Leopoldo Fernández es capturado y confinado JORNADA • Un grupo de militares rodeó su oficina, y le dijeron que lo guiarían a una reunión con el Comando en el aeropuerto. Al llegar, Quintana lo esperaba, no lo saludó y le ordenó que suba al avión, que lo llevó a dos departamentos.
A cinco días de haberse dictado el estado de sitio en Pando, a media mañana de ayer un operativo militar sorpresivo tomó las inmediaciones de la Prefectura y trasladó, con engaños, al prefecto Leopoldo Fernández hasta el aeropuerto, desde donde se lo envió como confinado a un periplo que por la tarde de ayer transitó entre La Paz y Cochabamba.
Frente a la puerta principal de la Prefectura se pertrecharon varios conscriptos mientras otros custodiaban con armas, incluso con mira telescópica, los cuatro flancos de estas instalaciones, desde donde Fernández —en los últimos días— vio transcurrir el estado de sitio.
Aproximadamente a las 10.00, desde el aeropuerto de Cobija, base de operaciones de los militares, salieron varios vehículos, entre ellos una volqueta cargada con efectivos rumbo a la Plaza de Armas. La rapidez de la incursión militar no dio tiempo de respuesta a la población.
Cinco militares, aparentemente de alto rango, entraron hasta las oficinas de Fernández y le pidieron que los acompañe al aeropuerto para sostener una reunión con el Comando Conjunto, comandado por el general Wálter Panozo, según el senador de Podemos Paulo Bravo, quien acompañaba al Prefecto.
A los pocos minutos y sin que opusiera resistencia, lo sacaron por una puerta lateral que da al paseo peatonal frente a la iglesia. A medida que caminaba, sólo atinó a decir “regresaré pronto”, según cuenta un funcionario prefectural. Además de Bravo, lo seguían el diputado Ronald Camargo, el abogado Aurelio Valenzuela y el párroco Jaime Sussly.
En la calle lo esperaba su vehículo, escoltado por dos autos civiles y varios militares. Subió a su motorizado junto a sus acompañantes y se encaminó la caravana con rumbo a la terminal aérea. Varias personas se aglutinaron en el lugar, y con ademanes de mano lo despidieron. Algunos periodistas, en vehículos y mototaxis, y decenas de otras personas siguieron a prudente distancia y hasta cierto lugar a la caravana, pues entró a la terminal por una vía alterna.
Algunos disparos de arma de fuego evitaban que la prensa y curiosos se acerquen al aeropuerto por la vía principal.
A pesar del hostigamiento, a lo lejos se distinguía una pequeña aeronave que esperaba a sus pasajeros. Fernández, junto a Bravo, Camargo, Valenzuela y Sussli descendieron del vehículo, mientras el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, quien comandaba el operativo, bajaba de sus improvisadas oficinas en un primer piso de un galpón de la terminal.
“Fernández lo saludó, pero se quedó con la mano extendida, ni le contestó. Quintana en un tono de orden se limitó a decir \'suba al avión\'”, dirigiéndose al Prefecto, según relató Bravo, de vuelta en la plaza principal. No escuchó más y Fernández, acompañado por Valenzuela, abordó el avión que partió inmediatamente después, ya que esperaba con los motores encendidos.
Los legisladores trataron de hallar mayores explicaciones. “Tú serás el siguiente”, le habría dicho Quintana a Bravo, mientras el párroco Sussly, comenta —ya en su oficina al lado de la iglesia, ubicada al frente de la pared lateral de la Prefectura—, que pidió que no haya mayores abusos.
“Es obvio que el ministro mostró para mí una emoción al ver al Prefecto de alegría. Interesante, Quintana palideció cuando vio al Prefecto e impuso su voz de mando: ¡al avión!”, relata el sacerdote. Minutos antes, en la puerta de la Prefectura se registraba una protesta por la detención.
Bravo, rodeado de gente en la plaza, no pudo evitar las lágrimas cuando informaba de lo ocurrido a la prensa. “He visto la capacidad de fuego (en el aeropuerto), aquí nos van a matar”, sentenció y reveló que Quintana les informó que en breve se conocería al nuevo prefecto, un militar.
