La reducción en los ingresos de las exportaciones y de las remesas tendrá un impacto mayor en el consumo de los hogares, lo que hará disminuir toda la actividad económica... Así, el pequeño auge de los dos últimos años desaparecería el 2009 como una burbuja.
Los efectos de la crisis financiera y económica global, que de manera súbita hizo su aparición cuando supuestamente se vivía un tiempo de bonanza que duraría por lo menos un quinquenio, han ensombrecido las perspectivas de las naciones más industrializadas y con mayor razón las de los países en desarrollo, entre ellos Bolivia.
Estas circunstancias motivaron a La Razón a programar una serie de entrevistas a personalidades de los ámbitos académico, empresarial, investigativo y analítico que, bajo el nombre de “Diálogos sobre la crisis”, llevara a los lectores sus valiosas apreciaciones sobre los efectos de la crisis en el país. Sin embargo, el objetivo central era despejar las incertidumbres para que cada quien, desde el sector público y hasta de los hogares más sencillos, tengan la oportunidad de orientarse mejor sobre lo que ocurre y lo que podría pasar a corto y mediano plazo.
Los expertos Juan Cariaga, Herbert Müller, Dionisio Garzón, Álvaro Ríos, Silvia Escóbar, Gonzalo Chávez, Gary Rodríguez, Armando Méndez, Armando Álvarez, Elizabeth Jiménez, Edilberto Osinaga, Waldo Gutiérrez y Juan Antonio Morales, en ese orden de entrevistas publicadas, una por día, entre el 29 de octubre y el 10 de noviembre, accedieron a profundizar sobre los temas de macroeconomía, crisis financiera, minería, hidrocarburos, empleo, remesas, comercio exterior, inversión privada, microeconomía, agropecuaria, inversión pública y política monetaria, respectivamente.
El balance de sus opiniones abarca diversas áreas de gran interés, pero la preocupación predominante es la del crecimiento del desempleo a causa de la caída de los precios de los productos que exporta Bolivia y que corresponden a los sectores de hidrocarburos, minería, agroindustria, manufacturas y otros más.
También se advierte una inquietud por la reducción de las remesas de los bolivianos que han emigrado, principalmente, a España y a Estados Unidos. El 2007, los envíos de dinero de los compatriotas radicados en el exterior a sus familiares totalizaron $us 1.000 millones, convirtiéndose en el tercer ingreso que tuvo el país, después del gas natural y de la minería. Pero, con la actual coyuntura, se calcula que el 2009 podrían descender a $us 400 millones.
Adicionalmente, se prevé el retorno de muchos de los emigrados a España, que llegaron a ser más de 300 mil, con la agravante de que difícilmente encuentren trabajo en el país.
La reducción en los ingresos de las exportaciones y de las remesas tendrá un impacto mayor en el consumo de los hogares, lo que hará disminuir toda la actividad económica, es decir, en la industria, el comercio y los servicios. Así, el pequeño auge de los dos últimos años desaparecería el 2009 como una burbuja.
La inversión se retraerá en gran parte del orbe y sería aún más remota para Bolivia, debido a la política gubernamental. Por otra parte, el congelamiento del tipo de cambio tiene méritos, pero también costos, sobre todo para los sectores productivo y exportador. Los expertos destacaron la solidez del sistema financiero, por el respaldo de las reservas del Banco Central, acerca de las cuales recomendaron mantenerlas como están.
En general, se prevé un 2009 eminentemente político, por el referéndum de enero y las elecciones generales de diciembre, lo que haría que la economía quede en el limbo.