Locuras de amor en primavera Ni la edad ni el género inmunizan contra los excesos del enamoramiento. Así lo muestran los testimonios de personalidades bolivianas de la cultura, el deporte y la farándula.
Podría llamársele desesperación o también creatividad, aunque la mayoría prefiere llamarla locura de amor.
Guste o no, quien no cae, inevitablemente, resbala. Y no importa la edad, pues, contra lo que se pueda pensar, la madurez no inmuniza. Es lo que muestran los testimonios de personalidades o ciudadanos comunes consultados por La Razón en esta primavera.
Iván, un veinteañero, cuenta que se peleó con su “chica” y fue a tomar “unas copitas” con su amigo. La típica decepción. Después de un rato, ambos sacaron una sábana de la habitación del amigo de Iván y pintaron con aerosol una leyenda: “Mi vida, discúlpame”. Colgaron la tela frente a la casa de su novia y “al día siguiente… disculpado”.
Esa complicidad ocurre principalmente con los jóvenes. Es el ingrediente necesario para la locura. Bruno tuvo que robar el afiche de Leonardo Di Caprio de una sala de cine de la ciudad de La Paz, para que su amigo conquiste al “amor de su vida”.
Las mujeres también son osadas y capaces de demostrar lo que pueden hacer. Carola conoció a un chico por internet y enamoraron on line durante dos semanas. Él le pidió que fuera a Cochabamba y ella lo hizo. Fingió un viaje con la universidad, se hospedó en la casa de su novio y hasta hoy siguen juntos.
Pamela recurrió a los buenos pulmones del primo de su novio. Había comprado muchos globos por el aniversario de la relación y su amado debía ser sorprendido. Entonces encargó inflar todos los globos al complaciente primo. En otra ocasión colgó una pancarta en la calle, frente a la Universidad Católica, con la leyenda: “Carlitos, te amo”. Ese mismo día, el amado (y todos sus compañeros) recibió la serenata de una tuna en las puertas de su curso.
Locura • El periodista Jaime Iturri cuenta que, en 1989, cuando tenía 26 años, determinó abordar una flota de madrugada para viajar desde La Paz hasta Oruro en busca de su amada. Cuando llegó, no tenía dónde ir y se quedó en la casa de su novia por una semana, tiempo en el que ambos decidieron separarse. Pasión • Jaime dice que su pasión llegó a extremos con todas las parejas que tuvo. Siempre fue desenfrenado, pero lo que más recuerda es que en una oportunidad convenció de quedarse, a su pareja, encerrados en un hotel, de sol a sol.
Locura • El artista plástico Gastón Ugalde voló hasta Holanda para cenar con una mujer a la que pretendía. Él la llamó y la invitó a cenar. Ella aceptó, pero pensó que Gastón estaba en Holanda. Entonces, él tomó un avión a Holanda para estar en la cena prometida; llegó tarde. Pasión • Gastón, que ama la montaña, llevó a la que más tarde sería su esposa hasta el Huayna Potosí. En determinado momento, la perdió de vista. La buscó y cuando creía que no era posible encontrarla, decidió volver a la ciudad. Entonces, la divisó en la carretera.
Locura • El actor y director de teatro, David Mondacca, recuerda su adolescencia y cuenta que para demostrar su amor tuvo que ir hasta el cementerio, por la noche, y robar una calavera. “Fue un capítulo un tanto siniestro (...). Era un desafío”. Pasión • El mayor acto pasional lo progatonizó en la paradisíaca región de Chiquitos, en Santa Cruz. Como un Adán ante Eva improvisó una danza para la lluvia. “El acto estaba imbuido de mucha pasión”, asegura.
Locura • La cantante Enriqueta Ulloa casi comete la locura más grande, pues ella y su pareja llegaron a pensar en acabar con su vida antes que dar fin a su relación. “No concebía la vida sin él. Era recíproco”, recuerda la chapaca. Pasión • Londres fue el punto de cita. Desde distintas partes del mundo, los enamorados subieron al avión y emprendieron el viaje arriesgando mucho. “No me importó viajar a otro continente para estar unas horas con él”, suspira.
