Bolivia se ha quedado sola y alejada de la CAN, cuyos miembros han negociado sus tratados de libre comercio con EEUU y ahora, sin posibilidades de convencer a nuestro país, buscan bilateralmente su TLC con la Unión Europea, que ha admitido la vía directa.
Parece un absurdo que Bolivia se esmere en perder mercados que otros países tratan de conquistar haciendo cualquier esfuerzo: quien no exporta, no vende, y quien no vende, no come. Es por eso que no se puede comprender cómo se ha desestimado negociar el TLC con Estados Unidos; luego, cómo se ha escurrido el ATPDEA y, finalmente, cómo se han puesto trabas para evitar un acuerdo con la Unión Europea.
Bolivia se ha distanciado con sus socios de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y, en contrapartida, ha ingresado a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), donde participan los países con mayor afinidad política con el MAS, pero donde el comercio es limitado.
Esto lleva a una conclusión muy inquietante y es que se ha optado por ideologizar la economía, es decir, por darle mayor preferencia a la política que al comercio. Esta actitud se ha observado desde el primer día de gestión del actual Gobierno, en el que juegan un rol destacado varios personajes ligados a Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que son contrarios a los tratados comerciales con los grandes bloques.
Con tales circunstancias, Bolivia se ha quedado sola y alejada de la CAN, cuyos miembros han negociado sus tratados de libre comercio con EEUU y ahora, sin posibilidades de convencer a nuestro país, buscan bilateralmente su TLC con la Unión Europea, que ha admitido la vía directa. Primero fueron Perú y Colombia los que lograron acercarse a los europeos por su cuenta; y luego, sorpresivamente, defendiendo sus “legítimos intereses”, como lo explicó su Canciller, se ha sumado Ecuador, en procura de un acuerdo de asociación
comercial.
El país se enfrenta ahora al riesgo de perder 337 millones de dólares con la Unión Europea y 398 millones con la CAN, además de 155 millones de dólares por el ATPDEA, según el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, Gabriel Dabdoub. ¿Y qué recibe a cambio? Muy poco.
En lo que se refiere a manufacturas, existe un acuerdo con Venezuela para vender, inicialmente, 16 millones de dólares, y la posibilidad de ampliarlo en el futuro. Asimismo, el Sistema Generalizado de Preferencias que tiene suscrito Bolivia con la UE, hará que la caída de su comercio con Europa no sea inmediata.
Al Gobierno, como lo han señalado los analistas económicos, le ha faltado celeridad y eficiencia para aprovechar los tiempos de precios altos de las materias primas, como hicieron todas las naciones vecinas. La ayuda venezolana puede ser beneficiosa, pero a la administración de Hugo Chávez se le viene una época difícil debido a la caída del precio del petróleo y esto, sin dudas, terminará afectando la relación comercial con Bolivia.
El presidente Evo Morales tampoco parece tener el camino libre de escollos. La baja cotización de los minerales y los permanentes problemas de abastecimiento y falta de inversión en el área de los hidrocarburos, sumados a la alicaída agroindustria por la ausencia de mercados para sus productos manufacturados con valor agregado, amenazan a la gestión del MAS.
Mientras tanto, Bolivia se aísla del mundo que, hoy por hoy, se mueve en bloques de países. Más lejos que nunca de la CAN, de Estados Unidos y de Europa, el futuro no es nada halagüeño en materia de relaciones comerciales internacionales.