Brasil 2014

Costa Rica: Que pase Holanda

El derribador de campeones ya está entre los ocho mejores y se apresta a jugar el partido más importante de su historia.

Los jugadores de Costa Rica inician el festejo por la clasificación a cuartos, después del penal convertido por Michael Umaña. Foto: EFE

Los jugadores de Costa Rica inician el festejo por la clasificación a cuartos, después del penal convertido por Michael Umaña. Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel

01:47 / 30 de junio de 2014

La versión mexicana de Miguel Herrera estaba para dar el batacazo de la Copa hasta el minuto 88 con un memorable 1-0 conseguido por Giovani dos Santos a través de un disparo logrado desde fuera del área, luego de desembarazarse de dos jugadores naranjas con gran prestancia, pegándole mordido al palo izquierdo de Jasper Cillessen.

El “Tri” no calculó que en el fútbol, más si el rival es Holanda, 120 segundos pueden significar una eternidad y en ese tiempo aparentemente detenido fue Wesley Sneijder, el tercer delantero que hasta ahora no había anotado, quien le pegó desde fuera del área luego de una pelota mal despejada que fue disparada con furia y a velocidad meteórica para que el hasta entonces notable meta, Guillermo Ochoa, se quedara estático ante el sorprendente disparo del hombre del Galatasaray.

Faltaba nada y ya se anticipaba el alargue, hasta que en el minuto 93, Rafael Márquez fue al pie de Arjen Robben cuando éste ya había llegado casi hasta la línea de fondo, lo que llevó al portugués Pedro Proenca a señalar la pena máxima traducida en impecable ejecución por Klas-Jan Huntelaar, que engañó al portero mexicano para conseguir el triunfo y de esa manera obtener el salvoconducto para cuartos de final.

México, a diferencia de Chile que sufrió los rigores de la contra holandesa, salió al campo con ánimo ofensivo, pero sabiendo que atacar a las tontas y locas era dispararse en el pie, por lo que su propuesta contempló muchas precauciones de marca en la mitad del campo y en la línea de fondo para evitar que Arjen Robben y Robin van Persie dispusieran de los metros suficientes para hacer las barbaridades de las que son capaces con su característica velocidad que busca pillar a contrapié a los adversarios.

Conseguida la apertura por los mexicanos, los de Van Gaal se vieron obligados a extremar esfuerzos rompiendo su hasta ese momento inmodificable dibujo, para intentar apropiarse de la pelota y buscar incesantemente por todos los flancos el arco azteca que pasó varios momentos de zozobra con dos paradas a cargo de Ochoa, favorecido, esta vez, por la suerte y las malas finalizaciones holandesas hasta que con Van Persie sustituido por Hunterlaar y Robben habiendo marrado un par de ocasiones, reapareció, Sneijder, autor de la eliminación de Brasil hace cuatro años y que reingresó al escenario de la remontada crucial para abrir la senda del triunfo con su determinación y puntería.

Por sus credenciales y por la frialdad con que su seleccionador ha avanzado hasta aquí, contradiciendo la identidad holandesa que ahora juega con un practicismo que ha subordinado las expectativas del juego creativo y de elaboración, la mecánica de esta nueva versión de la Orange la certifica como serio aspirante a llegar hasta los últimos partidos. El haber arrancado extirpando a España del podio de los favoritos significó un envión que la mantiene con potencia en la brega por intentar lo que no pudo en 1974, en 1978 y en 2004.

Entre tanto, el derribador de campeones, Costa Rica, que pisó y pasó sobre Uruguay, Italia, Inglaterra y ayer contra Grecia, campeón de la Eurocopa 2004, se apresta a jugar el cotejo más importante de su historia, habiéndose metido entre los ocho mejores de este gran campeonato, luego de dar cátedra en ejecución de penales y una fabulosa manoteada de su portero, Keylor Navas, que en las últimas horas debe ser el personaje más querido de su país, luego de evitar que el griego Theofanis Gekas concretara.

Los antecedentes anunciaban que Joel Campbell sería la figura del equipo tico en este Mundial, pero quien se ha llevado los mayores elogios, aparte del portero Navas, es el “10” del PSV Eindhoven de Holanda, Bryan Ruiz, que ayer anotó la apertura tal como lo hiciera contra Italia, erigiéndose en articulador de un equipo muy bien trabajado que sufrió el empate griego conducente al alargue y a la tanda de los penales, con la desventaja de la expulsión de Oscar Duarte y el desgaste físico que los griegos no supieron aprovechar para rematar el partido.

Jorge Luis Pinto, que junto a sus compatriotas Reinaldo Rueda (Ecuador) y Luis Fernando Suárez (Honduras), prestigian la profesión en Colombia, ha demostrado lo que es un seleccionador con temperamento y espíritu de lucha, transmitiendo a sus jugadores un discurso perfectamente traducido en la igualación de fuerzas contra quienes llegaban precedidos de grandes palmarés, demostrando —él sí que lo ha demostrado— que la cosa es 11 contra 11 y que no hay Pirlo, Cavani o Rooney que valgan contra un grupo bien conformado, psicológicamente blindado y que seguro saldrá al campo para enfrentar a Holanda con la misma determinación demostrada hasta aquí. Si logra pasar, cosa verdaderamente difícil, Costa Rica habrá pulverizado los pronósticos de quienes siempre sostienen que los chicos ganan partidos y los grandes terminan ganando campeonatos.

Julio Peñaloza Bretel es periodista y asesor de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF). Escribe desde Río de Janeiro para La Razón.

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