Escuchamos diariamente a analistas políticos en medios de comunicación hablar de: "dos visiones de país, un país quebrado, oriente vs. occidente, estatistas contra neoliberales". Esta forma de interpretar y leer la realidad nos ha llevado a una "encasillización de la política", entendida ésta como la desaparición o crisis de las posturas políticas de centro. Está claro que la agudización de las contradicciones históricas internas de toda sociedad desembocan siempre en la toma de postura ante las visiones y posiciones en disputa en todo escenario político; esto parió el 2005 cuando Morales gana las elecciones con más del 50 por ciento de apoyo en votación y se profundizó con los resultados del último referéndum revocatorio, que virtualmente le dan un apoyo significativo a Morales y lo mismo a los prefectos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija en sus regiones. Después de diciembre del 2005, se nos presentó un escenario muy cerrado y no daba lugar a propuestas políticas alternativas entendidas estas como de centro, más al contrario hemos visto una desaparición lenta y dolorosa de estas posiciones, incluso tal vez condenadas a desaparecer esto por el impulso natural de las fuerzas de la historia en el actual contexto boliviano. Entonces, nos preguntamos dónde quedan los partidarios —en términos políticos— que históricamente estaban orientados a promulgar un país con orden y paz, además de defender políticas de economía mixta y la profundización de la democracia, independientemente si el partido de gobierno es de corte estatista o neoliberal. El espectro político ahoga a todas las "buenas intenciones" de los grupos políticos de centro y, como hemos visto en el último año, tienden a desaparecer o a no visualizarse como representaciones políticas que puedan generar alguna propuesta en el tan complicado escenario político boliviano. En este marco, no han quedado espacios para los progresistas, por ejemplo, ya que inmediatamente son tildados de masistas, y lo mismo ocurre cuando alguien defiende políticas de corte neoliberal, como la forma más moderna para integrar a Bolivia al mercado internacional; estas expresiones colectivas son muestras claras de la profundización de las diferencias políticas en el país y del buen trabajo que han hecho, tanto el Gobierno como los prefectos de la media luna, en posicionar sus visiones en el electorado boliviano a través de las medios de comunicación social. Las preguntas son: ¿dónde queda todo ese mercado electoral que no apoya y repudia la violencia política?, ¿dónde quedan los que defienden la democracia como el capital más preciado de nuestra sociedad y son duros críticos a la gestión del MAS y de las expresiones vandálicas de los hermanos de la Unión Juvenil Cruceñista?, ¿dónde quedan los defensores de la institucionalidad, críticos de la seguidilla de referendos realizados en todo el país?
Negociación*
Para negociar es necesario contar con una metodología adecuada, aceptada por las partes y que permita desarrollar el proceso de concertación de manera ordenada y productiva.
¡Ancladísimos!
Recientemente informé sobre la preocupante carta que S.E. mandó, sentenciando que la Ronda de Doha de la OMC estaba "anclada en el pasado" y que el mercado interno contaba más que las exportaciones. ¡Qué contrariedad!