Ciudades

Centenares de palomas ‘toman’ la plaza Abaroa

La plaza Abaroa, en Sopocachi, puede ser confundida  con la plaza Murillo los fines de semana por los centenares de palomas que acuden en busca de alimento. Los vecinos están conscientes del peligro que acarrean las aves y protestan contra quienes les dan de comer.

Plaga. Los días hábiles, como ayer, hay menos aves en la plaza Abaroa.

Plaga. Los días hábiles, como ayer, hay menos aves en la plaza Abaroa.

La Razón / Guadalupe Tapia / La Paz

00:26 / 27 de enero de 2012

Durante el feriado del 23 de enero, La Razón observó que las aves toman tierra en los 10.690 metros cuadrados de este lugar para aprovechar los restos que dejan los visitantes o los granos de maíz que les ofrecen. Sin embargo, en días hábiles, al menos 200 palomas permanecen diariamente en el sitio. Buena parte se posa en el monumento a Eduardo Abaroa, y el resto ocupa el centro de la plaza.

“Los sábados y domingos hay gente que vende maíz, y me parece  que ellos son los responsables de la reproducción de estas aves. También hay personas que vienen con alimentos. No saben los riesgos a los que nos exponen”, comentó  Javier Peñaranda, que vive hace 15 años en Sopocachi. Antonio Colque, vecino que vive hace seis años en inmediaciones de la plaza, dijo que transeúntes traen migas y arroz para las aves. “Es una pena porque no hay quién controle esto”,  comentó.

“Para mí es feo que este sitio se convierta en otra plaza Murillo. La Alcaldía debería recoger esas aves y llevarlas a otro lado”, demandó Carlos Arce. El responsable de Zoonosis del Gobierno Municipal, Héctor Mencias, reconoció que el número de aves se incrementó no sólo en la plaza Abaroa, sino en varias zonas y mercados de la ciudad.

“Hemos decidido poner en marcha tres planes para evitar la proliferación de las palomas. El primero es el recojo de huevos; el segundo es implementar el proyecto de esterilización y el tercero es un plan de educación para concienciar a la gente sobre el riesgo de esta aves”. El funcionario edil recordó que cuando las palomas encuentran un sitio donde hay alimento, agua y un espacio donde nidificar, se reproducen de manera incontrolable.

El alcalde de La Paz,  Luis Revilla, dijo, a su vez, que la proliferación de palomas es un problema serio para el municipio.  “Pero es un problema promovido por los propios ciudadanos, la gente se queja de las palomas en la plaza Abaroa, pero son ellos mismos quienes les dan comida. La Alcaldía continuará el plan para esterilizar palomas, pero es importante que las personas asuman conciencia”, señaló la autoridad.

El peligro para la salud  

El ornitólogo Carlos Capriles explicó ayer que la paloma doméstica (columba livia) es transmisora de la Erysipelothrix rhusiopathiae,  bacteria que puede transmitirse a los humanos y que afecta a la vista, al sistema nervioso, a los pulmones y provoca una variedad de acné. “Esta ave se adapta fácilmente al hombre y depende mucho de él para vivir. Por compasión se les permite que convivan con la gente pese a su peligro. Su control depende de la conciencia”.

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