“Querían su trofeo, ahora lo tienen, ¿qué van a hacer?”, decía una mujer en la plaza, y otra exigía explicaciones del por qué no los alertaron para asumir defensa de Fernández. En la tarde, el Ministro de la Presidencia explicaba en el aeropuerto que el Prefecto está confinado.
“En cumplimiento del decreto (de estado de excepción) es que el señor Leopoldo Fernández ha sido confinado, por haber violado la ley, y en los próximos días tendrá que responder a por los delitos flagrantes por los que se lo acusa”, se limitó a responder cuando se le consultó si se lo trajo al Prefecto con engaños y por qué.
Quintana, el sábado decía que uno de los objetivos estratégicos del estado de sitio, junto a la intervención al Comité Cívico, Servicio Departamental de Caminos y la Prefectura, era la detención del Prefecto, a quien responsabilizan de los hechos de sangre ocurridos en Porvenir, con un resultado de al menos 15 muertos. Ayer, aclaró que no se lo detuvo por el proceso penal por el delito de genocidio.
En La Paz, el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, confirmó en el Palacio de Gobierno que el Prefecto había sido “capturado, en aplicación de las disposiciones constitucionales que permiten tal situación, dentro del estado de sitio”.
Su colega de Defensa, Walker San Miguel, dijo que el Comando Conjunto ha procedido “a capturar al Prefecto, se lo ha hecho en un marco de absoluta cordialidad, se lo ha invitado a que suba al aeropuerto y a la aeronave”.
Acotó que el Gobierno cumple “estrictamente las previsiones constitucionales, el artículo 112 de la Constitución Política del Estado, donde se dice que éste vela por la seguridad de la gente y en este caso por la vida de las personas; y también que aquellas personas que resisten las medidas del estado de sitio y alientan a que se siga generando un marco de zozobra, pueden ser capturadas. Por eso, Fernández arribará a una base militar de La Paz, donde tendrá todas las garantías”.
Oportunamente, acotó, “como señala la Constitución, se hará conocer su condición jurídica”.
Por la tarde, el presidente Evo Morales señaló que el Prefecto estará confinado tres meses.
Según Quintana, el Ejecutivo no esperará ese tiempo para seguir el proceso por genocidio.
Después de la partida de Quintana, llegó en una avioneta una comisión encabezada por el defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, que investigará los sucesos de sangre en Porvenir y velará por los derechos humanos de los involucrados.
Alrededor de las 13.00 arribó la aeronave que transportó a La Paz al Prefecto de Pando.
En las afueras del Grupo Aéreo de Caza, de la ciudad de El Alto, se concentraron decenas de personas para exigir que la autoridad regional sea llevada a Chonchocoro sin proceso. La turba se puso agresiva con el abogado de Fernández, quien llegó al lugar y lanzaron piedras a los periodistas. Una de ellas le rompió la cabeza a un técnico de la red PAT.
Después de las 14.00, según una versión de ATB, dos naves salieron de la terminal aérea. Un helicóptero se dirigió al Colegio Militar de La Paz, y una avioneta, en la que presuntamente se encontraba la autoridad, a la ciudad de Cochabamba. Pero, el helicópetro fue visto en el Valle. Por la noche hubo otro movimiento, porque pasadas las 19.00, esa avioneta habría retornado con rumbo a la sede de gobierno. A esa hora, una caravana de vehículos salió del Grupo Aéreo de Caza, con la vía libre.
Una fuente uniformada reveló que anoche el Prefecto había llegado a la Academia de Policías, en Següencoma, en la ciudad de La Paz. Sin embargo, eso no pudo ser confirmado.
“Fernández lo saludó, pero se quedó con la mano extendida, Quintana ni le respondió y ordenó: ¡suba al avión!”. El senador de Podemos Paulo Bravo al relatar el hecho.
“El Prefecto fue capturado en aplicación a las disposiciones del Estado de Sitio.” El ministro de Gobierno, Alfredo Rada.
Glosario
CAPTURA • En derecho penal, es la detención de una persona por una orden judicial.
