La apariencia indigenista de la propuesta gubernamental sólo encubre su apuesta autoritaria y comunista. La supuesta filosofía es una postura personal y tiene poco que ver con el “compromiso social” que se necesita.
Las democracias avanzadas respetan el principio fundamental de la igualdad intrínseca, que consiste en “considerar” a todos los individuos intrínsecamente iguales. En realidad esto cobra fuerza no por su verdad empírica (ya que es evidente que nadie es igual a nadie) ni por su virtud moral (para quienes creen erróneamente que todos somos iguales) sino más bien por defecto de su antagonismo. ¿Alguien podría considerar que una determinada raza tiene valores superiores a los de otras? Sí; ya los hubo y muchos… los fascistas. ¿Alguien podría considerar que una determinada religión encierra los únicos y más altos valores? También; por ejemplo, los inquisidores y los fundamentalistas.
Ahora imaginemos, por ejemplo, que a Rosa, perteneciente al ala radical de la autodenominada Nación Camba, le proponemos que manifieste un principio de gobierno y, ante la pregunta de ¿qué principio le pide usted al Estado para que gobierne? responda: Yo pido que el Gobierno trate mis creencias y mis intereses por encima de las creencias y los intereses de cualquier otra persona o grupo. Aquí, Rosa vulnera el principio de consideración intrínseca y proclama uno de superioridad. La clase, costumbres o raza de Rosa son superiores a la de los demás. Esa consideración no es compatible con lo democrático.
Por su lado, desde lo revolucionario del 52 y sin haberse plasmado un principio de superioridad “mestiza” (individuos cuyo origen está compuesto de dos razas o culturas distintas), los mestizos consiguieron compatibilizar, mezclar y agregar sus creencias e intereses. Ésa es la Bolivia pluricultural, identificada y sensible con su origen y convivencia con lo indígena, que hoy sufre de distorsiones. Lo indígena es una prioridad social, sobre todo por lo coincidente de lo rural con lo racial y con la pobreza, pero aún así no puede ser considerado, políticamente, como una categoría superior a cualquier otra, ni viceversa, ¡aunque lo fueran! ¿La consideración de superioridad será la solución para consagrar creencias e intereses? No, porque las probabilidades de que emerjan fascistas, separatistas, inquisidores y fundamentalistas son mayores que lo otro. Por esto, lo de moderar no es simplemente cuestión de buena intencionalidad al escribir. No obstante, creer que el principio de igualdad lo soluciona todo y ayuda a reivindicar las creencias e intereses de los indígenas es una infamia. Sirve sólo para evitar la tiranía, que no es poco. La respuesta está entonces en redistribuir el respeto y las oportunidades sin tiranía.
Los indígenas deben seguir asumiendo la responsabilidad de su riqueza cultural y su poder, demandar mejores oportunidades para elegir: sus creencias y su ideología en libertad. Participar desde el Gobierno y la administración, liderar y adecuar las instituciones a la realidad en la que viven junto con los demás. Y todos exigir que se garantice su ejercicio ecuánime, oportunidades, estilo de vida y bienestar. Que se gestione en su idioma, se aprenda de sus costumbres y que profesionalicen su riqueza cultural y personal. Una reforma así es viable a través de la “modernización” de la administración —hoy botín clientelar— y no la categorización constitucional ni el discurso de una cósmica superioridad. Es una pena que el debate de la redistribución no vaya a ser el espíritu de la próxima campaña.
*William Kushner es especialista en Opinión Pública.
Transformismo
Para los politólogos de buena ley parecerá una aberración el hecho singular de que un Jefe del Estado —y en el sistema presidencialista de Bolivia
El consentimiento
Los contratos son acuerdos de dos o más personas, naturales o jurídicas, destinados a constituir, modificar o extinguir relaciones jurídicas.
La cultura de la paz
Al tratar el tema de la paz mundial, la mayoría de la gente se imagina una cruenta guerra y las posibilidades de medios pacíficos de arreglo de controversias internacionales.
Alfabetización en Bolivia
El presidente Evo Morales acaba de declarar al departamento de Pando como tercer “territorio libre de analfabetismo en Bolivia”, luego de haberlo hecho en Oruro y Santa Cruz.