Ciudades

Alina Sánchez hizo de su casa un refugio para 27 perros callejeros

Polémico. En La Paz hay al menos tres adultos mayores que crían más de 20 canes

Cobijo. Alina Sánchez vive en su casa, en Bajo Sopocachi, con 27 perros criollos que recogió de las calles.

Cobijo. Alina Sánchez vive en su casa, en Bajo Sopocachi, con 27 perros criollos que recogió de las calles. Guada Tapia.

La Razón / Guadalupe Tapia / La Paz

00:00 / 28 de julio de 2013

De mediana estatura, cabello cenizo y contextura delgada, así es Alina Sánchez, de 59 años, una mujer sola que rescató y convive con 27 canes en su casa en Bajo Sopocachi. Se declara incomprendida.

Hay quienes consideran que tiene problemas mentales y que los animales son maltratados; pero la casa donde viven está limpia, aunque se siente el olor a orín de los animales, que tienen sus certificados de vacunación. 

“Vivo en esta zona desde 1991. En mi adolescencia sufrí la pérdida de mi madre; pero, con el apoyo de mi padre, seguí con mis estudios en Turismo en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). En 1995 murió mi padre y comencé a criar perros, hasta cinco. En 2000 empecé a recoger canes de la calle y no bajan de los 20”, contó Sánchez, quien recibió a La Razón en su vivienda. Ella nunca se casó ni tuvo hijos.

La casa está sobre un área de 50 metros cuadrados donde se erige una estructura de dos pisos de ladrillo y no se oyen ladridos que delaten la presencia de los perros. Sólo cuando este medio se acerca para hacer contacto con ella, comienzan los ladridos de los animales que estaban en las habitaciones del segundo piso con su protectora.

De los 27 canes que conviven con Alina Sánchez, cuatro son machos y las restantes 23 son hembras. De todo el grupo el que resalta es Dino, un perro negro tipo labrador que acompaña a su dueña cuando va a recolectar comida de los mercadospara alimentar a sus canes.

“Él es el macho alfa. A él se lo llevaron el año pasado porque decían que yo tenía mal a mis animales. Me quitaron 11 perros, no sé qué ha sido de ellos, pero Dino volvió y se quedó conmigo”, expresó entre lágrimas.

En 2011 tuvo problemas con el Centro Municipal de Zoonosis por una denuncia de malos tratos formulada supuestamente por sus vecinos.  “No suelo dormir mucho, así que mi jornada empieza temprano en la mañana para poner en orden la casa y cocinar para los perros. Salgo a buscar en los mercados menudencias y cocino en ollas grandes”.

Sánchez tiene dos hermanos mayores, quienes viven con sus familias en otros barrios. Ella manifestó que le ayudan con dinero para su alimentación, monto que a veces utiliza para darles de comer a sus canes. Sabe un poco de inglés y está al día en lo que dicen las redes sociales, sobre todo organizaciones como Animales SOS y Proteja, a quienes cuestiona.

“Mis perros no molestan a nadie, no salen, no muerden; no entiendo por qué quieren hacerme daño. Tengo todos los documentos de mis animales al día, soy una persona responsable”, afirmó la anciana, quien mostró los carnets de vacunación de sus 17 canes.

Samanta Fox, Dani, Dino, Lali, Charly, Paty, Belinda, Keiko, Cuca, Choca, Poli, Maya, Lolita I, Lolita II, Tina, Luci, Mónica, Patusca, Mona, Rita, Megan, Nicolás, Dana, Melisa, Negra, Piwi y Monik. Así fueron bautizados los perros por Alina Sánchez. Los animales no hacen ruido, salvo cuando alguien toca la puerta de su benefactora. María Domínguez, una vecina, sostuvo que ya se acostumbraron a convivir con la excéntrica anciana. “Sorprende que tenga tantos perros; muchos se han quedado, pero al final son su única compañía. A veces hay temor de que salgan, pero hasta ahora no ha pasado nada”.

Otro vecino, que prefiere guardar su nombre en reserva, expresó que es una pena cómo Sánchez tiene a los animales. “Muchos están flacos porque les falta comida. Se pelean a veces entre ellos, se debería hacer algo”, agregó. Y en parte es cierto, algunos de los canes están delgados.

El responsable de Zoonosis de la municipalidad de La Paz, Héctor Mencías, dijo que este caso es analizado con el Servicio Departamental de Salud y la Defensoría del Adulto Mayor, pues, en su criterio, ella tiene un problema mental. “Estas personas sufren el síndrome del acumulador compulsivo. Nosotros no podemos dar soluciones definitivas porque el Estado les da derechos que deben ser respetados”, añadió.

Según Zoonosis, en La Paz hay otras dos adultas mayores “acaparadoras”; una mujer de 60 años que convive con 25 perros en San Antonio y otra en Llojeta que da cobijo a una treintena de canes.

En el municipio de La Paz no existe una norma que regule la tenencia de animales. A las personas que tienen más de diez, se les notifica tres veces para que puedan solucionar la situación. “Para mí son como mis hijos”, sostuvo Sánchez, quien a esta hora seguro estará con Dino buscando alimentos para los otros 26 animales que están a su cuidado.

Norma edil está paralizada

Concejo

El 28 de noviembre de 2012, el Concejo aprobó en grande el proyecto de Ley de Tenencia de Animales Domésticos. La norma no limita el número de canes que puede tener una persona, sugiere un impuesto entre Bs 10 y Bs 100 por cada animal. El concejal Jorge Silva dijo que el documento fue congelado.

El estado debe dar apoyo 

Problemas

El psicólogo social José Manuel Pacheco manifestó que Alina Sánchez presenta un desorden psiquiátrico, ya que  los perros le dan el afecto que no recibe de otros seres humanos. “Estos son problemas complejos y el Estado, a través de sus instituciones, debe dar el apoyo que se requiera”, señaló el experto.

Canes: ‘Tardo dos horas en darles de comer a todos’

“Hay mucha envidia en la gente por mis perritos. Hice dos años de voluntariado en Zoonosis. Se nota que he envejecido por la preocupación de mis animales, la gente que me conocía ve los cambios, hasta el propio espejo me lo recuerda todos los días. Para darles comida y para que no se peleen entre ellos, meto a tres perros por turno a mi cuarto y les doy de comer. Tardo dos horas”. 

Celo: ‘Rescato a las perritas de las jaurías que veo’

“Todos los canes que tengo vienen de la calle, aunque hay varios que me los han dejado, especialmente hembritas. Cuando veo perras en celo, si es que son mansas, yo me meto en la jauría con palos, las rescato y las comienzo a cuidar hasta que pase su celo, y luego las hago operar (esterilizar). A veces he dado canes en adopción a jóvenes, pero los perros viejos y hembras se quedan conmigo”.

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