Las reseñas son extensas, pero seguirán diciendo poco ante el legado del Moonwalker. Los críticos aseguran que la cultura negra ingresó a los hogares estadounidenses al ritmo de Michael; es posible que eso haya ocurrido en el resto del mundo, incluida Bolivia.
Esto es (“This is it”, en inglés) esa es la frase que soltó Michael Joseph Jackson tras anunciar la serie de conciertos que debía realizar desde julio en Londres. Pese a que se veía frágil, quienes preparaban junto al cantante esas presentaciones aseguran que estaba animado por su regreso al escenario. Todo indica que el corazón le jugo una mala pasada, no sólo a la estrella sino al pop en el mundo.
El Rey del pop ha muerto y aunque la familia —que designó a su hermano Jermaine como portavoz— señala que recibió una dosis excesiva de morfina, tal vez el deceso se debe a una sobredosis de fama, sin embargo, poco importan las causas. El 29 de agosto habría cumplido 51 años. Más de 40 sobre los escenarios le permitieron convertirse en una leyenda que alcanzó la gloria, pero que también se hundió en escándalos y rumores.
Jackson nació en 1958 en el seno de una familia negra y pobre de la ciudad de Gary, en el estado de Indiana, al norte de EEUU. Tenía ocho hermanos. Su madre era empleada de una tienda y su padre era minero; él fue quien impulsó su carrera artística y quien tal vez le marcó el destino. Las reseñas difundidas a través de las agencias de noticias y en sitios especializados en famosos, en internet, aseguran que Joseph, creador de los Jackson Five, obligaba a los cinco hermanos a ensayar y a realizar fatigosas giras. Ese esfuerzo puso a bailar a toda una generación y fue el germen de una industria que no sólo involucraba a la música sino al cine, la Tv y todo lo que se pueda vender. La presentación de los Jackson Five en Bolivia fue a través de una serie de dibujos animados que difundía el canal 7 en los años setenta; ya entonces Michael era líder.
La difícil relación familiar y el encuentro con Diana Ross cambió su vida porque ella impulsó su carrera de solista. Su identificación con la ex Supremes fue total. Elizabeth Taylor fue la otra celebridad que le ofreció el hombro, Liz lo nominó Rey del Pop y ha declarado que conocer su muerte le rompió el corazón, como a gran parte del planeta. Pese a la fama, sus allegados aseguran que era tímido y reservado, por eso se lo consideraba un ermitaño, siempre cubierto y protegido por guardaespaldas.
Se casó dos veces. La primera con Lisa Marie Presley, la hija de Elvis, el Rey del Rock\'n Roll. Su segunda boda fue con la enfermera Debbie Rowe, con quien engendró a Prince Michael, de 12 años, y a Paris, de 11; y no se conoce la identidad de la madre de su tercer hijo, Prince Michael II, de 7 años. Nunca ocultó su amor por los niños, pese a los juicios que encaró. Él mismo reveló que se sentía Peter Pan —es famoso su rancho Neverland (Nunca Jamás) en California. Se dice que de niño tenía responsabilidades de adulto y de adulto tenía espíritu de niño.
Las reseñas y los homenajes son extensos, pero seguirán diciendo poco ante el legado del Moonwalker. Los críticos aseguran que la cultura negra ingresó a los hogares estadounidenses al ritmo de Michael; es posible que eso haya ocurrido en el resto del mundo, incluido Bolivia, donde en los ochenta llegaron chamarras rojas, guantes brillosos y mocasines con medias blancas. Muchas generaciones bailaron con Rock with you, Billie Jean, Thriller, Bad, Dirty Diana, Beat it, Smooth criminal, They don\'t care about us; muchos recordarán We are the world. Michael Jackson ha muerto, pero eso no es todo, el pop suena en el mundo.