Armando Álvarez, analista económico, cree que las decisiones contra Estados Unidos generan un clima desfavorable para las inversiones de ese país.
El mundo está en crisis y, por lo tanto, la cantidad de recursos disponibles para las inversiones se achica. En medio de este panorama, los pocos recursos existentes ponen a los países a competir para atraer las inversiones. Por eso es importante, según el analista Armando Álvarez, que en época de vacas flacas el país no se ponga tan exquisito en sus exigencias.
¿Cómo se verán afectadas las inversiones en Bolivia por la crisis global? Con la crisis han sucedido varios eventos. Primero, se ha perdido mucho dinero, sobre todo en los mercados americano, europeo y asiático, y eso reduce los recursos disponibles para la inversión. Por otra parte, algunos recursos que los gobiernos destinaban para apoyo social, seguramente van a ser redireccionados porque se va a tener que priorizar en función de la crisis de diferentes países; por tanto eso también reduce los recursos de inversión. También hay que tomar en cuenta que la percepción de riesgo se ha incrementado y eso hace que el costo del dinero se incremente. Esos tres elementos hacen que se reduzca la posibilidad de inversión en todo el mundo. Hay varios países que compiten por las inversiones y este es un tema de quién tiene condiciones para atraer esas inversiones que de por sí son menores que antes.
Bolivia está pasando por un momento político difícil. ¿Cómo repercute esto en las inversiones? Bolivia ya mostraba que no era un país atractivo para las inversiones. De mantenerse esas condiciones no va a ser un país atractivo para las inversiones. Eso es preocupante, teniendo en cuenta que por una parte el flujo de dólares que ingresa al país se va a ir reduciendo por la caída de las exportaciones, lo cual va a tener un efecto en la renta petrolera y en la caída de las remesas.
¿Será de inmediato? Las inversiones en Bolivia ya eran pocas, pero creo que la reducción puede ser significativa en tanto las condiciones del país no sean favorables para atraer esas inversiones. Hay que tomar en cuenta que en el sector hidrocarburos tenemos ciertas limitaciones porque no se han hecho las inversiones oportunamente y que en las actuales circunstancias no habrían condiciones más o menos favorables para atraer la inversión.
¿Qué otros sectores serían afectados? Yo diría que en general todos los rubros, pero la poca inversión que hubo en los últimos años se concentró en hidrocarburos y minería. El área minera, por el ajuste que hay en los precios, deja de ser atractiva y eso probablemente se va a ver afectado. En la parte de hidrocarburos también va a haber un efecto porque las condiciones no son atractivas por el precio, pero además por las condiciones político sociales que tiene el país. Aunque eso ha mejorado por haberse consensuado un proyecto de Constitución. Pero, hay que tener en cuenta que el próximo año es un año para aprobar un proyecto de Constitución que parece tener consenso mayoritario. Pero la Constitución tiene unas disposiciones que de alguna manera no generan un atractivo a la inversión extranjera como generaba antes. Además, hay un año preelectoral, en el que las condiciones pueden cambiar. Cuando hay una época de crisis los ingresos se reducen y eso va a pasar con la renta petrolera, por lo tanto el Estado va a disponer menos recursos para la inversión. Lo ideal hubiera sido que el gasto se ajuste. Si el ingreso se reduce, que el gasto se ajuste, sin embargo, queda la duda de que eso se pueda ajustar. Si uno gasta más de lo que ingresa, la alternativa es déficit y hay que financiar ese déficit, y eso lleva a un incremento en la deuda pública y no favorece para que puedan haber condiciones atractivas para inversiones.
¿Cuál es la responsabilidad del sector privado para encarar esta crisis? El desarrollo económico no es solamente una responsabilidad del Estado o solamente del sector público, creo que es una responsabilidad compartida. Lamentablemente, las señales que ha dado el Gobierno han llevado a que la inversión se centre en el sector público y no ha dejado mucho espacio al sector privado. Creo que lo importante es que el Gobierno dé señales claras. Nadie está en desacuerdo con eso de que Bolivia tiene que ser un país cada vez más soberano y menos mendigo, el tema es cómo logramos esto. El hecho de que el Gobierno tome una serie de medidas que ahuyentan, incide en el ambiente para atraer inversiones, más si esa inversión puede venir de EEUU. Soy de la idea de que un Estado tiene que tener mayor participación en la economía. Se ha demostrado que el mercado no es el mecanismo que soluciona los problemas, no es esencialmente un gran asignador de recursos, pero el Estado tampoco lo hace. Por lo tanto, hay que buscar un esquema compartido que, de alguna manera, está traducido en el nuevo proyecto de Constitución. Hoy hay un distanciamiento entre el sector privado y público, y eso no favorece, no ayuda.
Y qué pasa con el ahorro. ¿Se puede canalizar a las inversiones? En Bolivia hay un buen nivel de ahorro. Si uno ve los recursos que están depositados en el sistema bancario, suman 6 mil millones de dólares, más lo que está en el sistema de pensiones, en el sistema de seguros que más o menos suman 4 mil, hay un monto interesante de ahorro interno, pero hay que generar condiciones para que ese ahorro interno se traslade a la inversión. Ahí surge este tema de la reforma de pensiones. Hay que tener en cuenta que un elemento fundamental para fomentar las inversiones es la existencia de ahorro de largo plazo, porque las inversiones no dan retorno a corto plazo. Hay que tratar de aprovechar el ahorro interno de largo plazo para canalizarlo a inversión y el único que tenemos es el del sistema de pensiones. En cambio en los bancos la gente deja en promedio su plata año y medio, entonces esos bancos difícilmente van a prestar a ocho años.
Eso quiere decir que la seguridad es una condición para todos los ámbitos. Eso es natural, si alguien tiene algo de ahorros lo mínimo que uno quiere es saber que lo va a poder recuperar y ojalá con una rentabilidad razonable. El problema es: si las reglas de juego cambian constantemente, no tengo ni la certeza de recuperar mi capital. Y en esto no estoy diciendo que volvamos a escenarios anteriores en los cuales las condiciones eran demasiado favorables para el inversionista. Hay que poner condiciones que sean justas para ambas partes. En la época de vacas gordas uno puede ponerse exquisito en las condiciones, pero en época de vacas flacas, si se ponen muchas restricciones, hay que tener en cuenta que los recursos no sólo vienen a Bolivia, sino que están compitiendo con otros países. Hay que buscar un punto de equilibrio.
“ El Gobierno ha llevado a que la inversión se centre en el sector público y no ha dejado mucho espacio al sector privado ”
Perfil
Su perfil • Armando Álvarez fue gerente general de la Bolsa Boliviana de Valores S.A. Tiene el título de MBA de la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile). Desde su ingreso a la Bolsa como Gerente General, en octubre de 1999, Armando Álvarez desarrolló e impulsó tanto a la sociedad como al mercado bursátil en Bolivia.