Para que el gobierno de Evo Morales siga siendo tan legítimo e incluso único líder nacional con proyección internacional no sólo se debe a su propio esfuerzo, sino también al aporte opa de la oposición, porque tanto sus “intelectuales” como sus líderes políticos no terminan de ubicarse que en el país se ha generado una crisis o vaciamiento de creencias colectivas de la concepción social del mundo occidental o europeo y de las instituciones colonialmente estructuradas. La gente común y corriente busca creencias e instituciones conforme a su contexto geográfico, cultural e histórico, fundamentalmente, y que éstas respondan a sus necesidades pragmáticas.
Por eso la oposición cuando defiende a rajatabla, como un disco rayado, a las instituciones antiguas coloniales, como la justicia, reacciona y da razón, legitimidad y respaldo al discurso del Gobierno por más que éste se haya equivocado. O cuando defiende la estructura de partidos políticos tradicionales y además con el protagonismo de los mismos líderes de siempre. Eso parece ridículo para los que han apostado al proceso de cambio. Tal ha sido el caso de Juan del Granado cuando tuvo la oportunidad de discursar en el estadio el 26 de junio, frente a la multitud que esperaba recibir las ambulancias para los 80 municipios del departamento de La Paz. Ahí, lo único que recibió fueron abucheos y silbidos de protesta, haciéndose ver como un oportunista entrometido en el gobierno del MAS.
O cuando el Presidente cuestiona los contenidos de los himnos departamentales, reacciona la oposición como si se estuviese afectando al ego profundo español. Si hubieran sido más cautos, políticos e inteligentes hubieran respondidos que dichos himnos han sido redactados durante el proceso de independencia y que muchos de los autores aún tenían un sentimiento muy arraigado a la cultura española, inclusive en la sangre. No había ninguna necesidad de enfadarse tanto y hablar por los medios de comunicación días y semanas enteras hasta que el Gobierno quedó muy bien posicionado, porque en la imagen de la gente se cree que hasta en esos temas se quiere hacer cambios profundos.
Hasta que, por último, cuando Evo tuvo problemas con Perú sobre el caso de asesinato de indígenas en Bagua, nuevamente la oposición mete sus narices innecesariamente sugiriendo políticas de sumisión a ideologías imperialistas al presidente de Bolivia, de esa manera hace más grande su liderazgo internacional. Evo apareció como gran defensor de los pueblos indígenas no sólo de América Latina, sino de todo el mundo.
Por todo lo descrito, digo que es una oposición opa. No tiene creatividad para fundamentar su ideología de derecha, adoptada al contexto contemporáneo y a la realidad boliviana. En ese sentido, ellos tienen dos caminos para continuar teniendo vigencia; a) callarse y dejar que la sociedad se forme su propio juicio sobre el accionar del Gobierno y b) que sus intelectuales hagan más esfuerzo para la lectura del país y admitan que en Bolivia tenemos una mayoría indígena que vive, sobre todo, en las ciudades y que está en proceso de reconstitución de sus creencias e instituciones económicas, políticas y jurídicas adaptadas al contexto contemporáneo. Ya que la identidad y la modernidad no son contradictorias, sino que son totalmente complementarias.
*Félix Patzi es sociólogo, fue ministro de Educación (2006 - 2007).
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