Brasil 2014

Brasil ‘no hablar mucho english’

Muchos brasileños hallaron la manera de comunicarse con los extranjeros

COMPRA. Dandara Chaves (izq.), pese a los problemas de comunicación, le entrega el cambio a Jerome Valcke, de la FIFA, después de que éste le compró un helado de fresa.

COMPRA. Dandara Chaves (izq.), pese a los problemas de comunicación, le entrega el cambio a Jerome Valcke, de la FIFA, después de que éste le compró un helado de fresa. AFP.

La Razón (Edición Impresa) / AFP / Río de Janeiro

02:27 / 04 de junio de 2014

No todo brasileño habla inglés, pero de cara al Mundial muchos ya encontraron curiosas maneras para comunicarse con los cientos de miles de turistas que asistirán al torneo. Una mímica o hablar muy, pero muy lento, todo es válido para lograr comunicarse. Inglés cuesta un poco más; español, la lengua de sus países vecinos, puede quizás entenderse si se habla despacio.

Se estima que unos 600.000 extranjeros llegarán a Brasil para el Mundial que comenzará el jueves 12 en Sao Paulo; pero apenas 5% de los 200 millones de brasileños habla inglés, según un estudio de 2012 del British Council, una organización británica sin fines de lucro que se dedica a la enseñanza de esta lengua en todo el mundo.

Algunos brasileños están tratando de recuperar el tiempo perdido y han tomado cursos antes del Mundial, incluidas varias prostitutas de Belo Horizonte (sureste), una de las 12 sedes del Mundial, que acogerá seis partidos (cuatro de primera fase, uno de octavos de final y una de las semifinales).

“Good morning girls!” (¡Buenos días, chicas!), saluda en una clase a sus alumnas uno de los dos profesores del curso gratuito financiado por la Asociación de prostitutas del estado de Minas Gerais, que también ofrece clases de francés y español.

“One strawberry sundae, please” (Un batido helado de fresa, por favor), el pedido fue del secretario general de la FIFA Jerome Valcke en un puesto de comida rápida del centro de transmisiones de televisión (IBC) para el Mundial, en Río de Janeiro.

Dandara Chaves, una joven de 18 años, no tuvo problema en tomar el pedido, aunque los nervios la hicieron hablar solo en portugués. Valcke no estaba incómodo. Se complicó sí a la hora del cambio para el billete de 100 reales (45 dólares) con el que el dirigente pagó el helado.

No es común que en Brasil los vendedores de este tipo de cadena, por lo general chicos de clase humilde, sean bilingües. En una venta de café, por ejemplo, Vitoria Valmiro, de 17 años, es la única que habla “lo básico de inglés”. “Más difícil me parece hablar el español”,  confiesa a la AFP.

Comer una “picanha”, uno de los mejores cortes de carne bovina de Brasil, en uno de los bares que frecuentaba el “poetinha” Vinicius de Moraes, autor de la popular canción Garota de Ipanema (la chica de Ipanema), es un plan perfecto para un turista en Río de Janeiro.

Raimundo Martins se acerca a la mesa y entrega un menú bilingüe (en los dos idiomas), su gran ayuda para atender a los extranjeros. Mudo, pero con una amplia sonrisa, va señalando pacientemente las sugerencias del chef. Y en una tarea de equipo, comensal y camarero consiguen cerrar el pedido.

Paulo César Alves tiene 62 años y ha pasado la mitad de su vida trabajando como taxista. Sostiene que “loro viejo no aprende a hablar”, pero ya aprendió a usar un celular inteligente que le ayuda con los idiomas, gracias a su nieta. “Paulinho” también tiene un folleto con frases en inglés y español que le ayuda a entender a los extranjeros.

“Si hablara otro idioma tendría muchos más clientes porque consigues crear un nexo, te toman confianza”, asegura este taxista carioca, que cuenta con amigos que llama por teléfono en caso de emergencia para que le traduzcan. En los colapsados aeropuertos de Brasil todos los anuncios en los parlantes son hechos en portugués e inglés. Las placas informativas también están escritas en ambos idiomas.  

En el aeropuerto de Sao Paulo, uno de los mayores en América Latina, se exige que los empleados en los puestos de información hablen inglés y/o español. En cambio, en los más pequeños, como por ejemplo el de Cuiabá (centro oeste), no es requisito alguno; por eso, un joven encargado de orientar a los pasajeros sabe poco o nada de inglés.

Los datos

Error 1. En un puesto de información sobre el Mundial en el aeropuerto de Salvador un primer error ortográfico salta a la vista: “Wolrd Cup” en vez de “World Cup”.

Error 2. En Manaos, una placa en una carretera coloca “Fun Fest” (Fiesta de la diversión) en vez de “Fan Fest” (Fiesta de los hinchas), como se conoce la zona gratuita para ver los juegos en pantallas gigantes.

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6 estadios —Brasilia, Porto Alegre, Salvador, Río de Janeiro, Manaus y Cuiabá—de los 12 del Mundial tendrán red wifi para que los aficionados puedan conectarse a internet.

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