Brasil 2014

La era de los superarqueros

Van 154 goles en 56 partidos y nos preguntábamos ayer cuántos se habrían marcado de no ser por los extraordinarios arqueros que estamos viendo en el Mundial.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza / La Paz

00:05 / 03 de julio de 2014

Este fenómeno de los grandes guardametas no es nuevo, viene de unos pocos años atrás. Lo vemos cada domingo en los torneos de todo el mundo. Desde luego hay quienes han brillado más que otros, no obstante todas las selecciones presentan un muy buen golero.

Van 154 goles en 56 partidos y nos preguntábamos ayer cuántos se habrían marcado de no ser por los extraordinarios arqueros que estamos viendo en el Mundial. Tal vez el doble, o el triple. Pongamos un caso: ¿cuántos goles evitó en sus cuatro presentaciones el norteamericano Tim Howard…? ¿Quince, veinte…? Solo frente a Bélgica paró una docena de pelotas de gol. ¿Y Memo Ochoa cuántos…? Ante Brasil nomás fueron tres tapadas de nivel de milagro. ¿Y Ospina…? ¿Cuántos gritos acalló Alexander Domínguez frente a Francia…? Si nos ponemos a sumar, seguro la cantidad de goles llegaría a 300.

Y conste que con los nuevos materiales con que se fabrica, la pelota de ahora es más difícil de atrapar, al ser impermeable al agua, resulta más liviana y viborea más. También los atacantes son más veloces. Aún con ello, logran atajadas sensacionales.

Este fenómeno de los grandes guardametas no es nuevo, viene de unos pocos años atrás. Lo vemos cada domingo en los torneos de todo el mundo. Desde luego hay quienes han brillado más que otros, no obstante todas las selecciones presentan un muy buen golero, es el puesto mejor cubierto del fútbol. Y no es casual, tiene una explicación técnica.

Desde ahora va a ser siempre así, puede incluso que mejoren. Parece difícil superar esto, pero la evolución no se detiene. Es el puesto de mayor progreso en el fútbol. Cualquiera de estos porteros que ha destacado, como Ospina, Bravo, Keylor Navas, Howard, Ochoa, Enyeama, Neuer, M’Bolhi, Courtois, Romero, Benaglio, Julio César, Buffon, etc, es más que Yashin, que Mazurkiewicz y que todos los grandes del pasado. Aquellos atajaban bien para su época del fútbol, pero éstos están mil veces mejor formados, son atletas fantásticos, tienen preparador de arqueros, entrenamiento específico y la experiencia acumulada por sus antecesores a través de las décadas. Es lógico que sean mejores. El arco sigue midiendo 2,44 de alto por 7,32 de ancho, es una referencia fija para la comparación. Antes, pelota que iba al ángulo era gol seguro, ahora hay que ver, porque los porteros se arrojan y la sacan. Hacen proezas como esa de Ochoa ante el cabezazo de Neymar.

Hacia la década del 70 asistíamos a los entrenamientos de los clubes; los arqueros daban unas vueltas a la cancha y luego eran peloteados por el ayudante de campo o por un par de compañeros que remataban bien. En eso consistía todo. Se bañaban y a casa. Y se iban formando a medida que desarrollaban la carrera, a base de traspiés, aprendiendo solos; ahora les ponen como maestros a exarqueros ya desde los 14 o 15 años. Cuando llegan a Primera saben todo del puesto.

Siempre decimos que Messi, traspolado a 1960, tal vez marcaba 2.000 o 3.000 goles. Con su velocidad natural, su sentido del gol, y favorecido por las marcas permisivas de antes, los espacios que se daban, pero sobre todo por aquellos arqueros, hubiese batido más récords. En el cotejo ante Nigeria ejecutó un tiro libre justo al ángulo, un remate técnicamente perfecto, pero Enyeama voló como un pájaro y alcanzó a echarla al córner. La reacción y elasticidad de éstos goleros es fabulosa. Nostalgias aparte, nadie puede discutirlo: es más difícil convertir ahora. Y los guardavallas tienen mucho que ver en ello.

Antes solíamos escuchar “fulano es bueno, aunque no sabe salir”. O “mengano no sabe jugar con los pies”. Y muchas frases por el estilo. Hoy, golero que no sabe salir no llega a Primera. Los actuales son completos: mandan en la defensa, hacen de líbero, como Neuer. El cambio de las reglas los exigió más, pero aprendieron, y se superaron. La prohibición de tomar el balón con las manos en el pase atrás los obligó a jugar con los pies; lo hicieron. El tiempo límite de seis segundos para poner la bola en juego significaba un riesgo adicional, lo asumieron y ya es parte natural del juego.

Éste va a quedar signado como el Mundial de los arqueros, pero en adelante todos los mundiales nos van a mostrar fenómenos así. Lo vemos también cotidianamente en la Champions League, la Libertadores, la Liga Española; acá impactó más porque están juntos los 20 o 30 mejores.

F RANCIA, EL MÁS VIOLENTO. Que Francia es un rival duro para todos, no cabe duda. Tiene una lista de acciones violentas más que interesante. El diario Lance, con el título “Víctimas de Francia”, enumeró varias, aunque se olvidó de algunas. Después de conocida la tremenda doble fractura del nigeriano Onazi causada por el francés Matuidi, comenzaron a brotar los recuerdos:

1) La fractura de rostro causada por Oliver Giroud al zaguero suizo Von Bergen, que puso fin a la actuación de éste. 2) El brutal codazo de Sakho a Oswaldo Minda, de Ecuador; totalmente intencional porque el video muestra que Sakho lo mira primero para medirlo bien y luego lo agrede. 3) Dos codazos más de Giroud ante Ecuador, uno de ellos muy duro a Erazo. 4) El codazo de Giroud a Emenike, de Nigeria, que debió costarle la expulsión cuando iban 0 a 0. Esa jugada podía cambiar el partido. 5) La ya mencionada plancha de Matuidi. 6) La fuerte patada de atrás de Valbuena a Palacios, de Honduras, sin amonestación.

Lo curioso de todo esto es que Francia ha recibido apenas cinco amarillas y ninguna roja. Y Giroud y Sakho ni siquiera tienen amonestación. Varios entrenadores, como el nigeriano Stephen Keshi y Reinaldo Rueda, se quejaron de la reciedumbre francesa. Mientras a Suárez casi le dieron la inyección letal, Francia pasa inadvertida.

INCREÍBLE. Pese a las tres clasificaciones mundialistas y a la Copa América que logró con Uruguay más el cuarto puesto en Sudáfrica (y la Copa Libertadores que ganó con Peñarol), Óscar Washington Tabárez no es un entrenador muy apreciado en su país. Recibe ácidas críticas. El diario El País, de Montevideo, realizó una encuesta sobre si debe seguir o no: el 51% contestó que no. Los hinchas no saben jugar, pero son exigentes. En todas partes.

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