El mundo se muestra en México Más de 5.000 personas reunidas en el teatro Alhóndigas de Granaditas escucharon al cantautor catalán que no sólo cantó, sino que hizo chistes y habló de su vida.
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Con los años, Joan Manuel Serrat se endulza. Se engolosina con la charla, cuenta chistes —que comienzan todos con un “como dice un viejo proverbio chino...”— y canta más sencilla y conmovedoramente que nunca. Así, pleno, lo aclamaron las más de 5.000 personas que acudieron la noche del 8 de octubre al concierto del cantautor catalán que abrió el XXXVI Festival Internacional Cervantino en Guanajuato, México.
El Cervantino no es poca cosa. A lo largo de 30 días presenta a 2.000 artistas de 24 países en espectáculos de música, danza, teatro, artes plásticas, conferencias y encuentros. Este año, la invitada de honor es Cataluña. Del lujo de festival se jactan los hijos de la tierra del ranchero José Alfredo Jiménez, del luchador Santo y de las momias de Guanajuato.
Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, esta ciudad situada a cinco horas de DF vive de su arquitectura colonial y su heroico pasado revolucionario. Sería muy parecida a Sucre, de no ser por los cientos de laberínticos callejones, gradas, cerritos y coloridas flores que la adornan.
Ocaso de miércoles con sabor a tequila. Miles de personas colman las calles guajuatenses, bien custodiadas por policías precedidos por aterradores perros. “Después del atentado en Morelia, se ha extremado la seguridad”, explican los lugareños. La procesión se dirige al principal escenario: la Alhóndiga de Granaditas, una suerte de teatro al aire libre bien equipado. Negros nubarrones presagian lluvia.
Piano de cola, mesa con un vaso de agua y un taburete en el escenario. Joan Manuel Serrat no necesita más. ´Soy catalán y en mi tierra hablamos en catalán; nacemos en catalán, nos bautizan en catalán, nos casamos en catalán, nos sepultan en catalán y hacemos el amor, como cada quien puede y quiere´, dice y su saludo arranca gritos del público que llena el teatro y los balcones que rodean a la Alhóndiga. Ha comenzado a llover.
“Como dice un viejo proverbio chino, un hombre no se baña dos veces en el mismo río, pero yo estoy aquí y agradezco a Guanajuato”, cuenta el cantautor. A su lado, su cómplice de 40 años, el pianista Richard Miralles.
Siguen clásicos, apoyados con la proyección de imágenes, en el escenario: Tu nombre me sabe a yerba, Mediterráneo, Hoy puede ser un gran día, Esos locos bajitos. Tras este tema, dedicado a los niños, un espectador grita a todo pulmón por entre la multitud de paraguas: “¡Joan Manuel, soy tu hijo!” e inmediatamente responde pícara una voz femenina: “¡Y yo soy su madre!”
Serrat dedica Canción de cuna a su madre: “Ésta es una vieja y popular canción aragonesa que mi madre cantaba para dormirme cuando yo era un bebé´, rememora el artista, antes de interpretarla quedito, como un susurro que conjura a la lluvia.
´Un día compuse una canción que se llamó Tengo 20 años —se lanza con otra historia. A los 40 años, la reinventé y titulé Hace 20 años que tengo 20 años, y a la gente joven le gustó, lo mismo que a los maduros... Con el tiempo, a los 60 años, me sentí raro cantando esa canción, así que la rebautice como Hace 20 años canto que hace 20 años tengo 20 años. Y lo hice porque pensé que si los amigos se la tragaron una vez, podrían tragársela una vez más´, y canta gozoso, feliz.
Pero esta noche está parlanchín: ´Cuando yo iba a nacer, mi madre estaba segura, porque así lo deseaba, de que yo sería una nena. Calcetines, palangana y todo se compró en color rosa... Qué diferencia si hubiera sido mujer; otra habría sido mi existencia´, fabula al presentar su tema Johana que dedica “a las gordas y a las flacas, a las altas y a las bajitas, a las castas y a las putas. A todas las que han tenido que pagar peaje extra en esta vida por el pecado de haber nacido mujeres”. Y con el empuje dramático interpreta una ranchera “bien mexicana”: Camino de Guanajuato, uno de los clásicos del mítico Jose Alfredo Jiménez, que es coreada por miles de emocionadas voces mexicanas agradecidas por el homenaje a su tierra.
Flores, abrazos, un ramo de flores y la despedida con Para la libertad, Bienaventurados y una selección de temas catalanes del siglo XVIII. De pie, el público, que había arropado la trova de la tormenta , grita “¡Otra!” y ésta llega cuando Joan Manuel se cuelga de la guitarra y canta suavecito y desenchufado Penélope.
Dos horas de íntima charla, música y poesía. El público guajuetense aplaude y el cielo, ahora estrellado, a su modo lo agradece.
El mayor festival cultural de américa latina
¿Y Bolivia? • En el brindis del Festival Cervantino, los periodistas intentamos sin suerte acercarnos a Serrat. “A Bolivia, ¿cuándo va?, pregunté a gritos. “Pues, que me inviten”, me respondió antes que la seguridad del artista me aleje del lugar.
Invitados • Como invitada internacional, la comunidad de Cataluña presenta 250 eventos en el Festival Cervantino de este año.
Programa • Conciertos de Ana Belén, Ely Guerra, Henry Sparnaay, Horacio Franco, Krakatau, Miguel Poveda y Ramón Vargas , entre muchos otros. El programa finalizará el 28 con Café Tacuba.
Encuentro • En el marco del Cervantino se llevó a cabo el II Encuentro de Periodismo Cultural que reunió a periodistas de 22 medios escritos de Iberoamérica. La Razón estuvo presente.