Brasil 2014

¿El Maracaná será argentino?

La Albiceleste de Messi tratará de dar la vuelta en la casa de su ‘enemigo’ Brasil

Histórico. Pablo Zabaleta, Martín Demichellis, Sergio Agüero y Maximiliano Rodríguez lideran el festejo del plantel argentino tras lograr la clasificación a la final del Mundial.

Histórico. Pablo Zabaleta, Martín Demichellis, Sergio Agüero y Maximiliano Rodríguez lideran el festejo del plantel argentino tras lograr la clasificación a la final del Mundial. AFP.

La Razón (Edición Impresa) / AFP / Río de Janeiro

00:39 / 11 de julio de 2014

Argentina se dará el gran gusto de jugar el domingo la final del Mundial Brasil-2014 en el mítico estadio Maracaná, el templo del fútbol brasileño, donde su estrella Lionel Messi espera consumar la hazaña ante Alemania en pleno corazón de ‘territorio enemigo’.

La selección albiceleste llegará a ese escenario de Río de Janeiro mientras Brasil, su más acérrimo rival deportivo, está sumido en una gran depresión tras la catastrófica caída en semifinales ante Alemania con una histórica goleada 7-1. El equipo de Alejandro Sabella se clasificó a la gran final al vencer a Holanda en penales por 4-2 tras la prórroga que terminó igualada 0-0.

Argentina y Alemania jugarán su tercer partido final, el más repetido en la historia de los mundiales, tras haber vencido los sudamericanos en México-86, con Diego Maradona en su apogeo, mientras que los europeos se tomaron revancha en Italia-90. El conjunto sudamericano, bicampeón mundial, disputará su quinta final, y Alemania la octava, convirtiéndose en la selección que más veces llegó a esa instancia.

No fue el talentoso Messi, apagado e impreciso, quien guió a Argentina a la final el miércoles en Sao Paulo, sino el portero Sergio Chiquito Romero, suplente en el AS Mónaco de la liga francesa y criticado en Argentina, el héroe del partido en el Arena Corinthians de Sao Paulo al detener dos penales en la tanda definitoria ante Holanda.

Miles de argentinos confluyeron alrededor del Obelisco, en el centro de Buenos Aires, prolongando los festejos hasta la madrugada de este jueves, para celebrar el pase a la final del Mundial, después de 24 años.

Los que pretendían atravesar la extensa Buenos Aires, provenientes de barrios más alejados para celebrar en el centro porteño se veían imposibilitados por los nudos de tránsito de automovilistas que salieron a las diversas calles a festejar.

Luego del partido en Sao Paulo, el director técnico argentino, Alejandro Sabella, sostuvo que “tenemos una final con un día menos de descanso que Alemania, pero con trabajo, seriedad y humildad trataremos de llegar a lo máximo de nuestro potencial”.

Y esa puede ser la clave de la gran final: no solo que Argentina tiene un día menos de descanso, sino que además jugó la prórroga de 30 minutos y luego la tanda de penales, mientras que Alemania llega fresca como una lechuga tras apabullar en la semifinal a Brasil por 7-1 en Belo Horizonte en el tiempo regular.

“Estoy feliz y quiero expresar mi agradecimiento al cuerpo técnico y a mis compañeros, que me ayudaron mucho después de pasar el primer año de mi carrera como suplente en mi club, el Mónaco, el primer año que se dio algo así”, señaló el guardameta Romero.

En tanto, el país del fútbol, cinco veces campeón mundial, sigue sumido en el dolor y la decepción, tal vez orillando otro trauma por el orgullo nacional mancillado por segunda vez en su propia casa, tras el “maracanazo” de 1950, cuando perdió el título ante Uruguay.

Y no es buen día para salir de la pesadilla si el archirrival pisará el domingo el Maracaná en la final del Mundial, donde ansiaba estar Brasil para colocarse la sexta corona y por primera vez en casa.

Muchos brasileños en todo el país hincharon por Holanda en la otra semifinal contra Argentina el miércoles, que los “hermanos” —como llaman los brasileños a sus vecinos— ganaron 4-2 en penales.

“Ver a Argentina en la final en nuestra casa duele, especialmente después de la peor derrota en la historia de la seleçao”, dijo Marcio Carneiro, de 36 años, un cartero que ahogaba sus penas en cerveza en la terraza de un restaurante en Río.

La catástrofe deportiva, en un país donde el fútbol es religión, despedazó el sueño de 200 millones de brasileños que se prepararon para celebrar a lo grande. Queda por ver si la cuchillada alemana abrirá heridas profundas en el orgullo de un país que toma el fútbol como medida de sus éxitos o de sus fracasos. El entrenador Luiz Felipe Scolari dijo que una vez que termine la participación de Brasil en el Mundial analizará con la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF) su futuro al frente de la verdeamarilla.

Los datos

Uruguay

En 1930, Argentina jugó su primera final y cayó ante Uruguay en Montevideo por 4-2.

Argentina

En 1978, la Albiceleste fue local y en casa ganó en la final a Holanda por 3-1.

México ‘86

La tercera final que los argentinos jugaron fue en México, ganaron a Alemania por 3-1.

Italia

En 1990, Argentina volvió a jugar con Alemania, y perdió por 1-0.

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