Niños participan en los movimientos de protesta INFRACCIÓN • Según las instituciones que precautelan los derechos de los menores en el país, su utilización es un acto penado por la ley.
MARCHA AUTONOMISTA • En este grupo, que salió a las calles el jueves en Santa Cruz, figuran varios menores de edad.
Menores de 16 años, niñas y niños, participan diariamente en los movimientos de protesta, como se puede comprobar en las imágenes que se transmiten por televisión y se publican en los medios impresos.
Si la presencia de estos menores es instrumental, es decir si son utilizados por terceras personas con fines particulares o de consigna de los sectores en pugna, ello está penado por ley, al ser considerado como un hecho de maltrato infantil.
Así lo entienden, cada quien por su parte, el defensor del Pueblo, Waldo Albarracín; el director de la Defensoría de la Niñez de La Paz, Marco Antonio Gira; y Marlene Acosta, de la Defensoría de El Alto.
Los tres basan esta afirmación en el artículo octavo del Código Niño, Niña y Adolescente: “Constituye maltrato todo acto de violencia ejercido por padres, responsables, terceros y/o instituciones, mediante abuso, acción, omisión o supresión, en forma habitual u ocasional, que atente contra los derechos reconocidos a niños, niñas y adolescentes por este Código y otras leyes; violencia que les ocasione daños o perjuicios en su salud física, mental o emocional”.
A decir del Defensor del Pueblo, los niños son un instrumento más de quienes protestan para presionar, ya que agregan “un elemento de sensibilidad social efectivo, lo que está prohibido, ya que los niños no son propiedad de nadie”.
Al respecto, el director de la Defensoría de la Niñez de La Paz añade: “Hay tres razones por las cuales niñas, niños y adolescentes participan en este tipo de movilizaciones: para reclamar sus derechos, porque los llevan sus padres o porque llegaron allí para satisfacer su curiosidad. Las dos últimas son responsabilidad de los progenitores o tutores”.
“La presencia de menores de edad en las protestas de cualquier tipo es una forma de maltrato infantil, ya que implica abuso de autoridad y exposición a daños mentales y físicos”, sentencia por su parte Acosta.