Plantas de varias alturas en la sede de gobiernoLa Razón | Julio 24 de 2009
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La thola, característica de las tierras altas, sirve para construir murallas verdes que protegen los sembradíos
La mancha urbana paceña se extiende sobre un área aproximada de 60 kilómetros cuadrados y, debido a su crecimiento, ocupa varias ecorregiones. Esta situación geográfica permite la existencia de una amplia gama de vida vegetal.

La Paz se encuentra en un cañadón escarpado, formado hace millones de años. La urbe comienza a descender desde el nivel alto andino, en las nacientes del Choqueyapu, luego pasa por los valles húmedos de Miraflores y Chicani, y continúa hacia la zona Sur, que corresponde a un sector de transición entre la puna y los valles secos de Río Abajo, explica la investigadora Emilia García, del Herbario Nacional de Bolivia, dependiente del Museo Nacional de Historia Natural.

“En La Paz hay glaciares, pie de monte, puna y valles. Con una gradiente que va desde los 5.000 metros sobre el nivel del mar, hasta los 2.800”.

Esta distribución de suelos y altitudes permite el desarrollo de árboles de queñuas y arbustos de tholas en las partes más altas. En la zona de Hampaturi (cumbre y laguna de Pampalarama) existen bofedales, que son como un “tapiz de pocos centímetros de altura interrumpido por cuerpos de agua”, describió García en el libro Historia natural de un valle en los Andes: La Paz. Estos bofedales también se conocen con el nombre de turba y corresponde a los restos de plantas antiguas que se han transformado en una especie de esponja natural llena de agua y rica en nutrientes utilizados para fertilizar los suelos. Estas cualidades han puesto en riesgo estos depósitos, que suelen ser comercializados en la ciudad sin ningún control.

En los sectores más habitados del valle, “la cubierta vegetal natural o seminatural se encuentra degradada por acción de la actividad humana”, continúa el texto.

Pese a todo, las plantas crecen en lo sitios más inaccesibles y desocupados. En general, estos predios son el hogar más adecuado para las plantas nativas, por ejemplo la ch’illca (arbusto con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes).

Algunos árboles nativos que crecen en estos sitios son el molle, la queñua y la kiswara.

Otras especies arbóreas son las “especies cultivadas como ornamentales en parques, jardines y calles o con fines de protección de laderas”, continúa la investigación.

El texto presenta un listado sobre estas plantas. En El Prado es posible ver arces; en la plaza Murillo, algunos fresnos, al igual que en las avenidas Mariscal Santa Cruz, Arce, 6 de Agosto y algunas calles de Sopocachi. En estos mismos lugares, García verificó la presencia de álamos, olmos, eucaliptos, cipreses, cerezos y otros más.

Espectaculares sauces llorones de hojas que casi rozan el piso engalanan la Avenida del Poeta, la plaza España y la nueva vía Costanerita. Esta ruta fue habilitada al tráfico vehicular hace unos dos años; durante la ejecución de esa obra, los técnicos cortaron algunas sauces antiguos y le quitaron las ramas a otros que ocupaban el trazo de la ruta.

En la zona Sur, la bióloga detectó retamas, margaritas, buganvillas originarias del océano Pacífico, en especial en los jardines de propiedad particular.

El follaje paceño se completa con la presencia de cactus. “Las cactáceas están bien representadas. En la ciudad es posible encontrar airampu rojo, tunas y otras que tienen propiedades alucinógenas”.

Más verde

• Queñua. Estos árboles del género Polylepis crecen en las zonas altas y secas, por ejemplo en Pongo. Su corteza rojiza y laminada es su mayor atractivo.

• K’oa. Este arbusto también recibe el nombre de muña. Crece en las quebradas húmedas. Es una hierba muy resistente a los rigores del clima. Sirve para saborizar una sopa de pescado típica del lago Titicaca, el wallaq’e.

Pimienta a la paceña

En los valles secos de La Paz, Chuquisaca, Cochabamba y Tarija, este frondoso árbol forma parte del paisaje natural de este sector del subcontinente.

El árbol puede superar los 15 metros de altura, posee hojas de un verde intenso y una característica muy especial, los pequeños frutos redondos de color rojo encierran una seudo especia imprescindible en la comida. Si estos frutos son aplastados, desprenden un fuerte olor a pimienta y el sabor de los mismos es prácticamente idéntico al condimento original. Por ello, algunos cocineros utilizan este vegetal para saborizar los alimentos. Dada esta cualidad, la gente lo conoce como pimentero falso.

Sewenka, la planta que cedió su nombre a un barrio

La sewenka heredó su nombre al barrio de Següencoma.
La inmensa planta suele superar los tres metros de altura. La base de este arbusto asemeja un matorral de pajas verde claro, que se vuelven amarillentas en el invierno.

De esta especie de matorral sobresalen juncos amarillentos, en la punta de éstos se forma una suerte de plumón esponjoso, estas varas son utilizadas para fabricar adornos para el hogar.

La planta se caracteriza porque hunde sus raíces en sectores donde existe agua subterránea. Por ello, es un buen indicador de la presencia del líquido elemento debajo de la tierra.

Migrantes de valles secos están en un medio grato

El valle seco de La Paz ha permitido que especies externas adaptadas a condiciones similares encuentren un hogar propicio en esta región.

Algunas plantas provienen de Australia. Entre éstas, la experta en botánica Emilia García explica que hay cinco especies de acacias distribuidas en las avenidas de la ciudad.

Otra planta australiana muy apreciada por los paceños es la retama, cuyas flores amarillas suelen acompañar rituales andinos.

En la lista de plantas australianas destaca el eucalipto, uno de los árboles más altos del valle paceño y que también es parte de la idiosincrasia local; sus hojas son utilizadas en una receta casera contra los resfriados.

Otra planta introducida es el pino radiata o pino de Navidad. Éste es originario del sur de Estados Unidos y fue sembrado en Pura Pura por la Railway, empresa que utilizaba la madera para construir los durmientes del tren.

En el inventario se puede nombrar a una flor que ocupa casi todas las casas de Sopocachi, los geranios rojos y rosados, estos últimos son trepadores y adornan las fachadas paceñas.

Comentarios - 1
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1 María Eliana Tapia Margotta | 08/29/09 21:08:54 Felicitaciones por el artículo!! lo encuentro muy interesante y nos ayuda a conocer y a comprender algo de nuestra flora paceña. Atte María Eliana Tapia Margotta
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