Ellos no quieren cooperación ni relación con EEUU Philip Goldberg, hizo su primera aparición pública en EEUU tras su expulsión de Bolivia. Dijo que todos los programas y políticas están en evaluación.
Armando Morales Luján, Corresponsal de La Razón en Washington DC
Muy tranquilo y en una oficina del Departamento de Estado, el embajador de Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg, atendió una entrevista exclusiva de La Razón en Washington DC. En la mañana participó ante varios corresponsales en una charla en el Diálogo Interamericano y fue la primera aparición pública después de su expulsión de Bolivia. En ese escenario, dijo: “Estamos evaluando los distintos programas y políticas, pero la inclinación general es de intentar permanecer involucrados en los asuntos que han sido importantes durante siglos, como el desarrollo, (la lucha) antinarcóticos” y las buenas relaciones.
¿Cómo califica su relación con el presidente Evo Morales desde el inicio de su gestión? El día que presenté mis cartas credenciales yo tuve que bajar al Palacio para negar que los Estados Unidos, la embajada y mi persona estábamos involucrados en un atentado para asesinar a Evo Morales. Ese fue un plan (acusación) promovido por el presidente de Venezuela Hugo Chávez en ese momento, pero el Presidente de Bolivia también repitió esa acusación algunos días después. Fue una relación bastante difícil. Algunas acusaciones no son sólo falsas, sino más allá de toda relación entre dos Estados.
¿Había recibido antes tantas acusaciones como insultos? No. Ni en mi carrera, ni sumando las carreras diplomáticas de toda la gente que yo conozco. Ninguno recibió ni las acusaciones, ni insultos, ni la retórica que yo recibí, pero no quiero personalizar este asunto, porque yo puedo aguantar mucho, pero los insultos hacia mi país es mucho más difícil de permitir que los ataques personales.
¿Temió en algún momento por su vida, sobre todo en el cerco de los denominados “movimientos sociales” contra la embajada? Sí. Por supuesto. Fue uno de los momentos más bajos, sobre todo para nosotros, más si el Gobierno apoyó y saludó esos esfuerzos de los movimientos sociales que querían usar la violencia contra la embajada. No sólo se quiso hacer un cerco. Ese fue un momento inédito cuando autoridades gubernamentales apoyaron esos esfuerzos. Eso fue muy lamentable e inédito. Eso no se ve en la práctica de una relación diplomática. Fue un día negro en nuestras relaciones.
¿Qué significan para usted los movimientos sociales? Yo entiendo que hay sectores sociales que son parte de la organización de la sociedad boliviana y, por muchos años, los sectores sociales, grupos vecinales, cocaleros, sindicatos, son representantes también del pueblo; sin embargo, yo sé que el Presidente de Bolivia vino de estos grupos y también los representa y utiliza. El Presidente de la República es, al mismo tiempo, presidente de los sindicatos cocaleros del Chapare y esto es algo diferente a los demás países. Entonces sí hay un vínculo fuerte entre los sectores sociales y el Gobierno. El Gobierno dice que también es uno de sus brazos. Los usa.
¿Por qué se reunió con los opositores de forma reservada en una coyuntura tan conflictiva? No fueron reservadas. Las últimas dos reuniones fueron con el Prefecto de Santa Cruz y con la Prefecta de Chuquisaca y, en el caso de Santa Cruz, yo no viajaba solo, sino con una delegación congresal. De hecho, yo no fui por mucho tiempo a Santa Cruz, porque no quería malas interpretaciones antes del referéndum; sin embargo, dos miembros prominentes del MAS me acusaron públicamente de haberme mudado a Santa Cruz durante ese período para dirigir el referéndum. No fue sólo una mentira evidentemente intencional. La razón más importante para ir a Santa Cruz fue porque teníamos que inaugurar las Olimpiadas Especiales que nosotros financiamos. Fue entonces que pasé por la oficina del prefecto Costas, porque tenemos no sólo la habilidad y obligación de entrevistarnos con opositores, tanto como con gente del Gobierno en cualquier país donde nos encontramos. También con el Prefecto durante esa reunión hablé sobre los programas de ayuda que tenemos en esa región de Bolivia y también hablamos de asuntos coyunturales de Bolivia, y él me mencionó que no había un proceso de negociación para superar los problemas. Yo le dije que iba a ir a La Paz y hablar con el Embajador de Brasil sobre el esfuerzo de mediación y hacer algo para posibilitar el diálogo. Eso es lo que hacen los diplomáticos y eso no es subversivo, es la práctica de la diplomacia; y si otros no quieren entender lo que es la práctica de la diplomacia, ese no es problema nuestro.
