Ciudades

Se revela que torturadora de Rosa es una pariente lejana

Drama. La joven fue víctima en su comunidad de violencia doméstica

Recuerdos. Basilio muestra fotografías del que fue el cuarto de la joven antes de emigrar.

Recuerdos. Basilio muestra fotografías del que fue el cuarto de la joven antes de emigrar. José Lavayen.

La Razón (Edición Impresa) / Yuri Flores / La Paz

03:28 / 23 de abril de 2015

Eliana P.V., la esposa del sujeto que la violó y quien le infligió aberrantes torturas sexuales con la ayuda de su hija de 15 años alegando que ella provocó a su marido, es pariente lejana de Rosa P.H., la joven boliviana  que fue rescatada de un taller clandestino de costura en Argentina. La muchacha viajó a Buenos Aires hace dos años y medio con el anhelo de ganar dinero para enviárselo a su madre Flora H. Su pariente le había ofrecido laburar como cocinera.

Su hermano Basilio, quien retornó junto con su esposa y sus cuatro hijos a su pueblo en Collana Norte, provincia Aroma del departamento de La Paz, habló ayer con La Razón sobre el drama de Rosa, quien está internada en el hospital Alberto Balestrini con severas lesiones físicas y profundas heridas emocionales. 

“Mi mamá le ha enviado con esa señora. Son familiares lejanos de mi padre, aquí ha venido la mamá de la señora. A mí me contó otra persona que le ha llevado a Argentina, donde le han pegado”, señaló. “Mi mamá afirmó que esas personas le han rogado harto (para que ella vaya a trabajar con la pareja de costureros), y que mi hermana aceptó porque necesitaba dinero. ‘Te voy a mandar plata de allá y puedo ir a trabajar con ella’”, le dijo.

“No sabíamos que era mala”, agregó. A Rosa le aseguraron que le iban a pagar $us 100 mensuales, pero en los dos años y medio que estuvo con sus empleadores no envió un centavo. Antes de tomar la decisión de emigrar, la joven que hoy tiene 21 años, a instancias de su progenitora y sus hermanos, se había separado de su concubino Héctor J.  porque la agredía constantemente.

La separamos de él para evitar una tragedia mayor, señaló Basilio ayer desde el cuarto que fue de la joven, de paredes de adobe y casi sin muebles. A mediados de 2012, Rosa aceptó la propuesta de la madre de Eliana P.V. sin saber lo que el futuro le iba a deparar.

Viaje. “Alistó su ropa y todas sus cositas para viajar y se despidió de mis hermanos y de mi mamá”, relató el entrevistado, quien confesó que le sorprendió que ella aceptara trabajar en la cocina ya que cuando vivían en el pueblo no era muy diestra en la preparación de los alimentos. La víctima de trata, abuso sexual y torturas fue rescatada el viernes 17 de abril y ayer su caso —que conmocionó a la comunidad boliviana en Argentina— fue conocido en La Paz.

A las cinco de la madrugada, doña Flora y Basilio tenían previsto tomar un vuelo comercial rumbo a Argentina para ir al encuentro de Rosa y enterarse de su estado. Los pasajes fueron pagados por la Asociación Civil Federativa Boliviana (Acifebol) presidida por Alfredo Ayala, quien se contactó con los familiares de la víctima en Bolivia.

Madre e hijo dejaron por la noche su casita en Collana Norte para dirigirse a Viacha, donde tenían previsto pernoctar. Ayala informó el martes que la muchacha tiene la vagina destrozada, el rostro desfigurado y los dientes destrozados, cicatrices en el cuero cabelludo y el cuerpo, ya que para que no huya los maltratadores la ataron a una máquina de coser.

Según información que recibió Basilio, su hermana tiene lagunas mentales debido a los golpes que le propinaron en la cabeza. “Dice que está  acostada en la cama del hospital y no habla, no recuerda nada...”. 

La distancia entre ella y su familia

Llamadas

Según familiares de Rosa, ella solo se contactaba una vez al año con su mamá.

Ayuda

En los más de dos años que Rosa trabajó en Argentina nunca envió ni un centavo, como había prometido antes de marcharse.

La víctima es la penúltima de siete hermanos

Rosa es la penúltima de siete hermanos, tres mujeres y cuatro varones. Luego del fallecimiento de su papá en 2011 la familia se desintegró; sus hermanos mayores, Teófilo y Esteban, se fueron a Brasil donde actualmente se encuentran trabajando en la costura. Su hermana mayor Mercy se casó y vive en el municipio de Viacha, La Paz.

Con Flora H. —madre de la joven— actualmente viven tres de sus hijos: Basilio, quien regresó de Santa Cruz a principios de año; Rimberto, dedicado a la agricultura y al cuidado del ganado, y Eva de 14 años que estudia en la escuela de Collana Norte.        

Según cuenta Basilio, de niña Rosa era muy callada y humilde, y cada vez que la regañaban se encerraba en su cuarto y nunca  respondía a los reclamos de sus padres ni hermanos mayores.  Antes de viajar a Argentina a trabajar con la pareja de costureros, compartía un precario cuarto de adobe con su mamá y su hermanita menor. Las otras dos habitaciones del inmueble están actualmente habitadas una por Rimberto y la otra por Basilio y su familia.

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