Brasil 2014

Rosario, cuna de Messi, sueña con el brillo de su rey Sol para derrotar a Alemania

"Estoy ansiosa de que el domingo Messi pueda volver a ser él y que haga un gol", dijo Mónica Dómina

La maestra de Messi, Mónica Domina, muestra una foto del futbolista con sus compañeros en la escuela General Las Heras, en Rosario (AFP / Carlos Carrion)

La maestra de Messi, Mónica Domina, muestra una foto del futbolista con sus compañeros en la escuela General Las Heras, en Rosario (AFP / Carlos Carrion)

La Razón Digital / AFP / Rosario, Argentina

17:15 / 11 de julio de 2014

Rosario, cuna del astro Lionel Messi, se ilusiona con que el domingo su Rey Sol brille a pleno para derrotar al adversario teutón y alzarse con la Copa del Mundo, junto a otras estrellas surgidas del firmamento de esta ciudad argentina, 310 km al norte de Buenos Aires.

"Estoy ansiosa de que el domingo Messi pueda volver a ser él y que haga un gol", dijo a la AFP Mónica Dómina, su maestra en los primeros cuatro grados de la primaria que el astro del Barcelona cursó en una escuela pública de su barrio, con aulas vacías en estos días de receso invernal.

Dómina dice que "está orgullosa y nerviosa" porque su más célebre exalumno jugará la final del Mundial de Brasil, aunque admite no saber mucho de fútbol, una de las pocas en esta ciudad de 1,2 millón de habitantes, reconocida por ser el mayor puerto agroexportador del país pero más aún por su pasión futbolera.

"Messi, Messi, Messi. Es el más grande, todos los demás son de segunda. Es la figura clave", se entusiasmó Daniel Rodríguez, un taxista de 49 años, hincha de Newell's Old Boys como su ídolo.

Aunque no es un vecino, Rodríguez sabe indicar cuál es la casa donde vivió Messi en un barrio obrero alejado del centro de Rosario.

Todo el que pasa por ahí tiene alguna anécdota para contar sobre Messi y de su eterno amor y retribución por Rosario, que aparenta ser su lugar en el mundo, aunque el haberse ido tan pequeño y no haber jugado nunca en un club local lo distancia de algunos aficionados.

"Mi nieto, que iba a la misma escuela que Messi, aún recuerda ese chiquito que iba con una pelota y al que todos corrían y nadie podía agarrar", cuenta Elsa Uhrig una amable mujer de 80 años, nacida en Argentina y de ascendencia alemana, que pasa por el lugar.    

- El aporte rosarino

"El aporte rosarino puede definir la final: El posible regreso de [Ángel] Di María y la inspiración de Messi", repite un canal local de televisión a 48 horas del enfrentamiento con Alemania en el Maracaná.

El entrenador Alejandro Sabella logró el milagro de mitigar la rivalidad eterna que atraviesa esta ciudad emplazada al borde del río Paraná.

Mientras los hinchas de Newell's Old Boys se congratulan por contar entre los suyos a Messi, Javier Mascherano y Maximiliano Rodríguez, los de Rosario Central exhiben a Angel Di María, Ezequiel Garay y Ezequiel Lavezzi.

Nacidos en Rosario o en algún pueblo vecino, los seis estelares son considerados hijos de esta tierra donde "el 95% es futbolero", afirma Omar Ramos, vendedor de pasajes de la empresa Crucero del Norte, la única que ofrece la ruta a Rio de Janeiro en la Terminal de Ómnibus de Rosario.

La empresa de transporte agregó 30 ómnibus a Rio, mientras que los precios ida y vuelta subieron de 3.000 pesos (365 dólares) a 5.000 pesos, cuenta Ramos tras la avalancha de los últimos días.

Ramos asegura que solo vio tantos jóvenes emprendiendo viaje juntos cuando en 2013 viajaron a Sao Paulo a ver al papa Francisco pero aún así fueron muchos menos: "El fútbol puede más que el Papa", bromea.

- Messi, el VIP

"Aquí el miércoles hubo como 250 personas, después de ganarle a Holanda salieron a festejar y volvieron a cenar. Tuvimos un día duro de trabajo.... pero feliz", contó a la AFP Sandro Oggero, el encargado del bar VIP, propiedad del hermano de Messi, aunque nada lo identifica, y vecino al imponente Monumento a la Bandera, donde el miércoles confluyeron decenas de miles de personas a festejar tras el pase a la final.

En las esquinas de la ciudad se multiplican las ofertas de banderas, vinchas y gorros albicelestes y camisetas de la selección, la mayoría con el número 10.

Miguel Larrañeguy, un rosarino de 57 años y aficionado a la historia, sintetizó: "todos confiamos en que el Rey Sol aparezca a pleno y le grite al mundo cuando alce la Copa: íEl fútbol soy yo!".

"A Messi lo estamos esperando no sólo los rosarinos, todos los argentinos", agregó.

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