Los líderes políticos de nuevo ponen a prueba su capacidad de pacificar plenamente al país y lograr un entendimiento que sería trascendental para la vida de la república, porque está en juego la futura CPE. Morales dijo estar dispuesto a trabajar “para unir a los bolivianos”. Que así sea.
De forma sorpresiva, el presidente Evo Morales se reunió el martes con los líderes políticos de las dos cámaras legislativas y les planteó su disposición a abrir un diálogo para tratar las observaciones al proyecto de Constitución Política del Estado (CPE) que el oficialismo aprobó en la Asamblea Constituyente. Paralelamente se había convocado para mañana a una sesión del Congreso, en la que se debía tratar dicho proyecto, pero ayer se decidió suspenderla.
El punto de partida para buscar los consensos esperados por la población, después del fracaso del diálogo en Cochabamba, fue la necesidad de aprobar una ley de convocatoria al referéndum dirimitorio y aprobatorio de la CPE. Está claro —porque lo han reconocido además algunos parlamentarios— el propósito de acelerar la aprobación de esa norma. El sábado, Morales anunció la intención del MAS de impulsar un cronograma de procesos electorales que, según dijo el Presidente, finalizaría con unos comicios generales en junio del 2009. “Será más fácil gobernar desde agosto” de ese año, aseveró.
En sendas declaraciones que estuvieron marcadas por la prudencia, los representantes de las bancadas de la oposición coincidieron en que se ha abierto una posibilidad de encontrar una salida pacífica a las diferencias políticas que han llevado al país a una crisis de consecuencias impredecibles.
De inicio, existe un mayoritario pedido de realizar una auditoría al Padrón Electoral, antes de convocar a cualquier proceso eleccionario, un trabajo que la Corte Nacional Electoral ha decidido concretar hasta diciembre, de acuerdo con una resolución dictada ayer por ese organismo.
El martes también surgió el criterio de respetar los avances logrados en Cochabamba, entre el 18 de septiembre y el 5 de octubre, siempre con el objetivo de llegar a acuerdos.
Cabe destacar que el presidente Morales se declaró esperanzado en que el diálogo concluirá con más consensos. Admitió que si es por la unidad, hay que mejorar el capítulo de las autonomías, ya que inclusive personalmente puede tener observaciones, así como los prefectos y los constituyentes. Han sido también alentadoras las palabras del presidente de Diputados, Edmundo Novillo (MAS), quien dijo que el oficialismo tiene la predisposición de tratar los reparos de la oposición al proyecto constitucional. Anticipó: “Vamos a ser flexibles”.
El escenario de esta negociación se trasladó así al Congreso, donde, todavía en los prolegómenos, su presidente nato, Álvaro García, los presidentes de ambas cámaras y los representantes del MAS, Podemos, el MNR y UN conformaron una comisión, que se reunirá desde esta tarde con la primera misión de determinar su temario y sus procedimientos de trabajo. “Esperemos que esta comisión de concertación y acuerdo logre buenos resultados en un tiempo prudente”, afirmó García.
Apresurar este proceso de concertación por motivos partidarios, o simplemente por aspiraciones de poder, no es la mejor fórmula en momentos críticos como éste. Los líderes políticos de nuevo ponen a prueba su capacidad de pacificar plenamente al país y lograr un entendimiento que sería trascendental para la vida de la república, porque está en juego la futura CPE. Morales dijo estar dispuesto a trabajar “para unir a los bolivianos”. Que así sea.