Los pasos parecen estar encaminados hacia un viraje de las políticas financieras, en un mundo que no es el mismo de los años en que fueron creados el FMI y el BM... ha quedado claro que el Fondo deberá enfrentar una reforma para dar mayor cabida a los países emergentes...
La reforma del sistema financiero mundial está todavía en ciernes debido a que el Grupo de los Veinte (G-20), que el domingo, en Washington, reunió a los países industrializados y emergentes, no ha tomado medida alguna para conjurar una crisis tan importante que alcanzó ya el nivel de recesión entre las grandes potencias del planeta.
En una actitud prudente, o porque no se encuentra un rumbo único para adoptar en forma inmediata, se convino en recomendar una serie de medidas, a tomar antes del 31 de marzo del próximo año, para asegurar una mayor coordinación, estandarización y transparencia en los ajustes que deberían modificar la administración de las finanzas globales.
De momento, el G-20 respaldó los planes gubernamentales que se hallan en curso para salvar las economías de cada país, entre ellos, la asignación de millonarias sumas de dinero para salvar bancos y empresas en virtual quiebra, por la concesión de créditos sin las regulaciones necesarias, tanto en Estados Unidos como en Japón, Alemania y otras naciones.
Sin embargo, de la cumbre de Washington se rescata el llamamiento a reformar el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) con la finalidad de darles mayor apoyo a los países con economías emergentes como Brasil, México, Argentina e India. Expertos del área económica consideran que la introducción de cambios en la dirección y objetivos de los dos mayores organismos de financiamiento internacional implicaría la reformulación de los acuerdos de Breton Woods, adoptados en 1944.
En cuanto a las medidas que se tomen hasta marzo venidero, el comunicado emitido al término de las “maratónicas negociaciones” del G-20 puso énfasis en expresar el reconocimiento de que las reformas sólo serán exitosas si están fundadas en un compromiso con los principios del mercado libre, incluyendo el respeto a las leyes y a la propiedad privada; el libre comercio y el respeto a las inversiones; el mantenimiento de los mercados competitivos y de los sistemas financieros eficientes, regulados de forma efectiva.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, una vez concluida la reunión declaró que ésta fue “productiva y exitosa” y felicitó a los mandatarios presentes por no haber caído en la “tentación” del proteccionismo, como respuesta a la recesión mundial. Abogó por el crecimiento económico y señaló que el mejor camino es el capitalismo y el libre comercio.
A su vez, el mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que “la historia ha rechazado a las organizaciones multilaterales y las reglas internacionales existentes”, agregando que los países en desarrollo necesitan una mayor representación.
Los pasos parecen estar encaminados hacia un viraje de las políticas financieras, en un mundo que no es el mismo de los años en que fueron creados el FMI y el BM. Entre las conclusiones de la cumbre del domingo ha quedado claro que el Fondo deberá enfrentar una reforma para dar mayor cabida a los países emergentes en sus estructuras de dirección.
El G-20 está constituido por Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Corea del Sur, China, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.