Brasil 2014

El nombre escondido del Maracaná

En la final de 1950 el estadio albergó a 199.854 testigos del ‘maracanazo’

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

00:03 / 12 de julio de 2014

Por qué el estadio Maracaná lleva, desde 1964, el nombre Jornalista Mario Filho al que nadie le ha otorgado el mínimo apunte durante este mes mundialista próximo a expirar. Filho se empeñó en que el estadio en construcción donde se jugaría la Copa del Mundo de 1950 albergara la mayor cantidad de espectadores posible.

Brasil ha perdido la irrepetible oportunidad  de proyectar a todo el planeta por qué consiguió con el transcurso del siglo XX arrebatar a Inglaterra la condición de epicentro del fútbol. Decidió, sin quererlo, enfrascada en el meganegocio que representa el mundial, esconder aspectos vitales de la construcción de su identidad que empezó a cobrar cuerpo cuando perdió frente a Uruguay la final de 1950, para ocho años después conseguir su primer título mundial en Suecia en el que apareció un joven de 17 años llamado Edson Arantes Do Nascimento.

Los shoppings en los que se comercializan las zapatillas y las chuteras, las camisetas y los balones que utilizan los ídolos de hoy que podrían formar parte de un variopinto desfile de cortes y peinados, están abarrotados de consumidores. Hasta da la impresión que algunos creen que enfundándose con el nuevo modelo fosforescente o ajedrezado, o la camiseta alternativa de su selección, se convertirán por la fuerza sobrenatural que puede proveer una indumentaria, en cracks. Estratagemas para millones de consumidores manipulables en otras palabras, hay todavía unos cuantos futbolistas de élite que no entran en la juerga de la publicidad que todo lo paga y en gran medida ha deshistorizado los rasgos esenciales de la patria del jogo bonito.

En lugar de quedar embobados con las marcas y las equipaciones, habría que mirar, por ejemplo, por qué el estadio Maracaná lleva, desde 1964, el nombre Jornalista Mario Filho al que nadie le ha otorgado el mínimo apunte durante este mes mundialista próximo a expirar. Sencillo de averiguar: Filho fue el fundador del Jornal dos Sports y se empeñó en que el estadio en construcción donde se jugaría la Copa del Mundo que finalmente ganaría Uruguay albergara la mayor cantidad de espectadores posible y así sucedió porque el templo del fútbol donde mañana se juega una nueva final mundialista, recibió 199.854 testigos del Maracanazo. En 1963, para un clásico Flamengo vs. Fluminense se hicieron presentes 194.603 espectadores.

El Maracaná sufrió la caída de algunas graderías en 1992 durante un partido en el que se enfrentaban Flamengo y Botafogo que provocó la muerte de tres personas, del medio centenar que cayeron al vacío. A partir de ese momento se decidió reducir su capacidad para 130.000 espectadores y más tarde, de acuerdo con las exigencias FIFA, de tener butacas para que todos los espectadores puedan caber sentados en asientos replegables, el Maracaná terminó remodelado por 637 millones de dólares para 80.000 espectadores.

Lo interesante de esta historia tiene que ver con la enorme incidencia que tuvo el naciente periodismo deportivo practicado por el pernambucano Mario Filho en la comprensión y el crecimiento del fútbol. Tan grande fue su influencia en el desarrollo cultural de su país, que formó parte de la iniciativa de la creación de los concursos de las escuelas de Samba en Río de Janeiro, ciudad a la que se mudó a residir muy joven y en la que además hizo una notable carrera como periodista y escritor que indujo a su hermano, el dramaturgo Nelson Rodríguez, a definirlo como “creador de masas”, aquél que se opuso a que el gran estadio carioca se construyera en la alejada Jacarepaguá, porque debía estar situado en una zona central de la ciudad aunque fuera enfrente de un hospital a medio edificarse.

Filho escribió obras referenciales que los futboleros en estado puro leen y releen: Historias del Flamengo (1934), Romance de fútbol (1949), Clasificación a la Copa del Mundo del 62 (1962), Viaje en torno a Pelé (1964). Publicó también textos de ficción y una semblanza biográfica sobre la vida del gran artista plástico Cándido Portinari —Infancia de Portinari (1966)—, pero su obra más importante se llama O negro no o futebol brasileiro (1947), cuando no se utilizaban palabras como “canarinha”, “verde amarela”, o “penta” para definir a la selección nacional.Francisco Carlos Texeira, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro define la obra capital de Filho como “tal vez la última, más tardía y democratizante de las explicaciones sobre el Brasil con una capacidad del pueblo, sobre todo de los negros brasileiros para apropiarse de complejos culturales europeos y reproducirlos de acuerdo a las marcas de la cultura brasileña”.

En otras palabras, se trata del registro de una historia y sus protagonistas sobre la apropiación de los orígenes del fútbol británico, a través de la reinvención por lo negro —lo afro se diría hoy día— “como parte de una resistencia cultural, rompiendo las reglas de las élites nacionales, abriendo las puertas de los equipos de fútbol para el pueblo y conquistando para siempre el corazón de todos los brasileiros”.

Las revueltas y el ascenso social del negro en la sociedad son aspectos centrales que Filho aborda en su obra y que encuentra como base de original explicación conceptual el llamado Saoudosismo, movimiento estético y literario portugués basado en la saudade (nostalgia) donde lo espiritual y lo material se fusionan para explicar el sentido del hombre y del mundo. Filho, en las primeras líneas de su esclarecedora historia, se pregunta por qué el saudosismo fue primero de blancos, donde los mulatos y negros eran una rareza.

Sirvan estos apuntes para dejar testimoniada la importancia medular del fútbol en la historia y la cultura de Brasil que la frivolidad mercantil ha invisibilizado por la fuerza de su poder persuasivo en la era de la Tv de alta definición y el bombardeo informativo por internet en la que abundan las bromas baratas, las ofensas y ponen de manifiesto la falta de educación sentimental de las nuevas generaciones atrapadas en “la nube”, acerca del indigerible 1-7 frente a Alemania que ha llevado a que el título de scratch quede puesto en duda por quienes están persuadidos que es necesaria una refundación, un retorno a las raíces, espantando a los Scolari que renunciaron al ritmo, principal fundamento de un fútbol que encarna la mismísima historia de la cultura popular de este fascinante país.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia