El Ministerio de Salud debe aplicar medidas de largo aliento, considerando que esta gripe permanecerá en el país: eso significa, más prevención y educación y, ahora más que nunca, la dotación suficiente de insumos y la contratación de mayor personal médico para todo el país.
La población boliviana reacciona con serenidad y calma frente a la que inicialmente se conoció como la epidemia de gripe porcina, cuando hizo su aparición en México, y que luego fue rebautizada como la influenza AH1N1 y, por último, es denominada simplemente como la gripe A.
Cualquier de estas denominaciones se puede utilizar para identificar la enfermedad que obligó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar la primera pandemia del siglo XXI, el jueves 11 de junio, porque su peligrosidad había llegado al grado seis, que es considerado el más alto. A esa fecha, se habían registrado 28.774 casos confirmados y 144 mortales en 74 países. La OMS posteriormente bajó la pandemia a cinco grados y en la actualidad la redujo a cuatro. Ya no es tan peligrosa.
La población nacional debe actuar con serenidad, responsabilidad y decisión frente al paulatino aumento de casos con gripe A, los que hasta ayer se calculaba en 30. El Gobierno pide esa actitud porque, si fuese lo contrario, la alarma podría convertirse en pánico y eso es lo peor que puede ocurrir; la población boliviana pasa de los 10 millones de habitantes y, por tanto, 30 casos, o en el peor de los casos suponiendo que lleguen a 100, no justificaría que los bolivianos lleguen a extremos.
Lo que corresponde es la información y la educación sobre los cuidados para prevenir la gripe, no sólo la de tipo AH1N1. En estos momentos, lo pertinente es atender las instrucciones que emiten diariamente las autoridades del Ministerio de Salud, con el respaldo de organizaciones como la OPS o el apoyo de entidades privadas o de cooperación.
Se debe recordar que en este tipo de situaciones se pone en evidencia la falta de educación y/o conocimiento de la ciudadanía sobre temas básicos —por ejemplo, lavarse correctamente las manos— y eso debe ser encarado con determinación, mediante campañas intensivas y masivas de educación.
En nombre de la salud y de la educación sería una decisión sensata y digna de elogio que el Gobierno nacional reduzca la intensidad de su propaganda que enaltece la figura del presidente Morales para, en cambio, reforzar la campaña de prevención, a través de los medios de comunicación, contra la gripe AH1N1.
La vacación invernal en la educación primaria y secundaria empezó ayer y con eso se apagó un importante foco de transmisión de la gripe entre la niñez y adolescencia. Ahora, si es necesario que se tomen otras previsiones como en el sistema universitario o en los cuarteles, habrá que aplicarlas.
Algo en lo que podría concordarse, empero, es que en las oficinas públicas y privadas se imponga el uso de barbijos —el mejor para contener al virus es el 3M—, que cubren la respiración por la nariz y la boca.
De forma paralela, es indispensable reforzar la atención médica en todo el país y no sólo en algunos departamentos, por más que uno de ellos, Santa Cruz, sea el principal foco porque de modo paulatino virtualmente se están registrando los enfermos con el virus AH1N1 en diversos lugares del territorio nacional.
El Ministerio de Salud debe aplicar medidas de largo aliento, considerando que esta gripe permanecerá en el país: eso significa, más prevención y educación y, ahora más que nunca, la dotación suficiente de insumos y la contratación de personal médico.