ARRESTO • Dos acepciones: detención del presunto reo o reclusión por tiempo breve.
Hoja de vida de Fernández
Fecha de nac. • Leopoldo Fernández Ferreira nació el 22 de mayo de 1952 en Cobija.
Estudios • Estudió en la Universidad Mayor de San Andrés, pero no concluyó su formación.
Familia • Leopoldo Fernández está casado con Pilar Soria y es padre de seis hijas.
Vida política • Se inicia con ADN y funge como parlamentario desde sus 27 años. Fue tres veces diputado y en cuatro oportunidades senador.
Ministro • Fernández fue ministro de Gobierno durante la presidencia de Jorge Quiroga en los años 2001-2002.
Vínculos • Según la agencia de noticias Chaco, el ex prefecto trabajó con Luis García Meza en los años 1980-1981.
Trabajos • En 1981, hasta 1982, trabajó con Celso Torrelio y Guido Vildoso, según revela la agencia de noticias.
Dirección • Leopoldo Fernández habría sido responsable del Instituto Nacional de Colonización en Pando.
Gerencias • Fue gerente de la empresa Petu Ray e Indusas en los años 1974 y 1978.
Ganancias • Según la agencia, Fernández sería uno de los mayores productores de castaña, y un gran ganadero.
Prefectura • Fernández fue electo como prefecto el año 2005 y sube al mando el 2006.
Acusación • Es acusado de genocidio y procesado por no acatar el estado de sitio en Pando.
Entrevista
“Quintana palideció al ver al Prefecto e impuso su voz de mando”
JAIME SUSSLY, el párroco de la iglesia católica de Cobija-Pando fue testigo de la detención del prefecto Leopoldo Fernández, ayer.
La autoridad de la iglesia de Cobija (Pando) acompañó a Leopoldo Fernández cuando era detenido. El párroco expresó su preocupación por los acontecimientos suscitados en el país y en especial en Cobija. Pidió que el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, actúe “con responsabilidad” en este proceso.
Ayer, desde su oficina parroquial, recibió al enviado especial de La Razón para relatar cómo se desarrolló el proceso de detención del Prefecto pandino.
¿En qué momento se enteró usted que detenían a Leopoldo Fernández? La secretaria me informa que enfrente de la oficina y en torno de la Prefectura estaban apostados los militares y que la habían tomado. En la puerta (de la Prefectura) estaba un francotirador y otro soldado con arma con mira telescópica. Luego me llama el Prefecto (Leopoldo Fernández) para dialogar un momento, porque esperábamos la llegada de una comisión de la Cruz Roja y otra de las Naciones Unidas.
Una vez que toma contacto con él, ¿qué fue lo que conversaron padre? Él me preguntó si estaba dispuesto a ir al aeropuerto y le dije que sí. Me dijo que pasara por su despacho, porque los militares estaban ahí. Inmediatamente después subimos a los vehículos y fuimos con él. Llegamos al aeropuerto y el ministro de la Presidencia (Juan Ramón) Quintana estaba hablando por teléfono. No contestó saludos y le dijo al Prefecto: ¡al avión!
Padre, ¿usted vio una actitud hostil del ministro Quintana? Claro que sí, porque el senador Paulo Bravo (Podemos) le pidió hablar. El ministro le dijo que no se metiera, porque él también estaba en la mira. Para mi entender, lo amenazó fuertemente y lo calló. Es obvio que el ministro mostró para mí una emoción —al ver al Prefecto— de alegría al haber conseguido su objetivo. Interesante, Quintana palideció al ver al Prefecto e impuso su voz de mando: ¡al avión!, dijo.
¿Qué impresión le dio? Me pareció una falta de respeto, porque todas las personas tenemos derecho de ser escuchados, por lo menos un rato. No creo que las ideologías políticas, por más enemigos que seamos, nos tienen que hacer perder la imagen de que todos somos humanos. Es decir, como humanos, tenemos errores y, si el Gobierno falló, seguramente que el Prefecto de Pando también lo hizo. No se trataba aquí de buscar con saña destruir, o de quién es ahora el más culpable. Carlos Corz, enviado a Cobija, Pando