Chile mejora el puerto para la carga boliviana La terminal portuaria, principal salida al Pacífico de los productos bolivianos, está en campaña para captar más usuarios nacionales. Para ello ofrece incentivos desde económicos hasta impositivos, además de atrayentes condiciones jurídicas.
“El agua, tarde o temprano, busca su cauce natural”. La frase en la versión de Matías Laso, gerente general de la Terminal Puerto de Arica (TPA), actual concesionaria privada del muelle, adquiere sentido de metáfora.
La usa para graficar la estrecha relación entre Bolivia y el puerto de Arica, al que tantas veces, como el agua a su cauce, el país ha buscado para sondear una salida de retorno al Pacífico, y hoy —siempre lo fue, en realidad— se convierte en una opción de apertura al mundo.
Quién mejor que Laso para confirmarlo. Cómo no hacerlo cuando las cifras de la TPA refieren que nada menos que el 68 por ciento de la carga que moviliza el puerto es boliviana.
Al visitante le bastará con una mirada a raya por los galpones de la terminal, que almacenan cientos de quintales de azúcar Guabirá o toneladas de torta de soya. Desde luego no son los únicos productos bolivianos en tránsito y listos para exportarse. También hay minerales y madera, y en ciertas temporadas sésamo y frejol. Para citar algunos.
Pero no sólo se exporta, también se importa, siendo la mayoría productos de consumo como algunos alimentos y fertilizantes, según tiene en cuenta Mario Moya, gerente general de la Empresa Portuaria Arica (EPA).
La EPA y la TPA, que es como decir el Gobierno chileno y la empresa privada, han decidido llevar el agua al cauce e iniciar una campaña de promoción de las bondades del puerto y así captar más usuarios bolivianos. A ellos se suma en este empeño, como completando la tríada, ProChile, organismo promotor de las exportaciones del Estado chileno.
Los tres organismos mantienen desde el 1 de octubre del 2004 una intensa relación. Ese día la administración de las operaciones del puerto pasaron a manos de la TPA, “lo que no quiere decir que se haya privatizado el puerto”, sale al paso Moya, como aludiendo las críticas que surgieron entonces por parte de algunas voces bolivianas sobre una “posible infracción al Tratado de Paz y Amistad de 1904”.
Es con este tratado que Bolivia aprieta el pestillo del candado de una salida soberana al Pacífico y a través del cual Chile se compromete, en compensación, entre otras cosas, a construir un ferrocarril que conecte Arica y La Paz —que operó desde 1913 hasta 2005 y hoy está parado pero en vías de ser rehabilitado (ver nota de apoyo)—, y se compromete también a un almacenamiento liberado para carga boliviana —60 días para cargas de exportación y 365 días para importación—, además de tarifas preferenciales para la carga boliviana. Compromisos que han pasado a la concesionaria, y que se los honra sin falta, como confirma Matías Laso.
Ciertamente hubo mejoras, como demuestra la concesionaria de la terminal del puerto de Arica y confirma el “dueño” (EPA): sólo el 2007 se movieron 1,5 millones de toneladas por el lugar (ver infografía) con una inversión desde 2004 de alrededor de 44,5 millones de dólares. ¿Cuál es el secreto y las ventajas sobre otros puertos chilenos?
Por un lado, la capacidad y las áreas de explanada (24 hectáreas) del puerto, y, por otro, que la cantidad de importación ahora esté nivelada con la de exportación, lo que aumenta las posibilidades de que los transportistas retornen con carga, cita Laso.
“Sin olvidar que entre Bolivia y Arica hay un intercambio natural e histórico de productos”, complementa Sylvia Lillo, directora regional de ProChile.