Bajas cotizaciones de los granos golpean a productores agrícolas Hace dos meses, la tonelada de soya se cotizaba en $us 600 y ahora está a $us 360. Los precios bajan por efecto de la crisis financiera. La restricción de la exportación provoca un sobreestocamiento y los silos de almacenaje ya no son suficientes.
A pesar del plan de rescate financiero que comenzó a aplicar la Casa Blanca, la crisis financiera en EEUU está provocando una caída drástica del precio internacional de los granos, que junto con la minería y las manufacturas son las principales actividades exportadoras de Bolivia.
Si la cotización de los commodities se mantiene en descenso, como ya se prevé, la situación del agro boliviano se tornará crítica, advierten representantes de las entidades que agrupan a los productores agrarios del oriente.
Hace dos meses, la soya se cotizó en 600 dólares la tonelada en la Bolsa de Rosario y actualmente está a 360 dólares. En Bolivia, este grano llegó a cotizarse en 450 dólares la tonelada y ahora cayó a 270 dólares (un 40%).
Mientras, la tonelada de aceite crudo de girasol estaba en casi $us 2.000 y en el último mes bajó a cerca de $us 1.000, es decir, tuvo una caída del 50 por ciento.
La caída de los precios de la soya, el girasol, el sorgo y el maíz impactará negativamente en las exportaciones, siembra, empleo, salarios, transporte, ingresos e incluso a los impuestos del país. En ello coinciden el asesor de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Luis Baldomar, y el gerente de Planificación de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández.
La acción de salvataje de Estados Unidos puede reducir el impacto de la crisis financiera, pero no la recesión económica, que afectará a todo el mundo, sostiene Jaime Hernández.
Un documento de la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (Cainco) señala que “a pesar de que el Gobierno y el Congreso del país del norte llegaron a un acuerdo para poner en marcha un plan financiero anticrisis de más de $us 700.000 millones, los mercados financieros no han mostrado confianza en el mismo y en sus posibilidades de éxito”.
Hernández explica que el efecto que tendrá la crisis en China profundizará la reducción de los precios de las materias primas, entre ellas los granos, debido a que el gigante asiático reducirá sus exportaciones a EEUU y Europa, su crecimiento económico y, por ende, su demanda. “A pesar de que Bolivia exporta casi el 90% de sus productos de soya al mercado de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), sentirá los efectos más críticos el primer semestre del próximo año”, agrega.
Baldomar apunta que la caída de precios es el efecto directo de la crisis, que además provocará una mayor contracción de la demanda y de los precios, “porque la gente, los mercados, comprarán menos y más barato”.
La baja de las cotizaciones incidirá en una menor oferta y en una baja asignación de financiamiento para el sector soyero, puesto que habrá poca disponibilidad de las proveedoras de insumos, de las empresas e industrias y de los servicios. “Esto llevará a una crisis muy dura”, dice Baldomar. Agrega que ello generará menos empleo, inversiones y contrataciones de transporte, y será un golpe duro, al que se suma la limitación que el Gobierno puso a las exportaciones de granos y la falta de diesel para la cosecha y siembra.
La restricción hizo que el sector pierda la oportunidad de exportar sus productos cuando éstos alcanzaron altos niveles, precisó. “Este tema ha impedido que el sector oleaginoso aproveche las oportunidades y alcance una pérdida de 180 millones de dólares”, revela Baldomar.
“De seguir así, más la crisis, el escenario que se vislumbra para el sector es crítico”, augura el gerente de Planificación de Anapo.
Soya, maíz y sorgo sobran por el freno a la exportación
La restricción a la exportación de soya y sus derivados y la prohibición a la venta externa del maíz y el sorgo, establecidas por el Gobierno, generaron una sobreoferta y un sobreestocamiento de los granos, lo que ocasionó un gran perjuicio económico al agro, afirma el gerente de Planificación de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández.
El 27 de febrero, a través de un decreto, el Ejecutivo prohibió la exportación de maíz y en mayo, de sus subproductos. Además, el 18 de abril puso restricciones a la exportación de la soya y sus derivados (aceites y torta).
Estas medidas aún se mantienen y han provocado que haya una sobreoferta de granos en el mercado interno y que los silos (centros de acopio) no sean suficientes para almacenar los excedentes, explica Hernández.
