Ciudades

Basura copa el calvario y la playa de Copacabana

El municipio de Copacabana produce tres toneladas de desechos cada día.Por la fiesta de la Virgen, la afluencia de visitantes triplica la generación de residuos.

La Razón / Guadalupe Tapia / Copacabana

00:05 / 25 de agosto de 2013

El calvario y la playa están sembrados de bolsas nylon, envolturas de alimentos y golosinas, botellas y hasta pañales. El municipio de Copacabana  recibe en agosto más de 150.000 visitantes, pero carece de una política de manejo de residuos sólidos.

“Vengo cada año a ver a la Virgencita y es una pena encontrar este sitio de esta forma. Todo está sucio y parece que a nadie le importa”, dijo Elena Rojas, quien llegó hasta el santuario desde Cochabamba.

Copacabana, de 14.931 habitantes, es un municipio paceño que ofrece un paseo por el atractivo natural del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, sitios arqueológicos, como la Isla del Sol, la de la Luna, las islas flotantes, pinturas rupestres, el santuario católico de la Virgen de la Candelaria y el calvario, desde cuya cima se aprecian vistas incomparables del lago sagrado de los incas.

En las orillas del lago hay bolsas con basura, residuos de alimentos, basureros colmados de desechos y un sinfín de empaques de diversos productos. Es trabajo de la Alcaldía, según las comerciantes. “Y eso que no está tan sucio como en las anteriores semanas”, señaló otra.

En el trazo del vía crucis, en el calvario, al norte de la ciudad, los visitantes tropiezan con promontorios de desperdicios, sobre todo a partir de la quinta estación.

Cientos de bolsas, envases de comida, botellas y otros se hallan desparramados entre las rocas. Un par de desvíos antes de llegar a las siete cruces, que representan los dolores después de la muerte de Cristo, los rincones han sido usados como mingitorios por los peregrinos y el olor de las heces y del orín es insoportable. 

“El paisaje es impresionante, pero esto de la basura deja mucho que desear. Vine con mi amiga que llegó desde Estados Unidos y es una pena que tenga que ver estas cosas. Mis fotos salen con imágenes de basura”, dijo resignada Alejandra Barriga.

El municipio de Copacabana se encuentra a unos 150 kilómetros de La Paz y fue, hasta hace años, imagen turística de Bolivia y punto de ingreso del flujo de visitantes extranjeros.

Las fechas en las que hay más afluencia de turistas es en vísperas y durante Semana Santa —cuando acoge a unas 200.000 personas— y en agosto, porque en este mes se celebra la festividad de la Virgen de la Candelaria, que recibe a más de 150.000 feligreses.

Rolando Cruz, presidente de la Cámara Hotelera de Copacabana, aseguró que el deficiente sistema de recojo de desechos tiene que ver con problemas en la administración edil.

“El problema de la basura salta a la vista y, lamentablemente, deja una mala imagen. En este mes nos visitan no sólo turistas, sino también comerciantes, en su mayoría del vecino Perú, pero como no hay una organización adecuada, contribuyen a la generación de basura”, añadió.

Por la fiesta de agosto, en la ciudad se instala la feria internacional que se abre a los comerciantes peruanos, que en las últimas semanas coparon todo el santuario, y en la que la mayoría de las transacciones se realizan en soles.  

El presidente del Concejo Municipal, Fernando Rojas, recordó que el año pasado se aprobó una ordenanza para cobrar Bs 10 a cada vendedor que se asiente en el municipio.

“Se supone que el dinero tiene que servir para paliar el problema. Lamentablemente creo que el alcalde (Emilio Quispe) no cobró al 100% y además no cumplió con la norma”, señaló el edil.

De acuerdo con Rojas, en este municipio al día se generan alrededor de tres toneladas diarias de desechos sólidos, los cuales se cuadruplican en las fechas de mayor flujo de visitantes.

Hace más de tres años se propuso  aplicar un plan integral de manejo de residuos, pero los comunarios rechazaron la construcción de un botadero y los vecinos del área urbana se rehusaron a pagar por el servicio. “Conseguimos financiamiento del Banco Mundial, pero todo fue paralizado. Ahora existe el temor de que se generen focos de infección”, advirtió Rojas.

