Ciudades

Faltan personal y equipamiento en módulos policiales de La Paz

Déficit. El Plan Carpeta y las manifestaciones sociales obligan a los agentes a cerrar

La Razón (Edición Impresa) / Micaela Villa / La Paz

02:37 / 08 de mayo de 2014

Un vehículo inutilizado por fallas mecánicas, otro cuyo radiador ha sido reparado con Poxilina, de uno a no más de tres policías a cargo, agentes que piden refuerzo y equipamiento. Así encontró La Razón a siete de los 85 módulos policiales que tiene la ciudad de La Paz.

Este medio intentó comunicarse con el Comando Departamental de la Policía para obtener información sobre los criterios con los que se asigna personal y el cumplimiento de tareas extras, pero no tuvo éxito.  Respecto al equipamiento, el coronel José Luis Ramallo, director especial de Seguridad Ciudadana del Gobierno Municipal de La Paz, aseguró que la Alcaldía ya cumplió.

Este diario visitó el viernes 2 los módulos de Piedra Vieja (Achachicala), Juancito Pinto (El Rosario), San Martín (plaza de Bajo Miraflores), Tejada Sorzano (Alto Miraflores) y plaza Arandia (Villa Fátima), Killi Killi (Villa Pabón) y Entre Ríos (zona Norte). Solo el de la plaza Arandia estaba cerrado, pues los efectivos realizaban patrullajes, según los vecinos.

Carencias. El de la Tejada Sorzano trabaja con tres policías por turno, el de Killi Killi con dos y el de la plaza San Martín, en Bajo Miraflores, con uno, quien además carece de un vehículo. El resto no posee un motorizado de cuatro ruedas o motocicletas, aunque el de El Rosario tiene pegado el radiador con Poxilina y el de Achachicala está inutilizado por una falla mecánica en el motor desde hace un mes.

“Somos dos grupos, trabajamos cada 48 horas. El problema sería la falta de personal, (necesitamos) además un vehículo de cuatro ruedas para que podamos trasladar a los heridos de los accidentes, ya que solo tenemos dos motos. Llamamos a Bomberos para que nos ayude, pero no llega ese rato”, dijo el sargento Simón Chambi, de la Tejada Sorzano.

Franz Balderrama, presidente de la junta vecinal de Alto Miraflores, señaló que lo ideal sería contar con seis u ocho efectivos por módulo para que den seguridad a la población que vive a diez cuadras a la redonda.

“Este módulo ayudó a bajar la delincuencia, sin embargo no tiene suficiente personal. Por ejemplo, si hay un asalto, un policía debe quedarse para no cerrar el módulo y otro va a atender el problema”, sostuvo.

“Estoy solo. El módulo se encuentra abierto todo el día, solamente que en determinadas horas debemos cumplir con el Plan Carpeta. No tenemos motos, ni vehículos”, contó el sargento primero Marcelo Véliz, asignado al de la plaza San Martín, quien cambia de turno cada 48 horas. Aun así debe cumplir con el Plan Carpeta —de resguardo a los escolares y colegiales—, así que en los días hábiles, de 13.00 a 14.30 y de 17.30 a 18.00, se ve obligado a cerrar el módulo.

El 23 de octubre del año pasado se produjo el asesinato de un chofer del radiotaxi Milenio en la avenida Chacaltaya, de Achachicala, y el 27 de marzo de este año se halló el cadáver de una mujer abandonado entre los matorrales. Entonces los vecinos se quejaron de que el módulo Piedra Vieja “nunca está abierto” . El sargento Hugo Gonzalo aseveró que “atienden” las 24 horas, aunque admitió que alguna vez deben dejar su módulo abandonado para cumplir órdenes superiores.

Los tres policías destinados a esa  infraestructura ni siquiera pueden controlar todas las unidades educativas a su cargo (Plan Carpeta). “Tenemos cuatro colegios, nos dividimos a uno, pero solamente vamos a tres porque no alcanzamos”, apuntó.  Estos agentes además abandonan por horas estas oficinas cuando son convocados para intervenir en movilizaciones sociales.

En el módulo Juancito Pinto, de El Rosario, a una cuadra de la plaza Eguino, también piden más agentes.  “Somos solo tres y cuando nos enfrentamos a los bebedores consuetudinarios estamos indefensos porque ellos son más”, dijo un oficial. “Si hay una pandilla, uno solo no puede avanzar, a veces los tres tenemos que ir porque se ponen agresivos. Tenemos un vehículo cuyo radiador está tapado con Poxilina, por el momento, así lo usamos”, explicó.

Solo en Killi Killi el encargado  cuenta con un teléfono móvil habilitado exclusivamente para la línea de atención gratuita. “Si salimos, recibo y atiendo las llamadas pues llevo este celular”, relató un oficial que no quiso proporcionar su nombre.

El problema, prosiguió, es que al contar solamente con dos policías, todo auxilio deben “realizarlo a pie” . ”Hemos cumplido con lo que teníamos que hacer según nuestros análisis, y no voy a decir nada más”, sostuvo el director municipal de Seguridad, quien no quiso pronunciarse sobre estas carencias.

Francisco Saavedra, presidente del Consejo de Seguridad Ciudadana de la junta vecinal del Distrito 11 (Vino Tinto, Achachicala y Periférica), pidió  “que no los cambien todo el tiempo, que se queden unos dos años,  lo máximo que duran son seis meses”.

Dotación de bastones y gas pimienta

Déficit

Los módulos policiales cuentan con bastones de seguridad, aunque la cantidad no siempre es igual al número de agentes de turno. Por ejemplo en El Rosario había cinco bastones para tres agentes y gas pimienta; en Killi Killi un bastón, aunque tiene dos policias. En el de la Tejada Sorzano no tenían ninguno.

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