesse de Kempff (en camino está Sandiablo), con Idea Libri, “editorial romana con la que yo publiqué y donde trabaja, qué casualidad, una boliviana, Valeria Huerta, quien valoró las obras”.
Otro contacto logrado es con Sinobia, de Venecia, vinculada con la fundación cultural Italia-Bolivia. El poemario La espera de Pablo Gosálvez fue traducido y “la embajada, junto a la editorial, valoramos la posibilidad de publicar a otros poetas bolivianos”.
Mignano dice que si los libros tienen éxito entre los lectores italianos, seguramente las editoriales considerarán otros; “creo, en todo caso, que es una espiral positiva que sólo puede crecer”.