Ciudades

En El Alto, dos forenses no se dan abasto ante la gran demanda

Los dos forenses pueden atender a 60 pacientes por día, pero la demanda diaria oscila entre 100 y 150 personas lesionadas. Sus oficinas carecen de condiciones mínimas

Precario. Vecinos hacen fila ante las precarias oficinas de los forenses.

Precario. Vecinos hacen fila ante las precarias oficinas de los forenses.

La Razón / Miguel Rivas / El Alto

02:16 / 19 de noviembre de 2012

El Alto tiene sólo dos forenses y éstos no se dan abasto para atender una alta demanda de certificaciones de lesiones. Cada día, según sus propios datos, buscan su ayuda al menos 100 personas lastimadas, pero su capacidad de respuesta solamente es de 60 individuos.

Pero no sólo se quedan 40 personas sin atención, sino una mayor cantidad dependiendo del día. El número de 100 lastimados corresponde a los días menos concurridos que son de martes a viernes, pues los de mayor demanda de atención son los fines de semana, los lunes y los días después de algún feriado. En estas últimas jornadas, el número de vecinos que necesitan un forense sube a entre 120 y 150 por jornada.  Pero cada uno de los dos médicos  tiene una capacidad de atención de sólo 15 por horario, es decir 30 en el día, multiplicado por los dos, dan 60 personas por cada jornada.

Contrariamente a la gran demanda, los dos forenses realizan su trabajo en condiciones precarias. Sus consultorios están adaptados, pues funcionan en una casa vieja y alquilada, con ambientes improvisados. Tanto que los lastimados deben hacer cola en el patio y a la intemperie. En ese espacio existen dos banquetas que permiten sentarse sólo a unas diez personas, el resto debe permanecer de pie, incluso en la calle.

La fila de los pacientes comienza a las 05.00 y la atención se realiza a partir de las 08.30 hasta las 12.30; se reanuda a las 14.00 hasta las 18.00. Cada uno de los lastimados es atendido durante 15 a 20 minutos, dependiendo de la lesión.

Al interior de la oficina, de una extensión de cuatro metros por cuatro, donde atienden los dos galenos, sólo existen dos camillas separadas por un biombo, y un escritorio. Allí las personas son auscultadas sin el resguardo a su intimidad.

Tampoco tienen equipos médicos necesarios, como para hacer revisiones en caso de violación o alguna curación imprescindible. Esta falta se suple con la experiencia de los galenos, pues ambos trabajan allí hace unos 20 años.  En este sitio existe un tercer ambiente para otro profesional del área, pero el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), dependiente de la Fiscalía, no tiene ítems para llenar ese vacío.

Condiciones. Los pacientes, una vez dentro del inmueble —ubicado en la calle 3 de Santiago I, en el Distrito Municipal 2—, deben pagar 25 bolivianos por la atención y esperar su turno parados. Algunas veces, como vio La Razón, llegan abogados que tienen cierta amistad con los funcionarios o los forenses y hacen pasar a sus clientes sin hacer fila, lo que provoca la molestia de quienes tuvieron que madrugar para ser atendidos.

Una vez adentro, tienen que soportar las deficientes condiciones. Cada oficina médica tiene una camilla vieja, los materiales médicos son insuficientes, los forenses sólo cuentan con guantes y no existe un lavamanos ni los materiales de desinfección del instrumental usado.

No hay biombos y la separación de uno y otro consultorio es una mampara de madera a través de la cual se puede escuchar todo lo que se habla e interroga al otro lado.  En esas conversaciones, este medio oyó, por ejemplo, que una niña fue violada, que una mujer fue golpeada en el rostro en su hogar, entre otras situaciones. 

“No existe privacidad, no hay protección a la víctima, que está expuesta a los demás, pues se enteran de su caso, como a ella misma le pasa cuando ve ingresar a alguien”, comentó una de las personas que esperaba su turno. La casa en la que trabajan es vieja, las calaminas están oxidadas, el patio es pequeño y se inunda cuando llueve demasiado.

Hay poco espacio en oficinas

Ambientes

La infraestructura donde funcionan los consultorios forenses esta construida sobre 200 metros cuadrados. Para ingresar a las oficinas hay que cruzar una puerta de garaje. El segundo piso cuenta con una oficina del fiscal de familia y un consultorio, y en el tercer piso, un archivo. Otros ambientes funcionan para dos consultorios, secretaría y una habitación para los guardias policiales.

IDIF busca ítem y ambientes

El director y coordinador del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) de La Paz, Jorge Daza, informó que su entidad busca un ítem para ampliar la atención de los lesionados en El Alto. Aunque dijo que la falta de un tercer profesional forense en esa ciudad se debe también a la escasez de especialistas. Indicó que el que había en la actual vacancia renunció hace más de cinco años. También señaló que es una prioridad mejorar las instalaciones donde actualmente trabajan.

Ahora, los forenses no tienen que realizar la tarea de identificar las causas de la muerte de alguna persona, que es otra de sus funciones. Primero, porque en El Alto no existe una morgue, de modo que todos los cuerpos levantados en esta urbe son trasladados hasta la hoyada paceña.

Y segundo, porque según las normas —precisó— el levantamiento de cuerpos sólo lo realiza la Policía, aunque según su criterio también debería efectuarlo un forense, que es especialista en identificar las causas de un deceso y puede ayudar a determinar las circunstancias del incidente.

Si esto último se aceptase, harían falta 20 forenses, 12 para La Paz y ocho para El Alto, sostuvo Daza, quien añadió que el IDIF despacha a la morgue entre 25 y 30 cadáveres por semana, y que de éstos, entre 70% y 80% son de El Alto.

El abogado penalista Rolando Rivera explicó que la presencia de un forense en un caso de homicidio es tan importante como cualquier otra acción pericial. “El forense realiza la asistencia técnica a los juzgados y su actuación puede ser determinante al conocer la posición de un cadáver, hora, y causa de una muerte”.

Lesiones son los casos más recurrentes

Los casos que con mayor frecuencia se atienden en los consultorios de medicina forense de El Alto son las lesiones, que son calificadas como agresiones físicas. El registro demuestra que de diez casos, seis son catalogados como agresiones físicas, dos como agresiones sexuales o violaciones y dos están relacionados al maltrato infantil dentro del hogar. Asimismo, los datos oficiales indican que el 80% de los pacientes son mujeres que llegan por diversas circunstancias, 10% son varones y otro 10% menores.

Testimonio. “Traje a mi hija porque su marido la golpeaba cuando ella llegaba de la calle; fueron los celos y el estado de ebriedad los que lo llevaron a cometer este acto. Ahora lo vamos a denunciar porque no es la primera vez, sólo que en esta ocasión ha sido más fuerte”, relató una de las señoras que hacía fila la semana pasada en el patio del inmueble y que pidió guardar su nombre en reserva.

Las agresiones físicas y psicológicas en El Alto alcanzan en un año a por lo menos 1.800 casos, de acuerdo con los datos de los forenses. De estos hechos, el 70% de las víctimas son mujeres y se calcula que además existe otro número que no es denunciado. “La gente y por lo general las mujeres siempre esperan hasta que las agresiones sean graves para hacer una denuncia”, refirió el director y coordinador del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), Jorge Daza.

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