Por las declaraciones referidas, se advierte que hace falta una nueva reunión cumbre de la CAN, con los tiempos que sean necesarios, para eliminar las asperezas que aún subsisten y concertar, de manera más serena y realista, la continuidad de las negociaciones con la UE.
Un acuerdo de ciertos matices salomónicos fue adoptado por los tres presidentes andinos y una delegación de Colombia, en sentido de pedir a la Unión Europea (UE) que flexibilice más sus posiciones en la concertación del tratado comercial, que es parte central de un pacto mayor: la asociación múltiple entre los dos bloques. De esta forma, lo que se pretende es que la negociación de bloque a bloque se mantenga, pese a que la UE había accedido ya a un pedido de Colombia y Perú para concertar bilateralmente el acuerdo comercial. Y, al mismo tiempo, evitar una ruptura, dentro de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), entre estos dos países con Bolivia y Ecuador.
El presidente Evo Morales, a su retorno de Guayaquil, donde el martes hubo un encuentro de apenas dos horas entre él y sus pares de Perú y Ecuador, Alan García y Rafael Correa, respectivamente, y la delegación de Colombia, sostuvo que la CAN atraviesa por una profunda crisis, debido a las diferencias ideológicas y programáticas de los gobiernos de sus países miembros.
El Mandatario explicó que los disensos que existen entre los países andinos, acerca del acuerdo con la UE, están centrados en controversias relacionadas con el desarrollo sostenible y la propiedad intelectual. En particular, el Gobierno de La Paz no acepta que en el acuerdo comercial con la UE se incluyan los compromisos que exige el tema de la propiedad intelectual.
Ahora, el propósito de los países andinos es que la reunión con la UE se realice cuanto antes, para plantearle que las negociaciones continúen siendo de bloque a bloque y que flexibilice sus exigencias en el capítulo comercial, para que Bolivia y Ecuador puedan adherirse o no a ciertos segmentos de éste, según el presidente Correa.
Por su parte, Alan García destacó la flexibilidad que tuvo la UE, de negociar con su país y con Colombia el acuerdo, pese a las críticas de los otros dos socios en la subregión andina. Estimó que la UE ha sido también suficientemente flexible para permitir que se negocie en forma conjunta —bloque a bloque—, pero en distintas velocidades.
En torno a esto último, Morales acusó a “algunos presidentes” de no respetar los acuerdos alcanzados en la CAN, para negociar de bloque a bloque. Sin embargo, fue la representación boliviana la que, al cuestionar determinados aspectos del pacto comercial, secundada después por Ecuador, dio lugar a que se congelaran las negociaciones, por lo que no pudo efectuarse la reunión programada para julio de este año en Bruselas.
A su turno, el mandatario Correa, con su habitual firmeza, aseveró que la situación “es preocupante, porque está definiendo a qué clase de acuerdo comercial se quiere llegar: a un tratado de libre comercio, cuando se suponía que el acuerdo con la UE es de diferente naturaleza. Comercial, obviamente, pero también tiene un pilar político y de cooperación para el desarrollo, sin poner en desventaja la producción local”.
Por las declaraciones referidas, se advierte que hace falta una nueva reunión cumbre de la CAN, con los tiempos que sean necesarios, para eliminar las asperezas que aún subsisten y concertar, de manera más serena y realista, la continuidad de las negociaciones con la UE. El Viejo Continente es un mercado demasiado importante para los sudamericanos, que no pueden darse el lujo de prescindir del mismo por diferencias ideológicas.