“A mayor percepción (existe) mayor corrupción” Manuel villoria es miembro directivo del capítulo español de Transparencia Internacional, catedrático de Ciencia Política y experto en Corrupción.
William Kushner Dávalos, desde Madrid para La Razón.
¿Sirven de algo las leyes que buscan corregir el incumplimiento de otras leyes?, ¿Qué sentido tiene esto? Las leyes por sí mismas no sirven de mucho pero sin ellas tampoco se puede trabajar. Necesitamos el derecho en un Estado de Derecho para normar la conducta, fijar tipos penales o actualizarlos. Luego las reglas formales necesitan que las reglas informales y operativas sean coherentes con éstas. Si hay una distancia entre las unas y otras tenemos una legalidad sin sustento social. Por lo tanto, las normas deben tener un sustento fundante básico que es una sociedad que esté en condiciones de asimilarlas, integrarlas y una administración con capacidad de hacerlas cumplir.
Bolivia persigue un marco político autonómico ¿Este nuevo marco agravará o aminorará la percepción de corrupción? Una descentralización bien estructurada puede ayudar a la lucha. Si hay más cercanía, más rendición de cuentas, más participación, algún tipo de control central de gestión y una Contraloría que funcione bien, seguro que puede ayudar.
Sin embargo, la percepción probablemente se agrava porque existen más políticos, más actores y más posibilidades de que actúen indebidamente. Entre la percepción y la realidad muchas veces hay distancia. La gente puede percibir mayor corrupción precisamente cuando los gobiernos toman medidas serias contra ésta. La percepción no es exacta. En Transparencia Internacional hemos tendido a pensar que a mayor percepción mayor corrupción; para eso se están mejorando las metodologías de investigación puesto que puede ocurrir que en determinados momentos haya procesos de transformación y de lucha que coincidan con una mayor percepción de corrupción.
En un contexto de desigualdad en el acceso a la educación ¿cómo podríamos implantar un sistema meritocrático que no derive en que los técnicos gestionen de forma sesgada o para sí mismos? Éste es uno de los temas que me he planteado en mi último libro acerca del servicio civil de carrera en América Latina; se trata de la representatividad de la fuerza de trabajo, es decir, si la fuerza de trabajo del sector público representa a la sociedad o no, si es un espejo de la sociedad o no. Un sistema meritocrático muy exigente y riguroso puede dar funcionarios competentes pero que generan unas élites burocráticas encerradas en sí mismas y desconectadas de la sociedad. Ése es un tema que en Bolivia hay que tratar para conseguir que la burocracia se parezca a la sociedad bajo un modelo meritocrático. No es que tengan que representar a su género, clase, etnia o visión política sino que la administración en última instancia tenga capacidad de entender a la sociedad en la que vive desde el contacto semántico hasta la costumbre. Hay que buscar una administración más porosa a la realidad y Bolivia sería un espacio privilegiado para eso.
Según la teoría del Círculo Vicioso de la Corrupción, ésta se dispara por la desconfianza ciudadana en las instituciones y encuentra salida en el clientelismo y la financiación corrupta de los partidos… Si en Bolivia el monopolio de los partidos se ha derrumbado ¿cómo encajaría la teoría? Hay algo peor que los partidos prebendalistas, no tenerlos. Bien, partidos que van desapareciendo o que surgen bajo liderazgos caudillistas: donde llega uno, toman todos y luego se van. Con uno prebendalista que está estructurado y genera su propia renovación de élites a lo mejor se consigue algo. El peligro clave con las asociaciones y los movimientos está en que su lógica también sea clientelar. Es decir, que se sustente bajo el yo apoyo para que me coloquen a tantas personas, que se me dé esta subvención y lo mismo sucederá cuando constituyan sus empresas. La lógica es determinante en la estructura política, y también influirá si se entiende al Estado como una especie de botín o no. El problema a esto es que la gobernabilidad se haga muy complicada y la lógica sea clientelar.
¿Acaso la corrupción no es el aceite que permite el desarrollo? El Banco Mundial ha demostrado que la corrupción destruye la economía de los países cuando se convierte en sistémica, reduce la inversión interna y externa, incrementa el gasto público pero reduce enormemente los ingresos, es como un impuesto añadido sobre las empresas y sus actividades. La corrupción no es el aceite como señala la vieja teoría neoliberal, más bien es como arena en los motores. Por ejemplo, si Singapur -que es un país poco corrupto- tuviera el nivel de corrupción de México equivaldría a introducir un incremento del tipo al impuesto de las empresas de veinte puntos o, si Filipinas redujera su nivel de corrupción al nivel de Singapur sería como si creciera todos los años un seis por ciento en su PIB, y si a eso añadimos los efectos sobre la inequidad del sistema, la afectación por corrupción es tremenda.
El Banco Mundial ha difundido estudios que ponen en evidencia la corrupción de los inversores extranjeros en los países en vías de desarrollo. Esto en la lógica cultural ¿cómo lo entendemos? El tema de los corruptores preocupa mucho sobre todo porque en una economía globalizada la tendencia de muchas multinacionales es conseguir contratos a base de corromper. Esto sucede en países donde saben que ofreciendo sobornos es más posible quedarse con grandes contratos que sin hacerlo. Eso es muy peligroso y los países de la OCDE a través de la Convención contra el Soborno de Funcionarios Extranjeros en Negocios Internacionales han intentado reducir. De ahí que por ejemplo en España, a partir del 99 y después de una modificación al Código Penal, se persiguen los delitos de corrupción que se cometen por parte de nuestras empresas en el exterior. Se intenta un seguimiento sobre su cumplimiento a nivel OCDE, con resultados no del todo positivos porque está siendo muy difícil que los países se involucren en contra de la corrupción fuera de sus fronteras.
¿Hasta qué punto retocar la corrupción es una alternativa si los países que tienen menos lo han conseguido no precisamente a través de esta lucha sino por su éxito económico? La corrupción es una consecuencia de un gran conjunto de variables y factores, es como una excrecencia del sistema. La correlación es directa: Si las instituciones funcionan muy mal hay mucha corrupción y cuando hay poca corrupción las cosas funcionan muy bien. Siempre habrá seres humanos que puedan quebrar las normas y sacar provecho. La clave está en la estructura institucional. La mejor forma de luchar contra la corrupción es tener una democracia de calidad. Esta calidad es sinónimo de baja corrupción. La corrupción es una excrecencia del sistema que actúa como un cáncer que cuando no se trata se expande.
“ La corrupción es una consecuencia de un gran conjunto de variables y factores, es como una excrecencia del sistema . ”