Por la prohibición y la restricción, con la cosecha de invierno se prevé un déficit de almacenamiento de 900.000 toneladas de granos (soya, girasol, maíz y sorgo), de los cuales, 500.000 toneladas son de maíz y sorgo.
La industria del girasol también se vio afectada. Las 70.000 toneladas producidas no fueron vendidas y se generó una pérdida de más de 20 millones de dólares. El gerente de Planificación de Anapo lamenta que la sobreoferta ocasionó que el precio del quintal de maíz caiga a 38 bolivianos, cuando estaba en 75 bolivianos. “Con ese precio, (los productores) no llegan a cubrir sus costos de producción”.
Mientras, el asesor de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Luis Baldomar, señala que si el producto se vende en ese precio, la pérdida llegará a $us 21 millones y, si no se logra vender la producción, que ahora no tiene mercado, habrá una pérdida adicional de $us 51 millones.
“Luego de varios meses, las consecuencias son desastrosas para la producción agrícola, con daños cuantiosos en la economía de los productores, pequeños, medianos o empresarios”, dice.
Ante ese problema, Hernández indica que se está pidiendo al Gobierno que coadyuve con el sector y levante la restricción a las exportaciones de granos.
Sector de las oleaginosas perdió $us 180 millones
El sector agrícola perdió $us 180 millones por la restricción a la exportación de soya y sus derivados y la prohibición de las ventas al exterior de maíz y sorgo, establecidas por el Gobierno.
El asesor de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Luis Baldomar, explica que las medidas aplicadas por el Ejecutivo ocasionaron la pérdida, ya que no se pudo aprovechar la coyuntura de precios favorables.
Una fuente del sector agrícola cruceño recuerda que el precio de la soya bajó significativamente en las bolsas, en más de un 40 por ciento. Decretos del Gobierno impidieron que la oleaginosa y sus derivados sean exportados.
Bolivia exporta el 90 por ciento de la producción de soya (torta, aceite y harina) a los mercados de Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Argentina y Chile.
Históricamente, el precio de la soya osciló entre $us 180 y 240. En mayo y junio, subió a $us 420 y ahora cayó a $us 270, pero se perdió la oportunidad de vender el producto a altos precios, explica el secretario de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández. Para Luis Baldomar, la situación se torna grave, “porque en las bolsas, el precio de la soya sigue a la baja”.
“Los productores pierden competitividad”, Gary Rodríguez. Gerente General del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
“La crisis significará para el sector productivo y exportador un golpe; nuestra producción no puede estar desconectada del mercado internacional. El 20% del aceite de soya que producimos, como máximo, es para el mercado interno, eso satura totalmente la demanda y el 80% va al mercado internacional.
Un precio a la baja del grano obviamente va a influir sobre los derivados, la torta, los aceites crudos refinados, y esto implica un desafío adicional para nuestros exportadores, en la medida que precios más bajos implican que el costo de transporte, el costo de realización se maximiza y eso significa una pérdida de competitividad frente a otros países, que como Estados Unidos o los del Mercosur tienen una altísima productividad.
En Bolivia persiste la prohibición de exportar libremente los aceites y hay que tramitar cupos y licencias previas, lo que ha originado la saturación de los silos.
El sector se ve impactado por doble razón, porque ha perdido los mejores meses para exportar con precios altos y porque ahora tendrá que competir en desigualdad de condiciones frente a otros proveedores”.
“Habrá desocupación y baja en los salarios”, TEÓFILO CABALLERO. Presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz.
“Esta crisis internacional afecta a países como el nuestro, a raíz de la reducción de los precios de las materias primas. Eso va a provocar que artículos que son sujetos de cotización en los mercados internacionales sufran los efectos, de tal modo que ese boom exportador que hemos tenido se va a derrumbar.
Gran parte de la producción agrícola en Bolivia se caracteriza porque tuvo una tendencia decreciente por los desastres naturales de los últimos años y por las políticas del Gobierno.
El sector agrícola va a sufrir las consecuencias de la reducción del precio de las materias primas. Prueba de ello es la soya, que ya ha experimentado una reducción en el precio del 14%. Es más complicado todavía porque a comienzos de año, el Gobierno aprobó normas en las que se prohíben las exportaciones.
Estas reducciones de precios se trasladan a los niveles de ocupación, porque el sector agrícola y la agropecuaria son los mayores generadores de empleo.
Se espera el aumento en los índices de desocupación. Estas crisis que generan desocupación hacen que las retribuciones y los salarios tiendan hacia la baja”.