El Ejecutivo les otorgó al menos tres espacios clave dentro del aparato estatal. Al terminar esta gestión, los militares tienen en su poder el control de la guerra contra el contrabando, de la política con Chile desde el consulado en ese país, y la administración del departamento de Pando.
Las Fuerzas Armadas lograron en este año ganar espacios de poder dentro del Gobierno, y ahora tienen puestos claves desde los que controlan la lucha contra el contrabando, la política marítima con Chile e incluso la administración del departamento de Pando.
Desde el inicio de la gestión del presidente Evo Morales, las FFAA fueron un brazo operativo crucial en su proyecto de cambio. Lo apoyaron en el pago de los bonos Dignidad y Juancito Pinto.
Incluso le dieron seguridad, una labor eminentemente policial, acción que tuvo una amarga experiencia: la humillación que los militares sufrieron en Sucre, cuando una turba expulsó a sus efectivos que resguardaban el estadio Patria para una llegada de Morales que nunca se realizó, y los obligaron a portar, entre insultos, la bandera del departamento.
El Gobierno apostó a las FFAA, pero como parte activa del Gobierno. La Aduana Nacional es una de las cuotas. Primero, estuvo a cargo del ex jefe del Ejército, César López. Pero, el militar salió de esa institución, aparentemente por insistir en la investigación de un caso de contrabando en el que se vieron involucrados el ministro Juan Ramón Quintana y el actual prefecto de Pando, Rafael Bandeira. Ahora, la guerra contra el contrabando está a cargo del ex jefe de las FFAA, Wilfredo Vargas,
Y Bandeira, con confianza ratificada, tomó el lugar del prefecto suspendido de Pando, Leopoldo Fernández, con lo que las FFAA controlan la administración política de un departamento.
La política de generación de confianza mutua con Chile, y el tema marítimo, están manejados desde febrero por el ex jefe del Ejército, Freddy Bersatti. Así, la institución es parte del Gobierno.
CLAVES DE LAS FFAA
ANTECEDENTE • El 2008 se inicia con un presidente militar en la Aduana, César López. El contrabando de garrafas, según fuentes cercanas al Gobierno, necesitaba mano dura.
HECHO • El 27 de julio, se retuvieron en Pando 33 camiones con contrabando valuado en $us 1,5 millones. El 24 de agosto, un grupo de personas recuperó la mercadería con violencia.
NEXO • César López, ya alejado del cargo, implicó en el caso de corrupción al ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, y dijo que del tema sabía incluso el presidente Evo Morales.
SEPTIEMBRE • Se produjeron los hechos de Pando. Quintana dirigió a las FFAA en la retoma de Cobija y el confinamiento del prefecto Leopoldo Fernández dentro del estado de sitio.
NOMBRAMIENTO • Las FFAA obtuvieron otra cuota de poder más en el Gobierno. Ante la ausencia de Fernández, el Ejecutivo nombró a Rafael Bandeira como el prefecto interino.
ACCIÓN • López, como presidente de la Aduana, envió en septiembre cartas al prefecto militar del Gobierno y a autoridades del Ejecutivo, para que coadyuven en la recaptura de los camiones.
DESENLACE • El 7 de noviembre se produce un cambio en la dirección de la Aduana. Sale César López y en su reemplazo ingresa un ex comandante de las FFAA, Wilfredo Vargas.
MEDIDAS • El general Vargas, quien era viceministro de Defensa, ingresa al cargo con un polémico plan Puño de Hierro, contra el contrabando de carburantes y retoma la línea dura.
POSESIÓN • El presidente Evo Morales posesionó el 27 de febrero al general Freddy Bersatti, quien fue comandante del Ejército hasta enero del 2008, como cónsul de Bolivia en Chile.
RENTA • Las FFAA, desde el mes de febrero, colaboraron una vez más con al menos 39 puntos móviles para el pago de la Renta Dignidad. En noviembre fue el Bono Juancito Pinto.
VERGüENZA • Una turba, impidió, el 25 de mayo, la llegada a Sucre el 25 de mayo, y humilló a los militares, porque los obligó a salir del estadio Patria incluso portando banderas regionales.
DESGASTE • El grado de politización de las FFAA generó que en noviembre, un grupo de personas obligara con insultos al comandante de las FFAA a retirarse de un restaurante cruceño.
Frase
“Las Fuerzas Armadas van acompañando este proceso de cambio y se empiezan a dignificar con su pueblo”. Evo Morales, presidente de la República, durante una entrevista con la periodista Patricia Janiot, de la cadena internacional de noticias por televisión CNN [Martes 23 de septiembre de 2008]
Protagonistas
El ministro que mueve las fichas militares Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia.
La influencia que tiene fue determinante para que los militares ingresen al Gobierno, con cargos y más poder. El hecho de que Rafael Bandeira, su hombre de confianza y el que junto a él enfrenta denuncias de corrupción por tener presuntos tratos con los contrabanditas, sea el actual prefecto militar de Pando, es una demostración fehaciente de ello. También lo es la salida del general César López de la Aduana, y la llegada al cargo de Wilfredo Vargas. Quintana maneja las FFAA, no por nada estuvo frente al estado de sitio de Pando antes que Rada y Sin Miguel.
El comandante recibe críticas como político Luis Trigo Antelo, comandante de las Fuerzas Armadas.
Este año, el jefe de la entidad castrense se destacó porque pese a su cercanía con el Gobierno, mantuvo una polémica con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a quien le dijo que no le permitiría una intervención militar al país, en caso de que algún grupo intente derrocar a Evo Morales. En la otra cara de la medalla, y como parte de un esquema en el que las FFAA ya forman parte de la política, el general Trigo tuvo que soportar ataques de la oposición. El más grave ocurrió en noviembre, cuando abandonó un restaurante cruceño, a causa de los insultos de la gente.
INVITADO
“Sería injusto decir que son las FFAA las que ahora cogobiernan”
Álvaro Zuazo es analista.
La necesidad tiene cara de hereje y ante eso parecemos estar: una alianza entre un gobierno surgido de los cocales, tumba de soldados alcanzados por balas y cazabobos, con comandantes que han llevado a su institución a esos subsuelos de la política de donde militares institucionalistas quisieron alejarla para siempre.
La necesidad oficial es mantenerse en el poder a cualquier costo, a sabiendas de que por mucho menos que sus embestidas al Poder Judicial, al Congreso, la Iglesia, la prensa, las regiones, la Policía y a la propia institucionalidad castrense, a más del sometimiento del país a un presidente extranjero, cualquier Gobierno democrático se hubiera visto más inestable que una campana a voleo.
Pero sería injusto decir que son las FFAA en su conjunto las que ahora cogobiernan, por la participación de algunos de sus hombres en la Aduana, en la Prefectura de Pando, en el Consulado de Chile y en misteriosas operaciones políticas destinadas a acallar medios o a atropellar a opositores.
Son pocos los que se benefician de un poder y privilegios que sólo pueden ser entendidos como el costo que el Gobierno está dispuesto a pagar para que los capitanes oficien de panaderos o perseguidores de autonomistas, con vaciado de sus despensas incluido, y otros menesteres que no hacen más que rebajar la condición militar a instrumento de un aparato político, que ahora también quiere garantizarse su incondicionalidad por escrito desde el 25 de enero.
Los riesgos son enormes para la democracia, y para el propio Gobierno. No hay puestos aduaneros para todos, ni todos están dispuestos a negociar sus principios. Y es un secreto a voces el malestar interno que, como nunca, ha hecho presa de las Fuerzas Armadas.