Brasil 2014

El Mundial también impulsa apuestas ilegales

En China los gigantes de internet y las aseguradoras rivalizan en astucia para sortear las estrictas reglas que regulan las apuestas deportivas en el país, deseosos de captar los millones que apuestan los aficionados durante la Copa del Mundo, a menudo de manera ilegal.

Un ciudadano chino hace fila en una máquina de venta de billetes de lotería deportiva con motivo del Mundial. Foto: AFP

Un ciudadano chino hace fila en una máquina de venta de billetes de lotería deportiva con motivo del Mundial. Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / AFP / PEKÍN

00:00 / 06 de julio de 2014

En China los gigantes de internet y las aseguradoras rivalizan en astucia para sortear las estrictas reglas que regulan las apuestas deportivas en el país, deseosos de captar los millones que apuestan los aficionados durante la Copa del Mundo, a menudo de manera ilegal.

Apostar está prohibido por Pekín, salvo aquellos juegos que son gestionados por el Gobierno y cuyos beneficios se destinan a obras de caridad. De esta forma los dos gigantes de internet, Alibaba y Tencent, se asociaron oportunamente a las loterías oficiales locales para poder permitir a los ciudadanos apostar en los partidos del Mundial.

Ambos grupos lanzaron aplicaciones específicas para smartphones (teléfonos con internet) y su éxito fue inmediato. Se espera que ambas superen los $us 1.600 millones en toda la competición.

Un nivel muy superior en apuestas legales registradas durante la fase final de la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010.

“Es muy fácil apostar con el teléfono, mucho más que ir y hacer la cola para comprar un billete en la tienda de apuestas”, comenta Li Qiang, de Shanghái.

“Apostar es nuestra única manera de participar”, dice con ironía acerca de los pobres resultados de la selección china que ocupa el puesto 103 en la clasificación de la FIFA.

Ni Tencent ni Alibaba poseen licencias de juego, pero las dos empresas ganan dinero como intermediarias, ofreciendo una plataforma en línea a las loterías de los gobiernos provinciales, que proponen las apuestas de manera completamente legal.

De esta forma llegan a un gran público —500 millones de chinos navegan en internet con sus smartphones— al que seducen con agresivas campañas de publicidad. De esta forma los dos gigantes encuentran su camino para explotar el mercado de las apuestas deportivas, con un gran potencial económico en el país.

Alibaba, el número uno chino en el comercio electrónico, gana una comisión del 7% en todas las cantidades apostadas en sus páginas, de acuerdo con el Diario de la Juventud de Pekín. La empresa, al igual que Tencent, no quiso responder a la consulta.

 Mientras las aplicaciones móviles prosperan con el beneplácito de las autoridades, las compañías de seguros vieron pronto evadirse sus esperanzas de aprovechar el Mundial.

 La compañía An Cheng crearon un seguro “corazón roto” para “consolar” a los aficionados que veían perder a su equipo favorito. La idea era ofrecer créditos en una plataforma de venta en línea. Pero el mecanismo permitía también apostar por el fracaso de algunos equipos. Los reguladores ordenaron la semana pasada la suspensión de estos “productos de seguros relacionados con el juego”.

El diario Universal de México informó, por su parte, que los grandes ganadores del torneo sean quienes hacen apuestas ilegales en Asia. Desde el inicio de la competencia, Chen, un trabajador chino, apostó entre $us 320 a 480 a través de apostadores en línea y planea seguir haciéndolo en los próximos partidos. Chen, quien empezó a apostar hace cuatro años, y también lo hace en deportes como el básquetbol profesional, dijo que durante la pasada Copa del Mundo, en Sudáfrica, apostó $us 18.500.

Surgen otras alternativas en Asia ante las restricciones

En opinión de algunos expertos, si las apuestas legales no existen, habrá más dinero destinado en las clandestinas: mediante páginas de internet que proponen cuotas más atractivas y permiten apostar con créditos. Según una investigación del periódico deportivo chino Titan, no menos de $us 81.000 millones  se gastaron en apuestas deportivas (legales e ilegales) durante la Copa del Mundo 2006 de Alemania, lo que significa el 2% del producto interior bruto chino.

Vista la amplitud de la demanda, las restricciones oficiales provocaron el desarrollo de alternativas ilegales “difíciles de regular”, explica a Wang Xuehong, experto en esta disciplina que trabaja en la Universidad de Pekín.

Además se descubren ramificaciones inesperadas. El Centro Internacional por la Seguridad en el Deporte (ICSS), con sede en Doha, estimó recientemente que las organizaciones criminales asiáticas blanquean cada año más de $us 140.000 millones con apuestas deportivas ilegales, de los que un elevado porcentaje se “limpian” en China.

En mayo la Policía de Shanghái arrestó a 63 personas implicadas en una red ilegal de juego en línea, que había movido más de $us 18.000 millones.

La fiebre por las apuestas deportivas también puede tener consecuencias fatales. La semana pasada un estudiante se suicidó en un campus de Guangdong, después de haber perdido más de $us 3.000 en apuestas, incapaz de devolver la cantidad que había invertido.

“Debería haber medidas de sensibilización sobre los riesgos de la adicción”, señaló Huang Guihai, profesor asociado al Instituto Politécnico de Macao.

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