“Estamos en transición al tiempo de vacas flacas” DIONISIO GARZÓN, ex ministro de Minería, afirma que el impacto de la crisis será fuerte, puesto que la mitad del crecimiento nacional depende de la minería.
La mitad de la economía del país depende de los ingresos que genera la minería. Si bien la actividad del sector es pequeña en relación a la que se desarrolla a nivel mundial, para Bolivia es extremadamente importante en términos de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), afirmó el ex ministro de Minería Dionisio Garzón. Añadió que no existe dudas de que el impacto de la crisis internacional se empezará a sentir en los primeros meses del próximo año.
¿Qué papel juega la minería en estos tiempos de crisis? Su papel es muy importante porque se trata de una materia prima, commodities y metales preciosos. Son las materias que se usan en la industria moderna y son catalizadores de los valores comerciales en las bolsas internacionales. Es decir, el valor de los minerales es el valor básico en el que se basa el desarrollo del último siglo.
¿Cuál es el tamaño de nuestra minería? A nivel mundial, hay lo que se llama la minería grande, con operaciones que están sobre las 50.000 toneladas diarias. Estas empresas están en Canadá, Estados Unidos, Brasil y en Europa, son las que controlan el mercado de los metales. En el otro frente, está la minería de la periferia, en la que se encuentra Bolivia porque tiene menor producción y ninguna influencia en el mercado. En ese marco, nuestra minería es muy chiquitita, las ventas del año pasado estaban cerca de los $us 1.400 millones, que es lo que factura una empresa grande.
¿Dónde está el problema de nuestra minería? El problema está en que la tercera parte de nuestra producción viene de las cooperativas, que es un sector artesanal de subsistencia, sin tecnología, y produce pocos volúmenes. En estos momentos, la única empresa que realiza operaciones grandes es San Cristóbal, que está tratando 30.000 toneladas diarias de zinc. En el pasado teníamos a Kori Kollo, que trabaja el oro, pero es es historia. Es decir, somos un país de la periferia de la minería, cuyo valor de producción y volumen es muy insignificante en el contexto internacional.
Es una minería pequeña, pero muy importante para la economía del país. Ahora, básicamente, la mitad de la economía depende de los minerales. Con San Cristóbal, la mitad, el 50% de la contribución al Producto Interno Bruto (PIB), sale de la actividad minera.
¿Cómo nos va a afectar la crisis si nuestra economía es chica, pero el crecimiento depende de ese poquito? Bajo esta relación, si consideramos que la mitad de la economía depende de los minerales, el impacto será grande porque está bajando la demanda de minerales por la crisis. Estados Unidos va a comprar menos productos terminados en base a minerales, como autos, televisores, computadoras, que se hacen con estos materiales y, por tanto, nuestros ingresos serán menores, afectará los impuestos, las regalías. Es decir nos va a afectar mucho.
¿Cuándo empezaremos a sentir este efecto, si bien hoy ya se habla de desempleo y de minas que se están cerrando? Estamos en la transición al período de vacas flacas. A partir de enero, habrá menos impuestos, menos divisas, menos empleo y volveremos a la realidad de los años 80, ojalá no sea tan duro.
En los 80 había más de 50.000 personas en la calle por falta de empleo. Era la crisis del estaño, ahora estamos frente a la crisis del zinc. Según datos del Gobierno, existe como 35.000 cooperativistas que dependen de este mineral. En este momento, es la tragedia del país, tenemos muy pocas empresas mineras y muchos informales (cooperativistas) que no tienen la espalda para aguantar la crisis.
En estos momentos, ¿cuán grande es la dependencia de la minería hacia el zinc? Con el zinc tenemos un valor de exportaciones de $us 1.400 millones el 2007. De esos, $us 700 millones son producción de zinc. Y de los $us 700 millones, dos terceras partes son San Cristóbal, es impresionante el efecto que tendrá la baja del zinc.
Si el precio del zinc cae por debajo de $us 0,6 la libra fina, incluso las empresas grandes estarán en problemas porque la producción será insostenible y la situación el próximo año será peor.
¿Qué pasa con los otros minerales? ¿Se hizo poco en tiempo de bonanza? En tiempos de bonanza, lo único que se aumentó es la producción de San Cristobal, casi duplicó la producción de plomo, plata y zinc. En oro hemos rebajado porque Inti Raymi está terminando sus operaciones. En el caso del estaño seguimos igual y, por el contrario, se aumentó el número de trabajadores en Huanuni, es decir, se aumentó los costos, esa será la tragedia. Por mucho que el estaño siga en los precios actuales, habrá muy poca capacidad de reacción.
¿Qué pasa con la demanda internacional? ¿Nos seguirán comprando? La minería grande no va a tener problemas, San Cristóbal, Sinchi Huayra, San Vicente tienen producción comprometida por largos períodos y si bajan mucho los precios y no ganan plata, por lo general, no producen y se aguantan. En cambio, la minería chica y la cooperativizada viven al día. En el caso de las comercializadoras, como Glencore que está en Bolivia y Trafigura del Perú, en tiempos de bajos precios venden sus stocks. Lo que está claro es que la demanda va a bajar un poco.
¿Cuál es la receta? ¿Cómo se revierte el efecto de la crisis internacional? Hay dos caminos, el primero es aumentar la producción, y el segundo es bajar los costos y, en nuestro caso, esos dos caminos son difíciles de ejecutar porque la producción se aumenta con tecnología y en tiempos de bonanza no se hizo mucho. Reitero, la minería chica y cooperativizada vive al día y cualquier baja de precios los afecta, y la migración a otros minerales es difícil porque no se tiene la capacidad instalada.
El Gobierno ha creado un fondo de apoyo. ¿Es esto suficiente? El fondo es un tema de coyuntura, no resuelve los problemas. En mi opinión, la crisis llegó y tenemos que enfrentarla, pero lo que hay que hacer es prepararse para el futuro, para dentro de cinco años, que es el período que duran estos ciclos. Desde mi punto de vista, lo que se tiene que hacer es ser un país atractivo para las inversiones en términos impositivos y de seguridad jurídica.
En la actualidad, la seguridad jurídica es nula, Bolivia es un país de riesgo. Se tiene que crear incentivos para la exploración. Las empresas que ya están, se van a quedar, pero no existen nuevos proyectos. Debería existir un sistema especial impositivo para los proyectos de exploración.
“ La crisis llegó y hay que enfrentarla. Hay que prepararse para el futuro, prepararse para dentro de cinco años, que es el período que duran estos ciclos. ”
Perfil
Profesional • Es ingeniero geólogo, actual consultor en generación y desarrollo de nuevos proyectos. Es presidente del Colegio de Geólogos de Bolivia.
Trayectoria • Fue director de Exploraciones de la Comibol y ministro de Minería y Metalurgia durante la gestión del presidente Eduardo Rodríguez.