La prima del Presidente es una próspera comerciante en Cobija Hilda Condori migró a Pando hace 39 años. Revela que casi todos sus paisanos de la comunidad de Mara Mara, en Orinoca, han hecho lo mismo. Es dueña de un gran negocio.
FRENTE AL EDIFICIO ATACADO • Hilda Condori posa para La Razón (el viernes) delante de la tienda que fue quemada el jueves 11 de septiembre. El inmueble está ahora en rehabilitación.
Es prima del presidente Evo Morales, y una de las más prósperas comerciantes en Cobija (Pando). Llegó hace 39 años, desde su natal Orinoca (Oruro) y, desde entonces, Hilda Condori está vinculada a los negocios, aunque no descuidó sus estudios; es maestra licenciada en Pedagogía.
Elude hablar del capital con el que cuenta hoy, después de casi 40 años de trabajo; sin embargo explica que en el saqueo que una turba proautonomista protagonizó en su contra perdió mercadería por un valor de 350 mil dólares, aproximadamente.
Condori no es la única oriunda de Orinoca que vive y trabaja en Cobija; casi toda su comunidad emigró a esas tierras.
Su esposo es suboficial de las FFAA. Tiene tres hijos, pero sólo la niña de 11 años vive con ella pues el resto estudia en Cochabamba. “Son mi fuerza para seguir”, dice en la puerta de la casa de sus padres, que fue quemada y saqueada el 11 de septiembre.
La nostalgia se refleja en su rostro cuando se le pregunta ¿cómo empezó su negocio? Para escudriñar en sus pensamientos se toma algo de tiempo y menciona a su tío Patricio Villca, quien fue el que animó a su padre, Pascual Condori, a migrar e iniciar un negocio en estas tierras.
En ese entonces no había una conexión vial desde La Paz, por lo que se veían obligados a llegar a Cobija por Brasil. “Traía alimentos, después de dos años de estar aquí (mi padre), se vino toda la familia; era difícil, yo era cerrada aymarista”, dice.
Cobija se encuentra al lado de Brasilea (Brasil). Es una zona franca que viabiliza el comercio bilateral. Precisamente, uno de sus puntales de desarrollo es esta actividad que realizan, en especial, personas que migraron desde distintos puntos de Bolivia.
“Poco a poco nos vinimos casi todos de la comunidad Mara Mara de Orinoca”, relata. Justamente en la Av. Tcnl Cornejo se encuentran varios negocios; si no son todos, la mayoría manejados por orinoqueños. Se vende desde ropa hasta electrodomésticos.
Hilda cursó primaria en esta ciudad y tuvo que trasladarse a Cochabamba para continuar. “Venía en vacaciones a ayudar a mis padres”, explica. Se graduó de normalista y, posteriormente, siguió la carrera de Pedagogía.
Se casó y tuvo que independizarse. Su sueldo, dice, no le alcanzaba. La experiencia de sus padres la motivó a cambiar el curso de su vida. Decidió vender un terreno de su propiedad y, con el dinero (3.000 dólares), jugar su suerte; no le fue bien en la librería que puso en casa de sus padres.
No obstante no se desanimó y diversificó su mercadería. Hoy comercializa ropa, computadoras, motos y vehículos que importa de Iquique (Chile), por lo tanto periódicamente se traslada hasta la zona franca, ubicada en la carretera hacia Porvenir.
Asegura que sólo “dos o tres pandinos” importan mercadería, el resto son migrantes, entre los que está ella. De hecho, en la mayoría de las tiendas del comercio se constata esa procedencia.
Sus principales clientes son los brasileños, que vienen a diario a comprar todo tipo de productos, aunque el comercio se intensifica el fin de semana.
Cuando Evo Morales apareció en la palestra política, los orinoqueños ya estaban afincados en esta ciudad. Hasta entonces, relata, “apoyaban a Leopoldo Fernández, pero ahora las cosas han cambiado y había que apoyar a un paisano, al proceso de cambio”. Sin embargo, aclara, esto lo hacen sin pretender ningún rédito, porque “aquí todos trabajamos”. Lo “hacemos todos los días, menos el domingo, ya que ese día nos reunimos en una cancha en el kilómetro cuatro”.
“(Los orinoqueños) apoyaban a Leopoldo Fernández, pero ahora las cosas han cambiado y había que apoyar a un paisano”.