Hay que mirar muy lejos de la política si se quiere encontrar razones para la esperanza, o cuando menos para evitar caer en la depresión y el pesimismo. Quizá por eso quienes abren la lectura de esta edición especial de fin de año son Los Kjarkas, esa mítica agrupación musical boliviana que en este final de un trágico año se nos aparece como uno de esos escasos motivos para la sonrisa y el orgullo, a quienes La Razón eligió como Personaje del Año 2008.
En casi todo lo demás, el país se ha manchado de signos de división, confrontación, tensión, odios, racismos e intolerancias. Se va un año que huele a frustración, 12 meses en los que han reinado más las dudas y el miedo al futuro que la certidumbre que la gente esperaba. Un año más de oportunidades perdidas.
Líderes megalómanos y autoritarios concentrados en aplicar a cualquier costo fórmulas para la reproducción del poder; líderes que con sus acciones se esfuerzan más en el cálculo político-partidario-regional para garantizar una inútil sobrevivencia; líderes incapaces de comprender la naturaleza diversa del país; líderes impostores que no tienen tiempo para pensar en el futuro de Bolivia porque están ocupados en arrimar el mezquino futuro propio.
Así está el país que nos duele, el que espera que le devuelvan el futuro, el que persigue su unidad de diversidades de convivencia pacífica y no de amenazas.
A ese año que acaba, La Razón le ha dedicado esta edición especial, con una tendencia de mayor presencia gráfica en el diseño; esquemática en la identificación de los puntos de inflexión de los grandes temas del año; diversa en la presencia de invitados que le ponen fotografía y firma a sus opiniones.
La publicación para leer, ojalá, de principio a fin, aunque no necesariamente —en este caso no— para disfrutar, como diría una invitación convencional, llega a sus manos, querido lector, con un abrazo fraterno de los profesionales del periodismo de este medio. Y una expresión de infinito agradecimiento a ustedes, que nos ofrecen su atención y su fidelidad de colección en todos estos años de hacer periodismo independiente, información de hechos sagrados, y opinión libre y con pluralismo. Gracias y Feliz Navidad.