Locura • El activista GLBT, Paris Galán, quedó abandonado en Machacamarca, camino al salar de Uyuni. Bajó del tren en busca de cigarrillos para su novio y el transporte lo dejó. Para alcanzarlo tuvo que abordar un vehículo particular que le costó 200 dólares. Pasión • Paris tomó la decisión de vivir con su novio. “Es algo difícil de hacer en esta sociedad aún conservadora. Enfrentar a los amigos, a la familia...”. En la actualidad, Paris aún vive con su pareja.
Locura • La conductora de ATB, Casimira Lema, hizo pasar a su esposo por camarógrafo para estar un fin de semana en un hotel de Santa Cruz. No les importó que luego los descubrieran. Pasión • Casimira tendió una trampa a su esposo. Le invitó a cenar a un buen hotel con el argumento de que ambos necesitaban desestresarse del trabajo diario. Fue una forma grata de encontrarse como cuando eran novios.
Locura • El arquero del club Bolívar, Mauricio Sahonero, no fue a entrenar un día por reconciliarse con su novia. Noche antes durmió en la puerta de la casa de ella. Tremenda sorpresa se llevó la joven a la mañana siguiente. Pasión • Mauricio considera que respetar a su pareja es su mayor acto de pasión. Ella tiene 19 años y “y yo, que soy mayor, he optado por no fallarle nunca”.
Locura • María Galindo, líder de Mujeres Creando, asegura que su mayor locura por amor fue enamorarse de otra mujer. “Me he enamorado muchas veces de distintas mujeres... Como mujer te enamoras de otra mujer y eso es un acto de locura”. Pasión • María dice: “Yo he sido apasionada sin límites. No me he puesto ningún límite, he podido dar todo lo que tenía”. Un ejemplo es el esperar a una persona por meses hasta que ella se decida.
Locura • El jugador de The Strongest Wílder Arévalo relató que la mayor locura de amor que hizo fue llenar un taxi con rosas y enviarlas a su novia, quien quedó muy feliz. Pasión • Llevó a su enamorada a cenar y, a la hora del postre, la tomó de la mano y colocó en su dedo un anillo de compromiso.
Locura • La cantante Gisela Santa Cruz está segura de que su mayor locura por amor fue casarse tras ocho meses de noviazgo. Él tenía 19 años y ella 23, y no dejó que nadie opinara sobre su relación. Le avisó a su mamá de la boda de un día para otro. Pasión • Gisela se considera una mujer muy intensa. “Soy apasionada. Siempre lo he sido. Nunca me importó lo que diga la gente y por eso me dejo llevar por la pasión”. Por lo demás, el juego es la clave, asegura, para mantener una relación como si fuese nueva.
Locura • La gran locura del cantante del grupo Deszaire, Omar Ríos, fue esperar durante seis meses a su novia que estaba en Estados Unidos. “Nos comunicábamos dos veces al día por teléfono y hablábamos como una hora y media, todos los días”. Pasión • Sin pensarlo, Omar tomó la decisión de llevar a su novia a Machu Picchu (Perú). “Llegamos a Cusco y de repente abordamos el tren, sin pensarlo”. Fueron tres días apasionados en la tierra de los incas.
Locura • La vocalista del grupo folklórico Bolivia, Siria Vera, cuenta que la mayor locura que hizo fue casarse con quien ahora es su ex esposo, sin conocerlo lo suficiente. “Todos me decían que él no era para mí, y entonces yo me encapriché y dije que sí”. Siria explica que la boda se preparó de una semana para la otra y que a la misma asistieron los familiares del novio y los amigos de la novia. La mamá de Siria estaba en contra. La intérprete de “Nostalgias” confiesa que hasta ahora no se ha enamorado.