La Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco) presentó el 19 de febrero la nueva edición del Atlas de las lenguas en peligro del mundo. Se trata de una herramienta digital http://www.unesco.org/culture/es/endangeredlanguages/atlas que contiene datos actualizados de más de 2.500 idiomas en peligro en todo el mundo. El Atlas permite hacer búsquedas según múltiples criterios y clasifica las 2.500 lenguas en peligro registradas según cinco grados de vitalidad diferentes: vulnerables, en peligro, seriamente en peligro, en situación crítica y extintas (desde 1950).
Algunas de sus informaciones son particularmente preocupantes para el ´Estado Plurinacional de Bolivia´ y su gobierno indigenista. De los 36 idiomas incluidos en el Artículo 5. I. de la nueva Constitución, dos lenguas están extintas según la Unesco (Canichana y Uru), otras dos no están registradas (Guarasu’we y Toromona), ocho están en situación crítica, es decir, casi extintas (Baure, Cayubaba, Itonama, Leco, Machajuyai-Kallawaya, Maropa, Moré y Pacawara), otras ocho están seriamente en peligro (Araona, Machineri, Mosetén, Movima, Sirionó, Tapieté, Yaminawa y Yuki), once están en peligro (Bésiro, Cavineño, Chácobo, Ese Ejja, Guarayu, Mojeño-ignaciano, Mojeño-trinitario, Puquina, Tacana, Yuracaré y Zamuco) y cinco son vulnerables (Aymara, Quechua, Chimán, Guarani y Weenhayek).
El otro gran problema, según la Unesco, son los pocos originarios que —sin considerar la cantidad de pobladores de cada etnia— hablan las ocho lenguas en situación crítica: Baure (55 originarios), Cayubaba (2), Itonama (5), Leco (20), Machajuyai-Kallawaya (100), Maropa (few speakers), Moré (76) y Pacawara (18); las ocho lenguas seriamente en peligro: Araona (81), Machineri (140), Mosetén (585), Movima (1.452), Sirionó (400), Tapieté (70), Yaminawa (400) y Yuki (125); las once lenguas en peligro: Bésiro (6.500), Cavineño (1.180), Chácobo (550), Ese Ejja (1.300), Guarayu (5.000), Mojeño-ignaciano (4.500), Mojeño-trinitario (5.500), Puquina (1.050), Tacana (1.821), Yuracaré (2.675) y Zamuco (3.700); y las tres lenguas vulnerables, sin contar el Aymara y Quechua: Chimán (5.300), Guarani (40.000) y Weenhayek (1.811 originarios).
Como se ve, sin contar el Aymara y Quechua ni la población étnica de las otras ´naciones´, no hay muchos bolivianos que hablen las 34 lenguas restantes, pero sí tenemos un idioma oficial secreto, para envidia de los demás países del mundo, el Machajuyai-Kallawaya. Los Kallawaya, médicos fitoterapeutas tradicionales que viven en la provincia Bautista Saavedra de La Paz, hablan una lengua propia, usada entre ellos y en los rituales y práctica médica. Creada a lo largo de los siglos, la lengua Machaj juyai sigue siendo hablada por los Kallawaya. Esta lengua secreta es la base de conocimientos ancestrales en peligro de desaparición, que la Unesco trató de salvaguardar. El año 2003, por gestión de los gobiernos ´neoliberales´, la cultura Kallawaya fue proclamada por la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Se sabe por las crónicas, que en el Imperio Inca los Kallawaya tenían un estatus especial, practicaban la medicina tradicional de un sitio a otro y eran encargados de cargar el anda del Inca. Ahora, después de 476 años, vuelven a cargar el anda, pero del Inca... paz.
*Gustavo Maldonado Medina es ciudadano boliviano.
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