Todos Santos en el aula En al menos 8 establecimientos educativos de la ciudad de La Paz organizan ferias y enseñan a armar mesas para recibir a las almas de los difuntos. Los estudiantes siguen la tradición, pero algunos festejan también Halloween.
Maestros y estudiantes levantan las mesas de alimentos o preparan t’ant’awawas para la fiesta de los difuntos. Ven a Halloween como un evento de diversión.
El 2007 falleció un estudiante del colegio San Francisco de la Tercera Orden. Ayer, sus ex compañeros y estudiantes de tercero de secundaria armaron una mesa para recibir su alma y para conocer la tradición y costumbre de Todos Santos. Impulsados por su profesor de pastoral, en la capilla tendieron un paño negro y otro blanco y colocaron masitas, dulces, comida y flores.
La Razón visitó ayer ocho unidades educativas del centro de la ciudad de La Paz, donde los maestros de religión imparten orientación a los estudiantes so- bre celebraciones y costumbres andinas como Todos Santos.
Sin embargo, los estudiantes consultados coincidieron en que festejar Halloween es más divertido por las fiestas y disfraces.
Según la tradición, mañana al mediodía se recibe a las almas de los seres queridos que fallecieron. Para ello se arma una mesa con los alimentos y bebidas que más le gustaban al difunto.
En la escuela Juana Azurduy de Padilla, en la calle Genaro Sanjinés, la profesora de religión armará hoy una mesa para Todos Santos con los niños y les explicará el significado de la fiesta.
En el colegio Ayacucho, ayer, los alumnos de secundaria realizaron una feria por Todos Santos. Armaron mesas y las expu- sieron para explicar al resto de los estudiantes sobre el valor de seguir la tradición. T’ant’awawas, p’asancallas, cañas de azúcar, cebollas, escaleras de pan estaban en todas las mesas. Estephani Vergara, alumna de secundaria, comentó que “realizamos esta actividad para revalorizarnos a nosotros mismos, porque éstas son nuestras tradiciones y para que sepamos que la fiesta de Halloween no nos pertenece”.
Habían alrededor de 30 mesas en exposición. Mientras unos alumnos acomodaban los panes, frutas, cebollas y cañas, otros con hilo y aguja ensartaban p’asancallas de colores para endulzar la llegada de los espíritus.
Luis Callisaya, coordinador administrativo del colegio Fray Bernardino de Cárdenas, explicó que a los estudiantes se les da orientación frecuente acerca de las tradiciones y costumbres andinas entrelazadas con las creencias católicas.
En la unidad educativa San Fernando, los niños de segundo de primaria expusieron a la periodista el tema de Todos Santos. “En esta fecha recordamos a los difuntos”, dijo Jhovani Catunta, un estudiante de siete años.
En los colegios San Antonio y Sagrados Corazones se arman mesas todos los años. En el Don Bosco, turno tarde, hoy se armarán cinco para tres maestros y dos estudiantes fallecidos.
Los rosquetes y el mondongo son infaltables
Entre t\'ant’awawas, rosquetes y el tradicional mondongo acompañado de la chicha de maíz, los sucrenses recuerdan a sus difuntos y elevan plegarias para su eterno descanso.
La tradicional fiesta de Todos Santos comienza con levantar las tumbas en el lugar preferente de las casas los días 1 y 2 de noviembre, en la creencia que Dios da permiso a los difuntos para que visiten a sus familiares en la Tierra.
Según el tradicionalista Luis Ríos Quiroga, las tumbas son mesas que deben tener una imagen de Cristo crucificado, dos velas encendidas y las comidas y bebidas que gustó el difunto en vida.
También se suele enviar una t\'ant’awawa (muñeco de pan) sobre una charola con pétalos de rosa, para que oren por las almas de los difuntos y establezcan los comadrazgos. A los visitantes de las tumbas se les recibe con un plato de mondongo, un vaso de chicha de maíz con panala, o panal color rosa. Redacción Sucre
En Cochabamba abren las puertas de las casas
En Cochabamba esperan a las almas con una mesa “en la que lo principal son las masitas y el plato. Las canastas de dulce, cántaros o jarras no faltan para adornar; los gallitos de dulce para colocar a masitas o frutas y los urphus (panes pequeños) para hacer rezar”, dice Demetrio Silva, quien sigue las costumbres de la fiesta de Todos Santos. Flores, velas, cigarrillo y coca tampoco faltan en la mesa.
Al mediodía del 1 de noviembre el alma llega a comer y beber. “La familia se reúne, recibimos con rezos y cantos a nuestros difuntos y las puertas de la casa se abren para las visitas que durante el día y la noche ingresan a rezar”, contó Silva. En el área rural, Carlos Rocha indicó que guirnaldas negras con lila o ‘alegrías’ que son las de colores, para solteros o niños, adornan las mesas armadas sobre aguayos. En poblaciones del cono sur, la espera es en el cementerio desde las 00.00 del 31. Se espera la llegada con cantos y comida. Redacción Cochabamba
Velas y objetos de plata son la guía en Potosí
En la ciudad de Potosí, la tradición es recibir a las almas de los difuntos al mediodía del 1 de noviembre, con velas y objetos de plata y despedirlos igual, para que el camino de regreso esté alumbrado. Las mesas también deben tener confites, dulces de masapán y platos de ajíes que se invitan a los amigos y visitantes que llegan a las casas para orar por el alma del difunto.
Uno de los platos que se prepara en la ciudad de Potosí es el ají de achacana, que es una raíz que se hace cocer y se acompaña con trozos de carne de cerdo y papa. Otro plato es también el ají de arvejas. La tradición en el lugar es recibir el alma al mediodía del 1 de noviembre y despedirla al mediodía del 2 de noviembre. Sin embargo, en el campo y las minas la despedida dura hasta el 3 de noviembre. Es entonces cuando se despide a los espíritus de los difuntos con flores y fiesta.