Evo Morales dijo que seguirá echando a las agencias de cooperación de Estados Unidos. ¿Cuáles todavía quedan en Bolivia? Hay las agencias que cooperan en el campo antinarcóticos y todavía está Usaid. Esas son las principales. Nosotros hemos tenido estas agencias de cooperación por décadas. Hay mucho apoyo que brindamos al pueblo boliviano y eso no es algo que queremos quitar, pero el Presidente de Bolivia nos está diciendo que no quieren cooperación. Ellos no quieren una relación buena con Estados Unidos, no quieren cooperación económica y eso es un problema. Las relaciones diplomáticas y cooperación son de doble vía y nosotros hemos tenido paciencia frente a tantas acusaciones desde mucho tiempo, y ahora el Gobierno boliviano ha decidido que no quiere continuar con esa ayuda, pero de nuestro lado hay una buena voluntad y un deseo de seguir cooperando si es posible.
¿Qué cree que hay detrás de la expulsión de la DEA y Usaid? Yo no quiero lanzar acusaciones, sin embargo hay que buscar hechos. Hemos tenido tres pilares de cooperación en contra del narcotráfico en Bolivia. Uno es la erradicación, la misma que continúa, pero al mismo tiempo hay un aumento en el cultivo de la coca. Hay más nuevas plantaciones que erradicación y eso explica el aumento del 14% en los dos últimos años. Segundo, la interdicción continúa y sigue siendo buena en sentido de cooperación entre la Policía boliviana y nuestras autoridades, pero cuando hacemos un análisis vemos que, sin duda, hay más cocaína y no hay más recursos ni gente trabajando. La semana pasada tuvimos que salir del Chapare inmediatamente sin aviso y sin discusión. Fue unilateral y nadie en el Gobierno pudo decirnos cuándo volveríamos. Por eso fui el pasado miércoles a hablar con el Canciller para preguntarle el porqué de las decisiones y él no sabía, cuando recibió una llamada del presidente Morales que por comunicación abierta y no por canales diplomáticos le informaba que me habían expulsado. El tercer pilar es el desarrollo alternativo y el Presidente también fue al Chapare hace algunos meses y alentó a los sectores cocaleros a expulsar a Usaid para crear una zona “libre del imperio”, según dijo. Ellos, bajo amenaza y con el apoyo del Gobierno, llevaron adelante esa medida y el Gobierno saludó y felicitó.
¿Qué le parece la decisión de firmar acuerdos con Rusia en esta materia? Yo no voy a comentar las relaciones que tienen con Rusia y otros países, a menos que nos involucre, pero ustedes pueden analizar lo que está pasando en este asunto.
¿Cuáles son los motivos de la descertificación? La salida mía no tuvo que ver directamente con la política. Las razones para la descertificación tienen que ver con asuntos concretos de aumento de los cultivos de coca y cocaína, cuyas cifras son de la ONU, y la decisión unilateral del Gobierno de expulsar a Usaid y a la DEA del Chapare. Eso es muy grave y muy importante para entender lo que pasó.
¿Está siguiendo lo que ocurre en Bolivia en este momento? ¿Le gustó vivir en Bolivia y piensa volver? Sí, veo las noticias. Bolivia me encanta y he hecho muchos amigos. Tengo buenas memorias, no sólo memorias malas de mi estadía. Mi estadía fue un período difícil. El país es uno de los más bellos que he visto, desde las montañas de La Paz, del altiplano y las tierras bajas, y es algo que ojalá se mantenga. El Gobierno boliviano decidió, en términos prácticos, bajar el nivel de relaciones con Estados Unidos. Han decidido declararme ‘persona no grata’ que, en términos diplomáticos, es algo muy serio, muy grave; por eso el Departamento de Estado y yo dijimos que esto es algo muy serio.
“ Hay un vínculo fuerte entre sectores sociales y el Gobierno. El Gobierno dice que también es uno de sus brazos. Los usa ”