La Paz siente, vive y respira Bicentenario. Como diría una tía mía: “No estar en el Bicentenario es estar out”. Así lo prueba la cascada de adhesiones recibidas. Desde camisas hasta mercados, desde cadenas internacionales de comida rápida hasta la multinacional Intel, fabricante del 80% de los procesadores que usan las computadoras en el mundo entero.
Todas ellas se han sumado a una de las pocas causas que une a todos los paceños. Me he preguntado muchas veces la causa de este éxito. Resumo aquí mis conclusiones:
1) La celebración cuenta con norte claro y posición política incluyente. Desde un principio se señaló que no sería una fiesta que se detendría en lo protocolar. Por el contrario, se la haría participativa y democrática. Los concursos que La receta de la abuela, Abuelo cuéntame, El porqué del nombre de la calle donde vivo y Los ríos de La Paz, fueron la muestra de que todos pueden participar democráticamente en la construcción de identidades e imaginarios. Es, además, una valoración de las artes de hacer y una reinvención de lo cotidiano. Como el lector comprenderá, se trata de una escuela de pensamiento que valora saberes de los invisibles y que considera que las ciudades son centros vivos.
2) Se trabajó durante año y medio antes de que se inaugurara el año del Bicentenario. Se realizaron visitas a los barrios, se escuchó a la gente y se encaminaron varias de sus iniciativas. Por ejemplo, el proyecto “Mi barrio cuenta y yo cuento con mi barrio”, salió de la constatación de que el tema de la historia oral de las zonas era transversal a todas ellas. No había junta vecinal que se visitara que no nos pidiera esta recopilación de lo vivido.
Durante meses se fue agendando en los medios de comunicación y en las propias instituciones paceñas el tema del Bicentenario. Para el 2009 nadie ignoraba de qué se trataba.
3) El conjunto del municipio se movió en torno al tema y fue un proyecto global más que de una sola repartición con el claro liderazgo del Alcalde.
4) Se superó la pelea pueblerina de quién lanzó el “primer grito libertario” (que claramente fueron los indígenas). La Paz renunció a seguir peleando con Sucre y le tendió una mano a la capital de la
República. Las autoridades de Chuquisaca rechazaron la conmemoración conjunta, pero la actitud de La Paz sirve de puente que algún día transitaremos para encontrarnos entre hermanos.
5) Se recuperó de la historia el gran legado de nuestros mayores: el hecho de haber construido un gobierno democrático que incluía a los indios en la Junta Tuitiva y prohibía bajo pena de ahorca el insulto étnico pues un paceño debería referirse a otro paceño con el título igualitario de ciudadano.
6) Se recuperó el importantísimo papel desempeñado por las mujeres en la revolución, encargadas ellas de la fabricación de las armas y municiones.
7) Se editaron nueve libros y se llegará a 15, incluyendo el monumental texto Bicentenario que tendrá más de 500 páginas y reunirá ensayos sobre estos 200 años.
Hay mucho más pero la columna se me acaba. Ahora celebraremos 180 actividades solo en julio y luego habrá que comenzar a desarrollar el plan para los próximos 200 años. No sigo. Me voy a la calle. Haga usted lo mismo que de seguro a estas horas hay algo con sello a Bicentenario que se está desarrollando y lo espera.
*Jaime Iturri Salmón es periodista.
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