Los cruceños se quedaron sin fiesta, salvo en el Plan Tres Mil, núcleo de inmigrantes y burbuja política del MAS, en donde, paradójicamente, los advenedizos procedentes del occidente adoptaron muchos de los hábitos del oriente que los ha acogido. El resto de la capital oriental parecía adormilada, presa del malestar creado por el cerco al que fue sometida por las milicias masistas. Y aún cuando el asedio fue suspendido temporalmente por orden del Gobierno, en un gesto de perdonavidas, y pudo inaugurarse la Expoferia, con el fin de que el presidente Morales pudiera presentarse ante la Asamblea General de Naciones Unidas, sin el baldón de mantener sitiada una ciudad, por milicias irregulares, en su propio país, ya les habían reventado la fiesta a los cruceños. No satisfecho con este atropello a la región, el propio don Evo, desde la solemne tribuna de la ONU, repitió, para que nadie lo olvide, que proseguirán las presiones hasta hacer aprobar por el Congreso Nacional la Constitución masista. He aquí un nuevo gesto de autoritarismo que está muy lejos de un diálogo abierto y democrático. Además de que robarle la fiesta a una ciudad no es la mejor manera de ganarse sus simpatías. Es sembrar el resentimiento que en algún momento buscará cobrarse la bofetada. Y así, el país seguirá rodando hacia el precipicio de la ingobernabilidad. Poco le importa al Gobierno haber herido los sentimientos de una región. Ya lo anunció en el cruento operativo llevado a cabo en Cobija el 11 de este mes. Fue el toque de advertencia, un paso adelante en el camino a la derrota total del autonomismo. Los prefectos de la media luna, menos el de Pando, Leopoldo Fernández, “residenciado” ilegalmente en la cárcel de San Pedro, se apresuraron a concurrir al diálogo propuesto por el Gobierno central, bajo la presión de los tristes acontecimientos de Pando y la mencionada amenaza de las huestes sitiadoras. Por cierto que esta figura antijurídica de “residenciado” y además, incomunicado, nos traslada al primer gobierno del “glorioso” MNR, cuando era costumbre del partido desterrar a los opositores a lugares insalubres, sino a campos de concentración como el de Curahuara de Carangas. Nombres nefastos como los de Gayán, Sanromán, Requena… evocan tristes recuerdos. Pues bien, bajo el título de diálogo, se ocultan maniobras de guerra entre oriente y occidente. La filosofía política del MAS encaja perfectamente con la disyuntiva “amigo-enemigo”. Al enemigo hay que exterminarlo tan pronto como sea posible y sin “derecho a indulto”. Ya lo advirtió el propio Presidente cuando repitió que no dará un paso atrás en llevar a cabo el referéndum para ratificar la Constitución de La Glorieta y amenazó con seguir promoviendo los cercos, sea a las ciudades díscolas o al Parlamento, para forzarles a plegarse a la causa masista. ¿Esta decisión es dialogal o conflictiva? ¡Hemos vuelto a la estrategia militar de la Edad Media! Seguir con los asedios es anacrónico e impresentable en el siglo XXI. Sin embargo, hay rumores de que otra ciudad está en el programa de los asedios. Más despectivo fue el vicepresidente García Linera al calificar de “chacota política” las pretensiones de los autonomistas de revisar aquel texto constitucional.
Dos países parecidos
Bolivia y Estados Unidos están a punto de romper relaciones, formalmente, pero son países que se parecen mucho.
A favor del cambio
Tengo serias dudas sobre el diálogo, el problema es que las posiciones son incompatibles. Eso no quiere decir que los bolivianos no nos podamos reconciliar, sino que simplemente mientras se quiera hacer el “cambio” a la manera propuesta por el Gobierno, es responsabilidad de la oposición utilizar todos los mecanismos legales para evitarlo.
Doctor Morales
N o, estimado lector. No me refiero al prestigioso economista, el doctor Juan Antonio Morales Anaya, distinguido colega académico que desde hace años enseña en la Universidad Católica Boliviana y que fue presidente del Banco Central de Bolivia. Me refiero al presidente de la República, don Juan Evo Morales Ayma, que ha sido nombrado Doctor Honoris Causa por una universidad panameña, en reconocimiento a ser el primer Presidente indígena elegido en la República de Bolivia.
Un desatinado ajuste de cuentas
Cuando el 17 de octubre propusimos la Asamblea Constituyente como el camino para el cambio de un modelo histórico agotado, lo que vislumbrábamos era la necesidad de un nuevo pacto social que naciera de la voluntad popular y que nos expresara a todos.
Autonomías y Constitución
El vicepresidente García Linera denunció que los prefectos están metiendo de contrabando en el diálogo el debate sobre la reforma constitucional. Calificó a esa actitud de chacota.