Gonzalo Chávez alerta sobre el impacto de la crisis mundial en la reducción del envío de remesas a Bolivia y el previsible retorno de miles de bolivianos.
Considerada la tercera fuente de ingresos más importante para el país, el envío de remesas sufrirá también una contracción producto de la crisis mundial, ante la disminución de fuentes laborales en el exterior. Chávez comparte esta preocupación con los lectores.
Antes de entrar en detalle al tema de las remesas, le ruego explicar qué es la crisis internacional y cuál su efecto. Es una crisis financiera muy compleja que está comenzando a tener efectos sobre la economía real; eso significa que se está iniciando un proceso recesivo en EEUU, en Europa y en los países desarrollados, y cuando hay recesión en esos países, los sectores más afectados son los de servicios y construcción. Buena parte de la migración de América Latina, y de Bolivia en particular, está en estos rubros, por tanto, es probable que tengamos desempleo y una reducción de las remesas.
¿Cuánto dinero llega en promedio por ese concepto? Las remesas han subido mucho en los últimos tres a cuatro años y se calcula que el 2007 tendríamos valores en torno a mil millones de dólares. Los bolivianos, en promedio, envían 2,7 millones de dólares por día.
¿Cuál es el impacto de esa cantidad de recursos? Sólo para poner algunos datos interesantes, diré que estos mil millones de dólares son casi como la exportación de minerales y un poco menos que la exportación de hidrocarburos; probablemente sean la tercera fuente de ingresos que tiene Bolivia. De manera dura podría decir que tan bueno como exportar gas o minerales, es exportar bolivianos. Para tener una idea de lo que significa este impacto, si hablamos del Producto Interno Bruto (PIB) es casi el 8,3% de toda la riqueza generada por los bolivianos en un año.
¿Cómo administran ese dinero las personas receptoras? 45% lo usan en gastos diarios, en torno al 21% en educación, 17% en negocios, 12% en ahorros y sólo 4% a la compra de vivienda o a alguna propiedad. No hay la menor duda de que las remesas tienen un impacto significativo sobre la economía boliviana, y si éstas se reducen en 15, 20 ó 25% habrá un efecto sobre el bienestar general de la población.
Una precisión, ¿el efecto ya se siente o se sentirá pronto? No tenemos los datos precisos para Bolivia, pero si uno ve a México y Centroamérica, que son muy sensibles a las remesas, éstos ya han reducido entre 10 y 15% (sus ingresos). Entonces es muy probable que la economía boliviana ya esté sintiendo una reducción parcial de las remesas y a futuro podría profundizarse.
¿Este mismo porcentaje se aplicaría para Bolivia? Creo que es una aproximación porque esos datos son difíciles de calcular. Las remesas internacionales entran por el sistema bancario tradicional, por el sistema financiero informal, a través de la vuelta de migrantes, es decir que hay muchos mecanismos y resulta difícil calcular.
¿Cómo se siente esta contracción en el diario vivir? Si la gente destina alrededor del 45% a los gastos diarios, esto significa que están comprando menos bienes y servicios, que están consumiendo menos alimentos, menos vestimenta y otros.
Y esto tiene a su vez un impacto en la macroeconomía... Sí, no olvidemos que lo que va a bajar es el nivel del consumo general, de la base, el de la gente más pobre que se multiplica por miles de personas que reciben 200 ó 300 dólares. Eso no va a los grandes centros urbanos ni a los grandes supermercados, sino a la base de la pirámide económica y social. Son pequeños negocios, pequeños productores, pequeñas tiendas las que van a perder consumo. Por tanto vamos a tener un efecto importante sobre el bienestar de la gente y a nivel macroeconómico, si usted retira en torno de un 8,3% del PIB, es un impacto importante, un decrecer. ¿En cuánto se reducirán? 10, 20, 15%, no sabemos, pero no hay duda de que menores remesas significa menor bienestar, menos crecimiento y más desempleo.
¿Cuál es la situación del migrante? Se presume o que está cesante o que gana menos... Dependiendo del sector. Hoy tendrá que trabajar el doble para tener el mismo ingreso, pero es muy difícil porque hay mucha competencia. El otro efecto es que muchas de estas personas ya no puedan sostenerse en España, Italia, EEUU o en la propia Argentina y tiendan a volver a Bolivia, lo que genera una presión de oferta laboral y hace que el desempleo aumente de manera significativa.
¿O sea que se tendría un problema adicional al de la reducción de las remesas? Exactamente; eso tiene un impacto complejo en el corto plazo, estas personas podrán reacomodarse en Bolivia. Tendrían ahorros, podrán abrir negocios, pero los menos; en general es gente que viene a presionar el mercado de trabajo.
Considerando la depreciación del euro, ¿se estará ahora enviando menos dinero de Europa que de EEUU o Argentina? Es probable, por la depreciación del euro con relación al dólar. Antes, con pocos euros se compraban más dólares; ahora necesitas más euros para comprar los mismos dólares. Eso hace que inyectes menos dólares a la economía.
¿Qué pasa con los envíos de EEUU considerando que el dólar cayó respecto al boliviano? Ahora el dinero recibido ya no tiene el mismo valor. Es verdad, pero mandaron más dólares. Sabemos que las remesas, hace cinco o seis años, estaban en torno a 300 ó 400 millones de dólares y ahora son mil millones de dólares. El fenómeno tiene que ver un poco con el caso español, por cómo está distribuida la población boliviana en el exterior: se calcula un millón de bolivianos en Argentina; 386 mil en España; 366 mil en EEUU; 296 mil en Brasil; 176 mil en el resto de América y 146 mil en el resto de Europa, mientras que en Asia habrían 46 mil.
¿Qué debe hacer el Gobierno, en esta coyuntura, con el dinero de las remesas? Qué se pudo hacer y qué se puede hacer todavía. Lo que hay que hacer es tener políticas públicas que apoyen, que sistematicen la llegada de las remesas. Primero, se puede incentivar la entrada formal de las remesas a través del sistema financiero, a través de las pequeñas y medianas empresas, de esa manera se podría, por ejemplo, fomentar programas de construcción de vivienda popular (...) eso hace que ese dinero ingrese, genere empleo, se compre ladrillos, cemento, etc., etc. En otros lugares se han hecho también políticas públicas para organizar a pequeñas y medianas empresas de exportación, porque los bolivianos cuando están en el exterior sienten falta de su chuño, su llajua, su cerveza, es decir de una serie de productos; entonces organizar a los que se quedaron, con sus recursos y apoyo del Estado.
“ No se debe tener miedo ni vergüenza en aceptar que no se sabe y pedir ayuda. El trabajo en equipo y la ayuda mutua es clave. ”
Perfil
Profesional • Gonzalo Chávez Álvarez es economista, con estudios doctorales en la Universidad de Manchester (Inglaterra). Maestría en Administración Pública en Harvard, Maestría en Política Económica en la Universidad de Columbia (N.Y) y Maestría en Economía y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Río.