El burgomaestre de Copacabana explicó que el gasto por el recojo de los desperdicios corre íntegramente por el gobierno municipal porque los habitantes del área urbana —cuyas calles y plazas están libres de desechos gracias al trabajo edil— se resisten a cancelar por el servicio, aunque la mayoría vive del turismo interno y externo.

Anualmente la Alcaldía de Copacabana destina Bs 250.000 para la recolección de los residuos sólidos.

“Tenemos botaderos improvisados que fueron instalados en las comunidades vecinas para llevar la basura a cambio de proyectos de desarrollo. Hemos intentado buscar otras alternativas, pero los mismos pobladores de oponen”.

Por ello, el gobierno local acordó con los comerciantes de todos los sectores efectuar la limpieza todos los días. “Ellos tienen que recoger y bajar la basura del calvario porque nosotros no podemos ingresar con las volquetas”, señaló. 

Consultado sobre si no le preocupa la imagen que se da a los turistas, la autoridad sostuvo que el problema todavía es manejable.

Matilde Tito, presidenta del Comité Cívico de Copacabana, apuntó a  que este asunto está en manos del gobierno edil.

Sin embargo, admite que cuando se propuso aplicar otra política y cobrar por el servicio de recolección de residuos, los mismos vecinos se negaron a aportar un boliviano.

“Todos se benefician con el turismo. Cuando se pensó en el tema de la basura se opusieron por no pagar. La imagen que estamos proyectando es pésima”, lamentó la dirigente. Se prevé que hasta fin de mes Copacabana continúe abarrotada, que los visitantes sigan desparramando todo tipo de residuos y que el círculo vicioso continúe irresuelto.

Optan por quemar los residuos

Durante la visita que hizo La Razón al municipio de Copacabana observó que los pobladores optan por quemar la basura que se genera. En el sector de la playa se detectó tres puntos donde se incineraron los desechos, mientras en el calvario se contó  más de 14 sitios donde los pobladores  prendieron fuego a los restos, que en su mayoría estaban conformados por botellas de plástico   y envolturas   que generan una gran humareda que molesta a los visitantes.

Terminal, sin uso por disputa en su manejo

La Gobernación y la Alcaldía buscan administrar el sitio que fue entregado en julio

La Terminal de Buses de Copacabana, inaugurada el 7 de julio de este año por el Gobierno Departamental de La Paz y en la que se invirtió Bs 5,1 millones, aún no está en funcionamiento porque la Gobernación y la Alcaldía no se ponen de acuerdo sobre quién deber administrarla.

“Como gobierno departamental hemos ejecutado la obra mediante ley y nos compete administrarla. Además, tiene que ver con el transporte interprovincial, pero el Gobierno Municipal de Copacabana también quiere administrar la infraestructura. Por ello, se ha quedado en que hasta el lunes se defina esta situación”, explicó el secretario general de la Gobernación, Yoni Bautista. 

La terminal de buses está construida sobre 10.912 metros cuadrados y se halla a poco más de cuatro cuadras de la plaza Sucre, donde todavía los usuarios de las más de ocho empresas que brindan el servicio de transporte terrestre se embarcan y desembarcan.

Inversión. En la construcción de  la infraestructura se invirtieron Bs 5,1 millones, de los cuales el gobierno departamental aportó 41,29%; la Alcaldía de Copacabana, 27%; y el Fondo de la Privatización para la Inversión Social (Foprinsoc), 31,19%.

Se habilitaron servicios de control de migración, boletería, tránsito y espacios para guardar equipaje, entre otros. La moderna terminal fue construida para evitar el congestionamiento vehicular que se genera en las arterias adyacentes a la iglesia, pero a un mes y 18 días de inaugurada, permanece cerrada.

El piso, los mesones y los vidrios de la edificación se hallan cubiertos de polvo, observó La Razón durante una visita a Copacabana.

Según Bautista, la administración  de la obra implica la contratación de personal y asignación de recursos para su funcionamiento, tarea que puede ser encarada sin problemas por la Gobernación.

El alcalde de Copacabana, Fernando Quispe, dijo que la Ley Marco de Autonomías otorga a los gobiernos locales la administración de las terminales terrestres, aunque la norma no las menciona. “La administración nos corresponde por ley. Éste es un problema legal, la terminal está inaugurada y necesita los accesos viales para que tenga funcionalidad. Queremos que se utilice la nueva estructura”, añadió la autoridad municipal.

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