Euforia, vértigo y miedo seducen a los escaladores del club Vértigo, los que entrenan para convertir a Bolivia en un destino mundial de este deporte.
Texto: Sandra Verduguez Fotos: Juan G. Estellano
Faltan como 10 centímetros para la siguiente amarra y la estatura de Onka Guadarrama, de 11 años, no parece suficiente para alcanzarla; con su metro y diez centímetros, ella compite en la categoría niños. El jurado ha iniciado su trabajo y de repente el silencio lo absorbe. Onka mantiene en vilo a todos; lentamente mueve los brazos y su cuerpo entero forma una especie de onda que la hace ver más larga de lo que es. Milímetro a milímetro avanza acompañada por el asombro y la emoción de los observadores, hasta que una mano primero, luego la otra, se apropian de la amarra, y así de las otras que forman el recorrido de la escaladora. El grupo no espera a que termine la hazaña para estallar en gritos de orgullo y alegría.
En opinión de Matías Gallardo Sirito (29), éste fue uno de los mejores momentos que vivió el club de escalada deportiva Vértigo, porque pudo compartir la vivencia de alcanzar la meta de uno de sus compañeros. “Escalar es para mí un desafío mental que me permite también disfrutar del logro de mis compañeros”.
Según Juan Gabriel Estellano (21), “uno experimenta muchas sensaciones cuando está arriba. Puede ser de vértigo, euforia y hasta miedo”. Fotógrafo profesional y escalador, ha representado a Bolivia en muchos campeonatos internacionales.
En cambio para Silvana Lara Godoy (32), la actual campeona nacional en pared artificial, la sensación parece ser más espiritual: “La mente se pone en blanco cuando se está escalando, se olvida de todo y logra estar en consonancia consigo mismo”.
Los tres jóvenes son parte del grupo de 20 que conforman el club Vértigo de escalada deportiva y su intención es interesar a más gente en esta práctica.
Matías comenta que el club tiene sólo dos años, pero que sus integrantes practican este deporte más tiempo. “Somos escaladores de montaña y de roca, aunque también hacemos traking. Ahora tratamos de asentar este deporte porque queremos convertir a Bolivia en un destino mundial para escalada”.
Varios grupos se han organizado en La Paz, Cochabamba y Oruro. La temporada empieza en marzo y termina en noviembre porque es un deporte que se practica en la época seca. En estos meses, los sábados y domingos se puede ver escaladores aferrados a los muros de cerros en la zona Amor de Dios de Aranjuez, la más importante para este deporte en la ciudad de La Paz.
Escalada, disfraces y comida
El club Vértigo se formó como un grupo de amigos apasionados por la escalada. Desde entonces viene realizando varios eventos para darse a conocer.
Matías cuenta que en noviembre del año pasado realizaron su actividad más importante, el Choriboulder en Curahuara de Carangas (Oruro). El boulder es una modalidad de escalada en bloque, sin seguridad pero con un compañero que cuida las espaldas del otro y, si bien no se practica a grandes alturas, exige movimientos técnicos precisos.
Daniel Aramayo Baeza, de 30 años, el entrenador y uno de los más experimentados en este deporte en Bolivia, explica que el prefijo chori obedece a la comida que siguió al ejercicio. “La intención era motivar a los participantes y fomentar la convivencia. Por eso llevamos a un cocinero, proyectamos un video y celebramos una fiesta”, añade Matías, quien comenta que así salieron del esquema tradicional de la práctica de los deportes al aire libre.
Otro ejemplo es el inicio de la temporada de escalada, en abril de este año, cuando se armó el Aparapita Fest, un evento al que los escaladores asistieron vestidos de aparapitas. Fue una prueba exigente, sostiene Daniel, para los 12 equipos de competidores. Se estableció un límite de tiempo para correr siete kilómetros en Amor de Dios y para escalar 11 rutas. El mejor equipo y el mejor disfraz recibieron los premios.
El siguiente evento fue el Bloqueando 2008. Tuvo el mismo concepto que el Choriboulder y el nombre, revela Juan Gabriel, tuvo que ver con la situación del país y con la de los deportes. Daniel explica que se hizo una escalada de cuatro o cinco metros, misión que asumieron 48 participantes de La Paz, Cochabamba y Oruro, además de los que llegaron de Inglaterra, Francia, Irlanda, México y Alemania.
“Lo bueno de nuestros eventos es que puede ir gente que nunca ha escalado, porque hay niveles muy fáciles”, comenta Silvana. Para los exigentes, la complicación se acrecienta hasta llegar a los niveles “imposibles”. De inmediato reclama porque hay pocas mujeres en este deporte, “me gustaría que hubiera más interés”.
Aprender a sostenerse
El entrenamiento tiene que ver con el nivel de dificultad que se pretende lograr y con el tiempo de que se dispone. Juan Gabriel Estellano se prepara, cuando tiene enfrente una competencia, durante seis días a la semana. “Si hago algo de potencia, entreno dos horas y media, y si hago aeróbicos, entreno como cinco horas. Mi rutina incluye también la práctica en el muro artificial”.
El muro artificial es un cuarto de dos por tres metros que Daniel ha implementado en la calle Mecapaca (sur de La Paz). Mide cerca de cuatro metros de alto, tiene agarras artificiales en las paredes y colchones en el piso. El muro “es práctico y útil porque aprendes a sostenerte, con apenas una o media falange, de una pared que tiene un ángulo de 45 grados en contra tuya y agarras del tamaño de un flash memory. Esto te ayuda a prepararte” para enfrentar cualquier desafío natural, apunta Juan Gabriel.
Acerca de los riesgos, Silvana considera que “es un deporte exigente y seguro si sigues las instrucciones del entrenador”. Y Daniel plantea que, además de entrenamiento, se requiere de un equipo básico y certificado. “Existen protocolos de seguridad que guían a los escaladores y que incluyen recomendaciones precisas sobre el equipo que debe utilizar”. Mucho de lo que se necesita se encuentra en el mercado boliviano; aunque es preciso, recomiendan los expertos, conseguir equipo con certificación.
Armar el equipo adecuado puede resultar un poco caro. La ventaja es que “no requerirá ser reemplazado por mucho tiempo”, dice Daniel. Además, el club dispone de las herramientas para prestarlas a las personas que se inician, pues “queremos que las personas se sientan motivadas y por eso les damos facilidades”, interviene Matías.
“Creo que ya somos un grupo reconocido, cuya actividad ha sido recogida en las páginas web especializadas”, tal como se puede verificar en el sitio www.vertigoclimbing.blogspo.com. Ahora “queremos crecer para que en el mundo se sepa que en Bolivia se puede practicar la escalada”.
Las perspectivas en este deporte son ambiciosas, aunque muy posibles para un país de montañas y cerros. “La escalada deportiva es nueva en Bolivia, pero pronto será un deporte olímpico”, hace notar Juan Gabriel. “Tenemos un gran potencial y por eso debemos prepararnos”.