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La Alasita cierra con remate; los artesanos se quejan de poca venta

Tras un mes y dos días de permanecer abierta, la feria de Alasita se despidió ayer hasta 2013. En el día del tradicional remate, hubo artesanos que se lamentaron de no haber vendido como esperaban, lo que atribuyen a tres factores: las lluvias, el inicio de labores escolares y el Carnaval.

INGENIO. Un vendedor se vistió de payaso para rematar su mercadería, oferta un sapo de la fortuna.

INGENIO. Un vendedor se vistió de payaso para rematar su mercadería, oferta un sapo de la fortuna. Foto: ALEJANDRO ALVAREZ

La Razón / Edgar Toro / La Paz

03:45 / 27 de febrero de 2012

Cientos de personas acudieron este domingo al espacio ferial para el acostumbrado remate de productos, en particular los elaborados en yeso.

Si bien éste comenzó con escasa participación de la población por la copiosa lluvia que caía al mediodía y a inicios de la tarde, en horas de la noche y tras el encuentro deportivo celebrado en el estadio miraflorino, la gente acudió al lugar. Mercadería de yeso y muñecos de peluche fueron los que se ofertaron con rebaja. En los puestos de comida habían filas formadas por los comensales.

Comercio. Sin embargo, en un sondeo realizado por La Razón, un grupo de artesanos se quejó de haber obtenido pocos ingresos. “Nos fue muy mal este año porque no vendimos nada, nos perjudicaron las lluvias, las clases y el Carnaval”, manifestó María Paredes, secretaria general del sector masitas.  

La feria de miniaturas se inauguró, como cada año, el 24 de enero en la avenida Simón Bolívar y en esta gestión, a diferencia de las anteriores, hubo dos ampliaciones. De inicio la Alcaldía de La Paz fijó que el evento cierre el 19 de febrero, pero la Federación Nacional de Artesanos Expositores de las ferias de Navidad y Alasita (Fenaena) solicitó otra prórroga con el argumento de bajas ventas, de allí que la fecha se prolongó hasta el 26 de febrero.

La Alasita, una tradición paceña, se caracteriza por la venta y adquisición de miniaturas con la esperanza de que éstas se conviertan en realidad bajo los auspicios de la deidad aymara Ekeko. Alasita significa “comprame”.

“La ampliación fue en vano porque realmente este año fue de pérdida para nosotras, también nos ha perjudicado la distribución de los puestos porque la gente no pudo ingresar”, agregó a su queja la dirigente Paredes. Además dijo que este año los puestos se ubicaron de forma vertical cuando debería ser horizontal como en el pasado.

Juana Mendoza, vendedora de artesanías en tejido del sector B también se quejó  porque no pudo vender ya que las lluvias evitaron que mucha gente acuda al lugar. “Me ha ido mal, no pude vender como en otros años”.

“Hay mucha competencia, ahora hay artesanos por todo lado y eso nos perjudica”, expresó por su parte Antonia Torrez, artesana en madera.

Los confites de Potosí tampoco se vendieron como se esperaba. “Aunque unos días viene más gente y otros no, las ventas no fueron como antes”, opinó Wendy Quiroga, vendedora de los tradicionales dulces con maní que los traen de ese departamento.

Otros artesanos como aquellos que manufacturan soldaditos de plomo, productos en yeso y hojalata, además de los encargados de los juegos como tiro al blanco y suerte sin blanca, también lamentaron la escasa venta.

Sin embargo, no a todos les fue mal. En el sector de las comideras, las caseras expresaron su complacencia por lo mucho que vendieron. Clara Vargas, de 73 años de edad y que lleva 40 años dedicada a la venta de api, dijo que “si bien llovió mucho, hemos vendido, no estuvo mal para nosotras”.

“No hay que quejarse, más bien hay que dar gracias a Dios porque para todos hubo venta, nosotras hemos vendido bien”, expresó con entusiasmo Eva Delgado, vendedora de comida. Agregó que las ventas se mejoran aplicando iniciativas, por ello aprovechando el día del remate, lanzó una oferta familiar: por cada seis platos de fritanga consumidos, el séptimo era gratis. Cada plato costaba 15 bolivianos y era el puesto más concurrido.

Mercadería de artesano ambulante es destruida

El cierre de la Alasita también originó problemas entre los comerciantes. Ayer, se produjo un amago de pelea entre feriantes y un productor de artesanías en yeso que deseaba rematar su mercadería; ésta quedó echa añicos por la furia de los vendedores.

Álvaro Choque Alanoca elabora trabajos en yeso, con restos de sus productos en la mano se quejó porque un grupo de feriantes destruyó sus artículos.

“Yo soy quien les vende las artesanías a ellos y ahora quiero ofertar directamente al consumidor y no me dejan”, se quejó Choque, quien agregó que su capital “es de Bs 10 mil, pero ahora con todo lo que han destruido debo tener sólo Bs 3.000”.

Uno de los feriantes argumentó que los “ambulantes nos perjudican en las ventas, ellos ya han rematado en El Alto y ahora están viniendo a vender a La Paz”.

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