India está a un paso de vencer Uno o dos terroristas islamistas aún se resistían a rendirse en el hotel Taj Mahal. El número de muertos aumentó a 155, aunque autoridades indias calculan que podrían llegar a 200. Detu-vieron a tres atacantes. Sospechan de Pakistán.
Comandos de las fuerzas indias trataban en las primeras horas de hoy de desalojar a uno o dos islamistas armados que seguían atrincherados en el hotel Taj Mahal de Bombay, más de 48 horas después de los espectaculares ataques con tomas de rehenes que dejaron al menos 155 muertos y 327 heridos.
Según la agencia de noticias Press Trust of India, el ministro del Interior, Sri Prakash Jaiswal, admitió que el número de muertos podría elevarse a 200.
Disparos y explosiones esporádicas se seguían oyendo procedentes del Taj Mahal, según un corresponsal de la AFP presente en las cercanías del lujoso hotel de la capital económica de India.
El jefe de la Guardia nacional de seguridad, J.K. Dutt, declaró a la prensa que pensaba que las operaciones para restablecer la seguridad en este hotel podrían terminar dentro de poco.
La Policía anunció haber arrestado a tres islamistas, uno de ellos presuntamente paquistaní, y haber descubierto dentro del Taj Mahal explosivos que podrían haber provocado “daños de gran envergadura”.
Los comandos indios prosiguieron durante ayer sus minuciosas operaciones de rastreo tanto en el Taj Mahal como en el Oberoi/Trident, controlando una por una las habitaciones de ambos hoteles para capturar a posibles asaltantes escondidos.
Nueve islamistas murieron durante esas operaciones y otro fue arrestado. Las bajas sufridas por las fuerzas de seguridad fueron 15, según el viceprimer ministro del estado de Maharashtra, R.R. Patil. Mientras tanto, otro grupo de comandos lanzó una operación a primera hora de ayer contra los asaltantes que el jueves se atrincheraron en un centro judío, tomando varios rehenes.
Los islamistas mataran a cinco rehenes israelíes durante el asalto, confirmaron un diplomático israelí y un responsable indio.
Centenares de personas se congregaron a última hora de ayer en los alrededores del centro judío aclamando a los soldados. Pero la Policía les advirtió que la operación aún proseguía y pidió a la muchedumbre que se alejara.
Respecto a la autoría de los sucesos, India acusó abiertamente a Pakistán, su país vecino y eterno rival, de estar detrás de lo ocurrido en Bombay, una ciudad de 13 millones de habitantes. Islamabad desmintió su presunta implicación. Bombay, AFP
Fue una operación audaz
Bien entrenados, decididos y armados hasta los dientes, los islamistas lograron desembarcar en Bombay sin hacerse notar antes de provocar una carnicería.
Al menos 10 asaltantes llegaron el miércoles por mar en dos pequeñas embarcaciones, tras bajar de un barco más grande, según responsables de los servicios de seguridad indios. Al llegar, se dividieron en dos grupos.
Uno de los primeros objetivos fue la estación de tren de Chhatrapati Shivaji. En el gran vestíbulo, al menos dos hombres dispararon con armas automáticas y lanzaron granadas contra la muchedumbre. Mataron a 50 personas.
Las cámaras de vigilancia grabaron las caras de los jóvenes que perpetraron el ataque, que parecían tranquilos. Tras escapar de las fuerzas de seguridad, atacaron un hospital que atiende a mujeres y a niños pobres. Al intervenir la Policía, el responsable de la unidad antiterrorista de Bombay, Hemant Karkare, murió de un disparo.
Un grupo de asaltantes atacó el Café Leopold. Una pareja de australianos, David Coker y Katie Anstee, contó cómo varios hombres armados abrieron fuego. A bordo de un vehículo de policía robado, otro grupo circuló abriendo fuego contra los transeúntes, antes de atacar los dos hoteles de lujo, el Taj Mahal y el Oberoi/Trident. Bombay, AFP