Tras los impasses diplomáticos entre Bolivia y Estados Unidos (EEUU), el Gobierno boliviano anunció ayer que trabaja en mejorar las relaciones con su homólogo estadounidense, pero con la condición de no injerencia.
“Seguimos trabajando y mostrando la voluntad de mejorar las relaciones; sin embargo, hemos manifestado la preocupación que tiene el Gobierno de que organismos dependientes de la Embajada (de EEUU) estuvieran sobrepasando sus funciones”, señaló el presidente en ejercicio, Álvaro García Linera, al explicar los motivos de la reunión que la noche del miércoles sostuvo con el Encargado de Negocios de la Embajada de EEUU en Bolivia.
Dijo que en la cita se ratificó la posición del presidente Evo Morales, de respetar a las instituciones que cumplan su labor, aunque “si ellas hacen algún tipo de trabajo político que interfiera en el desarrollo de la vida política de los bolivianos, en ese instante carecerán de confianza y serán objeto de una determinación firme de parte del Gobierno”.