La economía mundial tambalea Sin embargo, la desaceleración de la economía mundial no dejará países sin afectar. Ya se ha registrado la caída de los precios de casi todas las materias primas, incluidas las que exporta Bolivia. No se podía tomar previsiones...
La quiebra del cuarto banco más grande de Estados Unidos, el Lehmann Brothers, es el punto culminante al que han llegado las repercusiones de la crisis del sector hipotecario de ese país. Y no es para menos: se trata de la mayor quiebra de la historia y ha tenido como consecuencia fuertes caídas de las bolsas de todo el mundo.
El Gobierno de Estados Unidos no evitó la quiebra del mencionado banco pero creyó necesario salir en defensa de la más grande empresa aseguradora, el American International Group (AIG), para lo que tuvo que destinar 85.000 millones de dólares, una cifra equivalente a ocho veces el PIB de Bolivia. La decisión de la Federal Reserva, el banco central norteamericano, de no modificar las tasas de interés también estuvo dirigida a evitar que la gigantesca quiebra bancaria siga creando oleadas de crisis. Ahora se suma la decisión de los bancos centrales de las siete economías más grandes del mundo de ir en ayuda de la economía estadounidense.
Sin embargo, nadie cree que la tormenta haya pasado. La quiebra del banco del norte ha inyectado inseguridad en países como la China, donde tenía importantes paquetes accionarios en varias empresas. El caso de las compañías chinas es lo más llamativo de esta situación, pero se da por descontado que varios otros países del mundo están en las mismas circunstancias, con empresas que tenían al Lehmann Broters como accionista.
Este nuevo episodio viene a sumarse a una lista de señales de intranquilidad en la economía mundial, como la baja tasa de crecimiento que se ha generalizado y que está provocando el aumento de la tasa de desempleo en todo el planeta. Los organismos internacionales, en efecto, anticipan que este año la tasa de crecimiento promedio en el orbe será inferior a la del año pasado. Y lo mismo dicen del 2009, un año que no ha comenzado pero que, según los que manejan las previsiones, estaría ya condenado a tener una tasa de crecimiento mundial promedio inferior a la de este año.
Hasta hace poco, los países en desarrollo parecían inmunes a la crisis hipotecaria estadounidense y confiaban en la fuerte demanda interna que generaban al crecer. Estos procesos de desarrollo demandan materias primas por encima de todo. Las naciones más desarrolladas fueron hasta entonces las afectadas especialmente por la crisis hipotecaria, mas la caída de su demanda —que está menos concentrada en materias primas— parecía no incidir de forma directa a las exportaciones de los países en desarrollo. El colapso de las bolsas asiáticas de los últimos dos días ha puesto en evidencia un alto grado de exposición inimaginado hasta el momento.
Bolivia parece ajena a esta crisis, aunque sólo a primera vista. El banco quebrado no tenía intereses en empresas nacionales, al contrario de lo que ocurrió el 2001 cuando se produjo la quiebra de la Enron, por entonces la más grande de la historia.
Sin embargo, la desaceleración de la economía mundial no dejará países sin afectar. Ya se ha registrado la caída de los precios de casi todas las materias primas, incluidas las que exporta Bolivia. No se podía tomar previsiones en este caso, pero quizá sea hora de admitir que depender de la exportación de materias primas nos expone a estos riesgos.