Una investigación realizada por ocho sociólogos...dio como resultado que la Asamblea Constituyente representó una ruptura de ciertas convenciones sociales de Bolivia que estaban basadas en la exclusión, lo que provocó una explosión de “racialización” de la política.
El racismo es una de las mayores anomalías sociales que existen; se funda en la presunción de superioridad de una raza sobre otra no similar. Estudiosos de la materia sostienen que no debe ser confundido con la xenofobia, que implica el “odio, repugnancia y hostilidad hacia lo extranjero”, y que muchos bolivianos pueden dar fe porque son rechazados en algunos países donde residen, generalmente, por trabajo.
En textos de historia se refiere que, en tanto era frecuente o habitual que las culturas antiguas ejerciesen rechazo y desprecio hacia otros pueblos y, especialmente, a los extranjeros, el racismo como tal es considerado como un concepto moderno, que tuvo sus primeras exteriorizaciones en Europa y en el coloniaje español en América, a partir de la Edad Media.
Por el hecho de que su existencia y, más propiamente, su arraigada práctica en muchos países es real, la Organización de las Naciones Unidas aprobó en 1965 la convención internacional para que la humanidad elimine todas las formas de discriminación racial. A manera de recordatorio de la elaboración de esta norma, el 21 de marzo fue declarado como Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.
Esa declaración, sin embargo, no borra los horrores que ha causado el racismo y el etnonacionalismo en el siglo pasado: provocó el genocidio armenio contra los turcos en la Primera Guerra Mundial y fue el motor que impulsó a los nazis a ser los autores del holocausto de millones de judíos en la Segunda; determinó, a título de limpieza étnica, las disoluciones territoriales de Yugoslavia y Checoslovaquia.
Infortunadamente, en Bolivia tiende a ocurrir algo parecido; el reciente cerco a Santa Cruz de la Sierra tuvo, en buena medida, características que se fundan en sentimientos de desprecio similares. Ahora La Paz vuelve a ser amenazada con cercos, so pretexto de ejercer una presión social sobre el Congreso Nacional para que apruebe la ley de convocatoria al referéndum constitucional.
En los últimos años, el racismo se ha exacerbado. Una investigación realizada por ocho sociólogos de la Universidad de la Cordillera, en la ciudad de Sucre, entre agosto y noviembre del año pasado, dio como resultado que la Asamblea Constituyente representó una ruptura de ciertas convenciones sociales de Bolivia que estaban basadas en la exclusión, lo que provocó una explosión de “racialización” de la política.
El estudio recoge un conjunto de ensayos en el libro Observando el Racismo. Racismo y regionalismo en el proceso constituyente, que fue producido por el Defensor del Pueblo y dicha universidad. Allí se dice que desde enero del 2006 el racismo se hace cada vez más evidente en la vida política y social del país.
Al margen de esa realidad, gran parte del racismo de hoy se presenta a la inversa del que se advertía en el pasado. Últimamente también se han manifestado formas de racismo de parte de indígenas-campesinos hacia citadinos, sin importar el color de la piel ni que la mayoría de éstos sean mestizos.
En definitiva, los incidentes registrados en torno a la Asamblea Constituyente han permitido establecer a los sociólogos que el rechazo al otro ya no se basa en cuestiones biológicas, sino más bien en la geografía, en la cultura o en la historia, según explicaron en el Defensor del Pueblo.